Sobre la ruta para caminar la memoria de la Guerra Civil en Reus

El pasado 1 de Febrero publicaba el Diari Tarragona un editorial del señor Broch, respondiendo al título reproducido.
Han pasado ya 90 años del inicio de aquella contienda que como tal guerra civil es lo peor que puede ocurrir a cualquier sociedad. Siempre hay víctimas. Toda injusticia genera victimas. Y todas merecen respeto, comprensión y hasta admiración.
Cita el artículo a Francisca Magdaleno de la Hoz, joven asesinada en Reus, pero se limita a indicar que fue detenida por el bando republicano. Esta cuestión se debatió recientemente en un pleno del Ayuntamiento de Reus. Coincidió con la visita del señor Illa a esta ciudad en relación con la colocación de adoquines en recuerdo de ciudadanos reusenses deportados a campos de concentración alemanes. Aludió a que hay que estudiar para no repetir errores que se cometieron en el pasado. Por su parte la alcaldesa de Reus confirmó el papel primordial que han de tener los jóvenes. Les dijo: tenéis que hablar de lo que pasó porque eso no es una broma y puede volver a pasar.
Comparto ese planteamiento siempre que sea coherente con las actitudes personales y por ello siempre ha de ser sincero y honrado. No pretendo generar ahora un debate pero sí recordar, al paso del editorial citado, que Francisca Magdaleno de la Hoz, reusense, tenía en 1936, la edad de 24 años. Vivía en la calle Santa Teresa de Reus, hija y esposa de ferroviarios y con un hijo de muy corta edad. Era dependiente de comercio y una mujer valiente y activa. Fue secretaria de José María Fontana Tarrats, y posiblemente jonsista. Permitió fijar la sede del partido en su casa familiar. Nunca se escondió. El 15 de agosto de 1936 fue encarcelada. El 24, trasladándola Tarragona, a un km aproximadamente del cruce con la carretera de Constantí fue asesinada a tiros por varios individuos. Fue quizás la primera mujer fusilada o muerta a tiros en un ‘paseíllo’ en Reus de aquellos años. A Francisca Magdaleno se la asesinó única y exclusivamente por motivos de ideología política, de fe o de religión. Ningún desorden había cometido ni provocado en Reus. Efectivamente tuvo una calle dedicada. Hoy ya no. ¿Porqué?.
Podríamos citar numerosísimas circunstancias: nadie recuerda por ejemplo, y ningún gesto se tiene, respecto del hermano Antonio Forcades Ferraté, natural de Reus y que había sido profesor y hermano de San Juan de Dios de Calafell. También él con los demás hermanos fueron fusilados y echados a una fosa común. Su gran delito había sido ser católico y enseñar a niños pobres. Algo parecido al hermano de la Salle, Jaume Hilari, que también fue condenado a muerte por un tribunal popular en Tarragona (Erc,Cnt-Fai,Ugt,Psuc,Poum) porque sabía latín y enseñaba religión a los niños. Fue fusilado el 18 de enero de 1937 en Tarragona.
A título de simple ejemplo también en Reus recordar el asesinato de Salvador Vallverdú, conocido como inventor de la Almendrina, don Jaime Llevat, propietario de fábrica de cerámicas. O la triste aparición de sacerdotes, casi todos los del Convento de Francisco, que aparecian asesinados en muchísimos puntos y calles de Reus. Pocos saben quien fue el tristemente celebre ‘Pataquer’.
No hay que olvidar tampoco que muy cerca de Reus el gobierno republicano y en este caso bajo el auspicio de la Generalitat instaló el campo de trabajo 2 en Hospitalet del Infant con un campo accesorio en Tivissa, el 6 en Falset con campos accesorios en Cabassers, Gratallops, la Figuera y Porrera. Inventados por el soviético Alexander Orlov fueron impulsados por el reusense Juan Garcia Oliver, ministro de Justicia con Largo Caballero. Se calcula que entre 6.000 y 8.000 presos hubo allí bajo el gobierno de la Generalitat. ¿Cuántos murieron? Conocía usted, lector, estos datos?
La memoria y la historia van siempre en paralelo. No se pueden calificar. Y concluyo con una frase que se atribuye al filósofo estadounidense de origen español George Santayana, parecida también a otra de Winston Churchill y que puede ser la síntesis de otras de la historia y derecho romanos: los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla. Pues seamos coherentes, constructivos, y defendamos la verdad, que solo tiene un camino.