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El delta del Ebro, puerta de entrada a Europa de especies invasoras que atacan el ecosistema y el sector primario

Después de la expansión del caracol manzana, el cangrejo azul se sienta masivamente en la costa del Ebro y en el río alterando la actividad pesquera y la producción de moluscos

Actualizada 24/05/2019 a las 10:28

La literatura científica ha llegado a describir el delta del Ebro como uno hotspot, o punto caliente, de entrada y asentamiento en el continente europeo de especies invasoras de todo el mundo. Si hace nueve años saltaba la alarma con el caracol manzana, que sigue perjudicando cada año miles de hectáreas de arrozales, la llegada del cangrejo azul no ha sido menos preocupante. Sobre todo para los pescadores y productores de moluscos de la costa del Ebro, que ven, impotents, como este voraz crustáceo está alterando toda la cadena trófica del ecosistema y, de rebote, perjudica gravemente el sector primario. De momento, la receta de la Generalitat para combatirlo pasa por su captura intensiva y comercialización. Los expertos creen que la Unión Europea tendría que prestar mucha más atención a este fenómeno, vinculado a los bajos caudales del río o al cambio climático.

Sergi Castellà y su hijo han tenido que renunciar a pescar sepias o doradas como habían hecho toda la vida. Poco antes de las tres de la tarde llega con su carretilla llena de cangrejos azules a la depuradora de la lonja de la cofradía de pescadores de Sant Carles de la Ràpita. Los saca de los capazos con rapidez, pero intentando que las desaforadas pinzas del crustáceo no le cojan los dedos y lo hieran. En esta ocasión, ha capturado más de 50 kilos y ha conseguido un buen precio: en torno a 5 euros el kilo.

Su actividad como pescador se basa ahora, casi de forma exclusiva, en la captura del cangrejo azul. «Me he visto obligado a ir al cangrejo porque no puedes ir al resto de especies: te rompe todas las redes. Si no lo puedes vencer, únete e intenta exterminarlo. Todos los marineros de la bahía nos hemos visto obligados a hacer eso», explica. Recuerda cómo hace unos doce años pescó, de casualidad, un ejemplar de cangrejo azul. Poco pensaba entonces que este vistoso crustáceo –entonces era un perfecto desconocido en el territorio- se acabaría convirtiendo en una «plaga total» en la costa y el delta del Ebro. El ecosistema está en peligro: se come el alimento de los otros peces, que se van de aquí», alerta.

Efectivamente, los efectos que la explosión de este nuevo invasor está teniendo en el Delta se dejan notar tanto desde el punto de vista ambiental, como productivo. Agresivo con otras especies hasta límites insospechados –su expansión fulgurante genera también dudas a los bañistas de cara este verano-, voraz hasta más allá de la saciedad, capaz de habitar en el mar y en ambientes acuáticos no salinos, el cangrejo azul ha encontrado en el delta del Ebro un nuevo «nicho ecológico» un espacio donde dispone de ventajas competitivas sobre otras especies, donde puede estar y procrearse sin límites hasta dominarlo. Con el cambio climático como telón de fondo, y las cada vez más cálidas temperaturas todo el año, el relativo frío del invierno no lo ha dejado momentáneamente parado cómo muchos esperaban.

Los mariscadores y productores de moluscos de las bahías se cuentan también entre los grandes perjudicados por su presencia. Después de constatar cómo liquidaba, casi literalmente, especies como el cangrejo verde autóctono, los verdigones o las almejas, los muscleros han visto, sobre todo en la zona del Fangar, como los invasores se suben por las cuerdas para devorar los mejillones y ostras que crían con enorme facilidad.

Depredador más listo y astuto
«Es un depredador más listo y astutos que los otros. Corta la red de plástico. Puede subir un metro fuera del agua y bajar por el otro lado. Aunque haya una ostra de 300 gramos se lo acaba comiendo. Una dorada –también depredadora de marisco- no hace eso. Crea un problema añadido y se incrementa el coste de producción», apunta Miguel Carles, presidente de la Federació de Productors de Moluscos del Delta de l'Ebre (Fepromodel). Así es como el cangrejo azul se ha convertido en el principal responsable de las pérdidas de entre el 15 y el 20% de la producción que ocasionan los depredadores.

De momento, la única solución potencialmente efectiva, en torno a la cual coinciden las autoridades ambientales y los agentes económicos implicados, pasa por potenciar esta sobreexplotación pesquera de forma regulada, tal como el mismo Departament d'Agricultura estableció hace unos meses. Esta práctica, que hace un tiempo chocaba con la baja demanda de esta especie, habría funcionado de forma efectiva en otros países mediterráneos afectados también por el cangrejo azul, como Grecia.

«En la bahía ya resulta imposible trabajar con redes porque se come el pescado y las destroza. Ha sido un recurso complementario y sustitutivo de lo que hacíamos habitualmente. Nosotros no lo queríamos en nuestro entorno, entre otras cosas porque se comer recursos propios y productos que subastamos», detalla Joan Balagué, secretario de la cofradía de pescadores Verge de Carme de Sant Carles de la Ràpita.

660 kilos diarios en el puerto sancarlense
El crecimiento de las capturas ha sido constante y se ha acabado disparando, especialmente durante los últimos meses del año pasado y los primeros de este año. De los 107 kilos de agosto de 2016, como primer registro, se pasó a los 2.400 kilos capturados el mismo mes del año siguiente y 4.000 el pasado 2018. Ha sido, sin embargo, a partir de la pasada otoño –más de 11.237 kilos en septiembre- cuando las capturas han batido todos los récords, con 21.500 kilos en enero, 22.710 en febrero y 19.921 en el mes de marzo. O lo que es lo mismo: las barcas de la Ràpita han llevado a puerto más de una tonelada diaria de cangrejo azul durante tres meses.

Durante el pasado abril y este mayo, la media se sitúa en torno a los 660 kilos diarios, dado que muchas barcas buscan otros tipos de pesca mar adentro. Pero de cara el verano, cuando el cangrejo tiene más actividad, las cifras se pueden volver a disparar. Según el registro de la cofradía, la cifra total capturada hasta estos momentos, en los últimos tres años de captura, supera los 150.000 kilos.

Sin embargo, cantidades aparte, la clave que puede conducir al éxito de la sobrepesca regulada –sólo se autoriza a los profesionales- paso, indefectiblemente, por la demanda comercial y el precio que puedan obtener los pescadores. De ser prácticamente un desconocido en las cocinas y mesas, el mayor conocimiento y promoción ha permitido que el cangrejo azul se haya convertido en un crustáceo apreciado gastronómicamente. «A diferencia de otros tiene consideración de especie comercial», recuerda Balagué.

Muy apreciado sobre todo en costa este de Norteamérica y Centroamérica, se está ya haciendo un nombre en Cataluña como un crustáceo que puede sustituir el bogavante canadiense en la preparación de arroces caldosos, según explica el mismo secretario de la cofradía. Aunque, en estos momentos, el precio se ha estabilizado en torno a los cinco euros el kilo durante los últimos meses, su irregularidad ha sido una amenaza para los pescadores sancarlenses, que a finales de año rondaba poco más de un euro el kilo.

Europa tiene que incrementar la atención
El biólogo e investigador del centro el IRTA en Sant Carles de la Ràpita, Nuno Caiola, cree que la estrategia adoptada por la Direcció General de Pesca puede ayudar realmente a controlar esta explosión. Experto en especies invasoras, afianza que el cangrejo azul está teniendo «impactos muy negativos» sobre otras especies y «puede alterar la red tròfica» con consecuencias de gran calado pero difíciles de medir. Más todavía, en un espacio de gran valor ecológico y protegido por varias figuras administrativas: parque natural, Xarxa Natural 2000 o, más recientemente, Reserva de la Biosfera. Por eso, cree que la Unión Europea tendría que prestar «el doble o el triple» de atención al problema de las especies| invasoras.

De hecho, apunta, el tramo final del río y el delta ya han sido considerados, en varios artículos científicos publicados internacionalmente, como un hotspot –un punto caliente- para la entrada de las especies invasoras en el continente europeo. «Entran muchas, después se quedan, se reproducen y se extienden. Es un lugar complicado», aclara. La globalización del comercio y las comunicaciones o el cambio climático también pueden contribuir decisivamente a esta dinámica. Erradicarlas es una aspiración, apuntan a los expertos, bastante atrevida atendida la complejidad de estos fenómenos. La mayoría abogan por un control.

Durante los últimos años, la tarea del IRTA respecto de las especies invasoras se ha centrado, en buena medida, en estudiar el caracol manzana y su rápida expansión por los campos de arroz del Delta y el mismo tramo final del río por encargo del Departament d'Agricultura. Entre las líneas de investigación, figuran la investigación de molusquicidas eficientes y con un impacto mínimo sobre el medio –en particular sobre el agua de las bahías donde crecen mejillones y ostras- o la salinización de los campos para diezmar la especie sin generar afectaciones considerables en el cultivo de arroz.

¿El Cangrejo come caracol manzana?
Adicionalmente, la aparición del cangrejo azul ha abierto ahora una tercera vía. Aun tratarse de especies diferentes con nichos diferentes –que requieren conocimientos y estrategias particularizadas-, Caiola explica que los técnicos del IRTA estudian si, como los campesinos y pescadores han observado a raíz del solapamiento de las dos plagas, el cangrejo azul –que también habita en el agua dulce- ayuda a controlar la población de caracol manzana como parte de su alimentación. De momento, no hay resultados que permitan corroborar esta tesis que, por otra parte, abriría otro frente de lucha, en este caso biológico, para neutralizar un invasor con otro.

En cualquiera de los casos, Caiola constata que la gran explosión de especies invasoras en el tramo final del Ebro y su delta tiene implicaciones que van todavía más allá de la globalización o el cambio climático por él mismo. Según ya demostró el IRTA años atrás, estos visitantes proliferan «donde lo habitado está más degradado». En este caso, en buena medida, por el cada vez más reducido caudal. «Lo constatamos en el tramo fluvial del Ebro. En abundancia de especies –de peces-, más del 80% son introducidas. Había una relación más o menos directa entre caudal y relación entre especies invasoras y autóctonas», argumenta. De lo contrario dicho: con caudales más altos, más predominio de las autóctonas y, por el contrario, con caudales más bajos, más invasores.

Este, precisamente, es un ámbito competencial en el que la Unión Europea, a través de las directivas marco del agua o de hábitats, invertidas al ordenamiento jurídico estatal, en el cual podría incidir en la gestión también del problema de las especies invasoras. Sobre todo, con respecto al régimen fluvial del río y la reivindicada necesidad de mayores caudales para preservar su tramo final. «Un sistema en el cual la comunidad de peces tenga muchas especies invasoras como el tramo final del Ebro quiere decir que está muy lejos de su estado natural y muy lejos de cumplir los requisitos de la Directiva Marco del Agua. Se tiene que hacer una gestión del hábitat para revertir esta situación. Y como encontramos esta relación entre caudales y especies invasoras, podemos decir de forma más o menos directa que, aumentando los caudales del Ebro, nos acercaríamos mucho más a los objetivos de la directiva», cierra.

Serret reclama «más investigación» en la UE para combatir plagas
La delegada del Govern ante la UE, Meritxell Serret, admite en declaraciones a la ACN desde Bruselas que la presencia del caracol manzana o el cangrejo azul en Cataluña son plagas «sobre las cuales no había antecedentes ni conocimiento por parte de los profesionales agrarios e incluso por parte de las autoridades de agricultura y de sanidad animal y vegetal».

Según la exconsellera de Agricultura es un «reflejo de las dinámicas de la globalización» y las aperturas de mercados. Aunque hay un «seguimiento» desde los comités de sanidad vegetal, Serret cree que «hay que apostar mucho más por la investigación» para encontrar soluciones y prácticas que ayuden a hacer frente a las plagas.

Así, cree que la Comisión Europea tiene que permitir «este refuerzo en investigación» dando «el máximo número de herramientas» en los territorios así como seguir dando apoyo económico. Además, destaca que es importante poder aplicar las soluciones de la manera «más adaptada a la realidad del territorio». En este sentido, asegura que las acciones están «muy acondicionadas por el clima y la orografía».

Hasta ahora, recuerda, las medidas se han ido cofinanciando entre la UE y la Generalitat y en el caso del caracol manzana han sido «de aciertos y desaciertos». «Es una especie muy agresiva y ha costado mucho frenar su expansión pero se tiene que continuar e intentar erradicarla», reconoce.

En el caso del cangrejo azul, explica, el Govern ha intentado que se pueda pescar y consumir «como una manera más de intentar frenar la expansión». Con todo, admite que son «plagas complejas» que en un primer momento «desbordan».
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