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Tribuna

La solidaridad funciona

Exsenador i diputat

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En esta crisis que tan lamentable estamos atravesando, si alguna cosa funciona correctamente, es la solidaridad. Debemos ser responsables en estos momentos de no entrar en un debate político acalorado, tampoco de exigir responsabilidades, que no debe confundirse, con exigir lo que se crea preciso y necesario. Tiempo habrá para pedir responsabilidades, ya sea por la falta de previsiones o precauciones, por una gestión deficiente, por una coordinación mejorable, por unas ayudas objetivas sin ver el color político de quien gobierna en las CCAA, por no haber dejado al margen el mitin político fácil y barato, por no dar el ejemplo adecuado, por aquello que la mujer de Cesar no debe ser honrada, sino también debe parecerlo, entre otras que se han o se puedan producir. Sin duda alguna llegara el momento de las responsabilidades, en especial de aquellos gobernantes que deberán cargarse de generosidad para pedir perdón, de reconocer sus equivocaciones y el hacer su mea culpa de los errores que hayan podido cometerse. Si alguna riqueza tenemos y estoy seguro de que saldrá reforzada, es aquella que conseguimos, en especial nuestros mayores, recuperando las libertades y la democracia, esa riqueza nos da el arma para expresar libremente nuestras voluntades, castigando o favoreciendo según el caso, a unos u a otros con nuestro voto en las urnas.

El ganador de esta crisis es la solidaridad. La solidaridad con nuestros sanitarios, que están demostrando una profesionalidad vocacional de servicio a nuestra sociedad, en situaciones de una absoluta e impotencia precariedad, poniendo en riesgo sus propias vidas para poder salvar la de los demás; solidaridad con las fuerzas de seguridad del estado (guardia civil, policía nacional, policía autonómica, policía local) que aparte de velar para que ningún irresponsable se salte el confinamiento, son capaces de hacernos sentir que están ahí, son nuestros centinelas, haciéndose escuchar sus sirenas y viendo sus luces de emergencia y sin faltar a las 20 h. cuando salimos a nuestros balcones y ventanas a respirar solidaridad, sin olvidar, porque nosotros no podemos hacerlo, ellos lo hacen por nosotros, aplaudiendo en las puertas de emergencias a nuestros sanitarios, incluyo en los mismo a los miembros de Protección Civil; solidaridad con nuestro comerciantes, en especial con los empleados, están dando un enorme ejemplo de servicio; solidaridad con el ejercito español, destacar la UME, que ha demostrado una vez más que no son cuerpos con un solo fin bélico, como algunos desafortunadamente han querido criminalizar, son cuerpos de paz, de una entrega valiente, entregados al servicio de los ciudadanos de nuestro país, cumplimento su compromiso de servicio y entrega; solidaridad con los transportistas, que son un autentico circular de mercancías por nuestras autopistas, autovías o carreteras, desde su propio confinamiento en sus cabinas, pero con una ruta fija en sus navegadores, el abastecer los mercados de bienes de primera necesidad; solidaridad de los voluntarios, aquellos que en momentos delicados como el que estamos viviendo, están dando todo lo mejor de ellos mismos, aquellos que se unen y coordinan sin protocolos anticipados, que se ponen al servicio de las administraciones, que saben sin perder tiempo organizarse, para atender a los mas débiles y vulnerables, entregando compras o medicamentos, fabricando mascarillas, exponiendo su salud en algunos de los casos; cuantas y cuantas más muestras de solidaridad se están dando desde el más absoluto anonimato, como aquellos grupos de wasap que aportan acompañamiento a los confinados, con sugerencias, notas de humor, a pesar de aquellos catastrofistas que no aportan poco más que negatividad. Esa es la solidaridad que va a vencer el virus, esa es la solidaridad que será capaz en el futuro de levantar un país como lo hicieron nuestros padres, aquellos que hoy son los mas vulnerables y a los que no nunca vamos a abandonar.

Quisiera acabar mi articulo, haciendo un reconocimiento a la solidaridad de aquella administración que se encuentra en primera línea de batalla, la que más proximidad tiene con los ciudadanos, aquella que las grandes administraciones estatales o autonómicas a veces no la permiten brillar por si mismas, me refiero a las administraciones locales, a nuestros ayuntamientos, los que están en primera línea de acción por su propia condición de proximidad con las personas. Agradecer a todos ellos, en especial aquellos que por su volumen de población el contacto es directo con sus vecinos, me refiero a los medianos y pequeños, a sus alcalde y concejales, sin importar ideologías. Yo tengo el honor y la satisfacción, después de haber sido senador y diputado, de ser concejal del ayuntamiento de una población relativamente pequeña, me refiero a Roda de Berà, me siento orgulloso del trabajo del consistorio, de la unidad de todos en la acción, de los extraordinarios y solidarios habitantes del municipio, de la creatividad, del esfuerzo, de la superación, del trabajo bien hecho, de ser capaces de llegar a todos los hogares y de enfrentar el futuro llenos de esperanza, una vez más, esta experiencia aconseja que antes de ser diputado o senador se debería pasar por las responsabilidad municipales, es la trinchera de la política, es como acceder a la universidad sin haber cursado el bachillerato, como le recuerdo algunas veces a mi alcalde y algunos compañeros de mi consistorio. Gracias alcaldes y concejales, por vuestro trabajo que sin duda alguna es un hecho vocacional, lo digo por la cuantía que en algunos casos se pueda cobrar.

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