Diari Més

«Si las piedras hablan, las fotografías también»

El escritor ha novelado la vida de Valentí Fargnoli, un fotógrafo ambulante de principios del siglo pasado

La novela de Martí Gironell ha ganado el 55.º Premio Prudenci Bertrana.

«Si las piedras hablan, las fotografías también»Gerard Martí

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—¿Quién es Valentí Fargnoli, el protagonista de su novela?

—Es un personaje que me fascinó. Primero conocí sus fotografías, y a partir de eso, me intereso para saber quién es el hombre que las firma. Descubro que es un fotógrafo ambulante, un artista que sale a la calle con la bicicleta y la cámara al hombro y retrata los paisajes, la gente y el patrimonio: a través de su mirada se pueden explicar los primeros cuarenta años del siglo veinte. Yo soy del parecer que, si las piedras hablan, las fotografías también.

—Y un dato biográfico suyo le sirve para montar la historia.

—Sí, enseguida pensé que, cuando tuviera un agujero, me lanzaría de cabeza a explicar su vida. Y encontré que, el 31 de mayo de 1906, lo alquilan para hacer las fotos de la boda de Alfonso XIII y Victòria Eugènia. Aquel día pasa a la historia porque hay un atentado, pero sus fotos nunca ven la luz. Además, él huye dos años a Argentina. Esto me hizo preguntar por qué un hombre que vive para la fotografía y tiene imágenes de un momento histórico no las publica. Hablando con personas que conocen al artista, les planteo la idea que quizás se las guarda porque tiene relación con alguien que sale a las fotos. Y, cuando estas personas me bendicen el planteamiento, veo que ya tengo un hilo que me sirve para coser el relato.

—Igual que él es cazador de imágenes, usted es cazador de personajes. Lo ha hecho antes con otras novelas, también.

—Es que yo soy escritor, pero me he formado como periodista. Y un periodista no tiene que abandonar nunca la curiosidad. Más que cazar personajes, diría que cuando me los encuentro, no los puedo dejar pasar por alto. Además, personas como Fargnoli te permiten hacer una mirada a la historia, en este caso también a la historia de la fotografía. Valentí es muy consciente que el trabajo que hace es para la posteridad, que algún día las futuras generaciones sabrán cómo éramos hace ciento años, y esto es un concepto muy innovador.

—Ha hecho un libro donde se habla de fotografía y dónde describe una buen número de fotos, pero no hay ninguna que acompañe el texto.

—Cierto. La pregunta que siempre me hacían es: ¿pondrás fotos? Y la respuesta siempre era: No. No, porque he hecho el esfuerzo de escribir con un lenguaje muy gráfico, visual, para que el lector pueda ver el que estoy explicando. Es evidente que, quién lo quiera, puede buscar las fotos en internet y las encontrará, pero pienso que la fotografía de la cubierta y el título ya son bastante evocadores.

—La fotografía de la cubierta parece hecha expresamente. ¿Cómo la consiguió?

—La obra de Valentí Fargnoli está bastante diseminada, tienen una buena parte a la Fundación Mascort de Torroella de Montgrí y también hay en el Centro de la Imagen de la Diputación de Girona, o en archivos particulares. Fue justamente en la Fundación Mascort, donde conservan su cámara, que encontré la foto de la portada. Es del 1930 y formaba parte del catálogo de una exposición. El hombre que se ve no es Valentí, sino un fotógrafo coetáneo, pero cuando la vi, supe que sería la foto de cubierta del libro. Las novelas no las hago de hoy por mañana, son historias que en algún momento me generan curiosidad y a partir de aquí voy engordando la bestia. En la Carpeta Fargnoli tenía el título y la fotografía de la cubierta.

—Los que no conocíamos Valentí Fargnoli hemos hecho el camino inverso al suyo: la lectura nos ha llevado a la obra. ¿Había esta voluntad, también?

—Sí. La obra de Fargnoli (no tanto la persona) es conocida en las comarcas de Girona, pero mi idea era hacerlo conocido más allá. Y, a partir de su historia, también reivindicar la figura de los fotógrafos de la época.

—La novela ha ganado el 55.º Premio Prudenci Bertrana. ¿Es importante para usted?

—Sí, me hace mucha ilusión, porque es un premio que lo he visto siempre. Durante unos años me han hecho la confianza de presentarlos y, por lo tanto, conocer la gente que lo ha ganado. Además, a la novela hay un homenaje a Bertrana y a su generación. Tenía muy claro que quería presentar esta obra a este certamen, porque se aviene mucho con el espíritu del premio.

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