Diari Més
Motxilles als penjadors d'una escola.

Motxilles als penjadors d'una escola.ACN

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Os pongo en contexto. Han cambiado la cerradura del armario donde están las llaves de los vestuarios. El otro día, tocaba sesión de Educación Física. Yo les dije a los niños que dejaran las bolsas fuera, porque aún no tenía la llave nueva, pero que luego bajaba otra profesora que sí la tenía y podría abrir para que se cambiaran. Hasta ahí todo bien.

Ella sabiendo que yo no tenía la llave había dejado el armario abierto, para que pudiera coger las llaves. El caso es que yo ni probé de abrirlo. Pensaba que estaba cerrado y no lo comprobé.

Y me vino a la cabeza esa historia que se explica en charlas motivacionales, donde un elefante pequeño que está siempre atado a una cuerda, intenta soltarse pero no puede. Y cuando es mayor, y tiene fuerzas de sobra para soltarse, ya no lo intenta. Porque ha aprendido que no puede.

Si lleváramos un registro de la cantidad de información errónea que le mandamos a nuestro cerebro, podríamos ver con claridad el porqué de muchas de nuestras acciones.

El niño que piensa que unos compañeros están hablando de él, o que no quieren ser sus amigos, y luego se enfada a la mínima con ellos y reacciona pegando. El que se bloquea en un examen porque cree que no sabe las respuestas. La persona que piensa que no puede decir no, y acepta lo que le echen… Y así podría seguir poniendo ejemplos, y estoy segura que también os ha venido más de una situación parecida a la cabeza.

No estoy tratando de decir que si crees que puedes hacer algo vas a poder, sólo por el hecho de pensar que sí puedes. Pero sin duda y la neurociencia nos lo explica, estás más cerca de conseguirlo, que si piensas que no puedes. Porque el cerebro aprende lo que le repetimos. Y si pensamos que no podemos, activa unas partes, y si pensamos que sí, se activan otras diferentes. Necesitamos tratarnos bien, y decirnos que tal vez ahora aún no puedes hacer algo, pero puedes dar un pasito para acercarte a ello. Y si vas juntando esos pensamientos, junto a esos pasitos, estarás más cerca de lo que creías en un principio que no podías.

Hay situaciones en la vida que parecen tan difíciles y cuestan de pasar. Y justo ahí es muy importante escuchar los mensajes que nos mandamos, como nos hablamos y que nos decimos. El otro día en una serie decían, “las cosas se ven realmente mal ahora. Sólo tienes que encender un poco de salvia, y poner un pie delante del otro”.

Lo de la salvia lo dejo como opcional, pero poner un pie delante del otro no debería ser negociable.

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