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L'Aldea consigue frenar los hurtos en los cultivos poniendo policía en el campo

El servicio se centra ahora en velar los campos de alcachofa una vez acabada la campaña de la algarroba

El guarda rural de l'Aldea vigilante con unos prismáticos en una zona de campos de alcachofa.

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El servicio de vigilancia de los campos agrícolas en l'Aldea (Baix Ebre) ha iniciado la tercera campaña de invierno. Está activo desde el 2019 y su función preventiva y disuasiva se ha hecho notar. La Guardia Municipal no ha registrado ninguna denuncia por hurto o robo este año, pero ha podido pillar a algunos ladrones in fraganti y decomisar el fruto. Los campesinos agradecen las vigilancias de los guardas rurales que les evitan tener que rondar ellos durante las noches. «Tenemos un problema muy grave y nos da una tranquilidad que no teníamos antes», ha destacado al agricultor Daniel Domínguez. El Ayuntamiento de l'Aldea destina una partida anual a este servicio que se ocupa, de momento, de vigilar la sandía, la algarroba y la alcachofa.
Los dos guardas rurales que hacen este servicio se coordinan con los agentes de la Guardia Municipal de l'Aldea en los que alertan cuando detectan actividades sospechosas. Todos forman parte de un grupo de WhatsApp donde también hay todos los campesinos del municipio y los Agentes Rurales. Pronto recibirán también el apoyo de agentes del Seprona de la Guàrdia Civil. Los guardas rurales complementan la tarea de vigilancia de la Guardia Municipal con quien se reparten las zonas de patrullaje porque las zonas agrícolas son muy extensas y dispersas. Sus vehículos son menos visibles que los de los agentes y facilita pillar sobre el terreno a las personas que hacen los hurtos.

Cuando eso pasa, avisan a la Guardia Municipal. «Lo que hacemos es recorrer y observar si hay vehículos sospechosos. Si te encuentras gente cogiendo avisas a los municipales y se decomisa lo que hayan cogido», explica José Manuel Domínguez, uno de los guardas de vigilancia. Van solos y por lo tanto asumen cierto riesgo. «Cuando te ven, corren y a veces los he tenido que seguir e intentar pararlos. Hay un riesgo porque no sabes qué te encontrarás», ha explicado.

Pero el servicio, que funciona desde la campaña de 2019, está dando frutos. Como explica el concejal de Seguretat de l'Aldea, Pep Cavallé, los robos han disminuido mucho, sobre todo con la algarroba. Después de que el año pasado se decomisaran dos toneladas de algarrobas robadas, este año han hecho controles exhaustivos en caminos y vías estratégicos por donde se mueven los ladrones, y no ha habido ningún robo. También José Manuel Domínguez percibe que ha habido un cambio de tendencia. El perfil de gente que hurtaba para vender en mercados y las tiendas, lo hemos acabado. Ahora queda la gente en que pasa por aquí y se lleva poco producto», ha explicado.

Lo ratifica el jefe de la Guardia Municipal, Xavi Saragossa. No han tenido ninguna denuncia y sólo algún aviso. Y eso que los precios de la algarroba, y también de la alcachofa temprana que se empieza a coger, han aumentado y hasta ahora eso suponía también un incremento de los hurtos. «Tenemos un problema muy grave con los precios y con los robos cuando el fruto se encarece. Si no se pone remedio, se complica que la explotación sea rentable», ha explicado Daniel Domínguez, agricultor. Cuándo vas a recoger y te han pasado delante, es muy frustrante, cuesta mucho producir y a esta gente no los cuesta nada recoger. En un momento te hacen mucho daño», ha añadido.

Domínguez reconoce que muchas veces ni siquiera presentan denuncia por «la burocracia» que supone y también porque la justicia «es la que es». Por eso celebran este servicio, que les da, sobre todo tranquilidad. «Antes nos tocaba patrullar a nosotros por las noches, o salir después de cenar a hacer una ronda. Ahora nos ayudan bastante», ha asegurado. El agricultor ha mostrado todo el apoyo al servicio para que se mantenga.

De hecho, como apunta el guarda rural se podría extender todo el año. «L'Aldea es un municipio de huerta, aquí tendría trabajo todo el año prácticamente, después de la alcachofa empieza la coliflor, la lechuga... es un continuo», ha apuntado. El servicio es uno de los compromisos electorales del equipo de gobierno para reforzar la seguridad de los campesinos. «Nos lo habían reclamado y actuamos enseguida porque estamos a su lado para evitar tantos hurtos como había hasta ahora», ha apuntado Cavallé.

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