Diari Més

Preocupación en el Ebro porque el caracol maçana pueda expandirse por los canales de riego

Los campesinos piden mayor control a la Generalitat después del hallazgo del foco de Miravet, que podría haber sido fruto de la actividad de pescadores o un sabotaje

imagen de archivo de ejemplares del caracol manzana.

Vuelven a adelantar el secamiento de los campos de arroz para erradicar el caracol manzana.ACN

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La peor pesadilla para los campesinos del delta del Ebro se ha acabado convirtiendo en realidad. El caracol maçana, hasta ahora concentrado en la zona del Delta y río abajo de Tortosa, ha acabado estableciéndose más arriba del azud de Xerta. El hallazgo de un foco en Miravet, con 150 apostaderos y varios ejemplares adultos, ha encendido todas las alarmas: la plaga podría acabar expandiéndose por los canales de regadío, haciendo inútiles todos los esfuerzos de los agricultores por erradicar a los invasores de sus campos. Todo apunta que el nuevo foco a 40 kilómetros de Tortosa podría haber sido originado por la actividad de pescadores –que suelen utilizar el gasterópodo como cebo- o fruto de un sabotaje. Los productores del Delta reclaman a la Generalitat que extreme y extienda las medidas de control ya en vigor para evitar que los caracoles sean trasladados río arriba o hacia zonas limpias.

«Es la peor noticia posible para el delta del Ebro desde hace muchos años», ha certificado Dani Forcadell, concejal de Agricultura de Amposta y responsable del sindicato agrario Unió de Pagesos. Las consecuencias, a partir de ahora, son imprevisibles. «Son 150 apostaderos: si en los arrozales encontramos entre ocho y diez y ya donde podemos salir adelante... Es negativo para ver qué puede pasar», ha añadido. El azud de Xerta era el límite máximo que expertos y productores se habían impuesto a la hora de frenar el avance del caracol. Es el punto de captación del agua que irriga todo el curso inferior y el delta del Ebro. Una estructura que el invasor puede utilizar para acabar colonizando, más fácilmente si cabe, los campos del territorio. «Si no somos capaces de cortar este foco nos llegará masivamente por los canales. Todos los esfuerzos de los campesinos por limpiar las parcelas serán inútiles porque nos llegará por las entradas de agua de los arrozales», sentencia.

Anteriormente, ya se habían detectado la presencia de apostaderos y caracoles maçana aguas arriba del azud, concretamente, también en Miravet hace unos tres años. Entonces, sin embargo, se consideró que se trataba de un foco muy reducido y puntual. Su presencia se atribuyó al uso que se le da como cebo por parte de pescadores fluviales. Esta –o el sabotaje- es de nuevo la causa más plausible que explicaría el hallazgo de hace unas pocas semanas al margen izquierdo de la población ribereña. En esta ocasión, sin embargo, la implantación ya no es menor: aparte de las 150 apostaderos retirados –algunos de los cuales ya abiertos, que habrían dado lugar a nuevos caracoles-, las prospecciones efectuadas por submarinistas en la zona durante el lunes y miércoles han permitido extraer a unas pocas decenas de individuos adultos. «Sabíamos que más tarde o más pronto, de forma voluntaria o no, llegaría por encima de la captación agua, y al final ha llegado», sentencia el responsable de UP. La franja donde se encontró, de unos 200 metros y situada en el margen izquierdo, se localiza entre el embarcadero de Miravet y las islas fluviales. Después de las operaciones iniciales de erradicación y limpieza, Agricultura ha acabado marcando Miravet y el municipio vecino de Ginestar como zonas afectadas.

«Ha subido en coche»

Para Forcadell, no hay duda que su llegada en este espacio remoto del Ebro lleva la marca de la acción humana. «Ha subido en coche», apunta, convencido. La plaga ha conseguido superar los controles que durante los últimos años Mossos d'Esquadra y Agentes Rurales han efectuado especialmente en la zona del Delta, registrando en muchos casos coches y pescadores, ante la posibilidad que su uso como cebo o un sabotaje contribuyera a extender todavía más la plaga. De hecho, y según ha recordado este viernes desde Amposta la consellera de Agricultura, Meritxell Serret, la Generalitat había reforzado las medidas de control esta campaña con la obligatoriedad de limpiar la maquinaria que se mueve de un campo al otro fuera del tiempo de siega o el control del traslado del plantel. La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) había establecido también el requisito de limpiar las embarcaciones. Pero nada de eso ha acabado funcionando. A pesar de eso, los campesinos creen que hay que profundizar en la línea de una mayor intervención de las administraciones en la prevención y piden, tanto a los Mossos como al Cuerpo de Agentes Rurales que «extremen los controles» sobre la «gente que sube por el río, los pescadores o los usuarios de barcas». «Pero delante de la mala praxis y el sabotaje poco podemos hacer», admite Forcadell.

«En la medida de lo que sea posible, haremos más controles», ha declarado la consellera, que ha calificado el hallazgo del nuevo foco como «muy mala noticia». Más allá de prever posibilidad de introducir nuevas medidas de control, ha reiterado la necesidad de «actuar en el río» para hacer frente de forma efectiva a la expansión de la plaga. De hecho, según constatan varios expertos en la materia, en su tramo deltaico el río actúa como el gran reservorio donde el caracol se reproduce y desde donde alimenta los arrozales del Delta remontando los desagües. En este sentido, han sido muchas las declaraciones de intenciones por parte de todas las administraciones competentes desde que se empezaron a plantear actuaciones en este ámbito. Especialmente por parte del Estado, la que más y mayores competencias ostenta sobre el medio fluvial, que durante años ha hecho caso omiso de las demandas de la Generalitat y de los sectores productivos. Un ejemplo claro es la instalación de una barrera eléctrica en Amposta para evitar el remontamiento. Una actuación para la cual el gobierno español anunció 20.000 euros en el 2014 pero que todavía no se ha materializado.

Y es así como las medidas efectuadas se han acabado limitando a operaciones de retirada casi manual y algunas prospecciones anuales por parte de la CHE en el tramo entre Tortosa y Amposta. «Con prospecciones no detenemos la plaga y tenemos que actuar», ha insistido Serret. En esta línea, el Gobierno ha reiterado su exigencia al Estado que aclare las competencias en la materia en el río para que, finalmente, tome medidas efectivas. Aguas abajo de Tortosa, el Ebro tiene la consideración administrativa de mar y se encuentra bajo el control de la Dirección General de la Sostenibilidad de la Costa y el Mar, mientras que desde esta ciudad y hasta arriba tiene la consideración de río y es competencia de la CHE, que tiene traspasadas algunas de sus atribuciones a la Agencia Catalana de la Agua –organismo, precisamente, que se ha encargado estas últimas semanas de la prospección en Miravet. Serret recuerda que Departamento de Agricultura «ha exprimido al máximo» sus competencias en este terreno y que lleva destinando 1 millón de euros anual a la lucha contra la plaga desde 2010. «Las competencias en el río están más repartidas y hay administraciones que tienen que actuar», ha remachado.

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