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CULTURA

Más de 600 alumnos de primaria interpretan la cantata ‘Amics de pedra’ en el Teatre Tarragona

El espectáculo rinde homenaje al patrimonio romano de la ciudad

Imagen de la presentación de la cantata ‘Amigos de piedra’ en el Teatro Tarragona, interpretada por más de 600 alumnos y músicos.  Evan Dedes y Emma Clarke, solistas del espectáculo.

Imagen de la presentación de la cantata ‘Amigos de piedra’ en el Teatro Tarragona, interpretada por más de 600 alumnos y músicos. Evan Dedes y Emma Clarke, solistas del espectáculo.GERARD MARTÍ GERARD MARTÍ

Marta Omella
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Tarragona

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«Piedras, piedras por todas partes», rumiaba un grupo de alumnos de primaria mientras recorría, a desgana, el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona. La visita resultaba tan farragosa para los estudiantes como para la profesora, que deseaba, secretamente, que los niños quedaran tan quietos y calladitos como las estatuas de la sala. La escena no se vivía ni en el equipamiento en reforma de la plaza del Rei, ni en la sede temporal en el Tinglado 4, sino que el típico caos de una excursión escolar se trasladaba al escenario del Teatre Tarragona, donde más de 600 estudiantes y músicos interpretaron, un año más, la cantata Amics de pedra. Les voces de los niños ya se oían tras el telón, minutos antes del inicio del espectáculo. Al otro lado, las familias esperaban con los móviles preparados. Cuando se levantaba la cortina, un «oooh» colectivo recorría el teatro, mientras el público hacía zoom para intentar identificar los suyos.

La historia se abría con la desesperación de la Petra, una profesora de tecnología a quien, inesperadamente, le caía encima la misión, casi imposible, de controlar centenares de niños y niñas en una excursión. «No els interessa un pet si no està a una pantalla d'internet», cantaba, resignada. Pero la jornada tomaba un giro radical cuando, delante del mosaico de Medusa, la maldición del monstruo griego convertía a los alumnos en piedra. Desconcertada, Petra descubría que el mismo hechizo había dado vida a las esculturas del museo. Así conocía al emperador August, que dejaba el latín por la música latina, y juntos iniciaban la búsqueda para deshacer el maleficio. Primero intentaban pedir ayuda a las otras estatuas, pero estas, mudas durante siglos, sólo sabían hacer eco de sus preguntas.

En la ninfa Eco encontraban, sin embargo, una pista: su amor no correspondido por Narciso. Los peces, desde su mosaico, explicaban a la pareja la historia del joven que, enamorado de su propio reflejo, se tira en el agua y muere ahogado. Finalmente, delante de la Nina d'Ivori —la «diva del museo», en palabras de Augusto— juntaban las piezas del rompecabezas y descubrían la solución: un espejo, como lo que Perseo utilizó para vencer Medusa. Y funcionaba. Los niños recuperaban el movimiento mientras el teatro reventaba en aplausos y, con el retorno de la luz, los familiares se levantaban desde la platea para saludar a los niños.

La cantata, con música de Joan Vives y texto de Adrià Targa, se estrenó en el 2014 y se recuperó el año pasado por el 25.º aniversario de la declaración de Tàrraco como patrimonio mundial. Impulsada por el Grup de Música o Ciutat, la iniciativa —con dirección musical de Xavier Pastrana y dirección escénica de Marc Chornet Artells- reunió alumnado de once centros educativos.

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