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Municipal

Los Bomberos hacen una quincena de salidas a Tarragona durante los cinco días de protestas

La mayoría de los grupos municipales condenan los disturbios de la semana pasada y la CUP pide alejar el foco del debate del mobiliario urbano

Imagen de archivo de los contenedores quemados a l'Avinguda Catalunya el pasado jueves.

Los Bomberos hacen una quincena de salidas a Tarragona durante los cinco días de protestasGerard Martí

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Los Bomberos hicieron una quincena de salidas a Tarragona durante los cinco días de protestas por el encarcelamiento de Pablo Hasél. Aunque ayer no hubo ninguna manifestación en la ciudad, las concentraciones llevadas a cabo de martes a sábado acabaron algunos de los días con pequeños disturbios y algunos contenedores quemados. Según el Ayuntamiento y la Guardia Urbana, el martes se quemaron dos contenedores y los jueves cuatro. Mientras tanto, los Bomberos hicieron seis salidas sólo el sábado.

Los disturbios registrados en Tarragona han sido menores que los de otras ciudades como Barcelona. Aun así, en Tarragona se detuvieron cuatro personas, tres de las cuales eran menores de edad y ya se les dio la libertad, mientras que el detenido de 18 años pasó a disposición judicial. Entre las acciones más relevantes destacan los cortes de la A-7, algún lanzamiento de piedras contra los Mossos, lanzamiento de pintura contra la subdelegación del gobierno español y la crema de contenedores, cuyo fuego pudo ser apagado rápidamente por los Bomberos en la quincena de salidas que tuvieron que hacer. Desde el Ayuntamiento aseguraban que, aparte de los contenedores, no se habían registrado grandes desperfectos en mobiliario urbano.

Condena casi unánime

La mayoría de los grupos del Ayuntamiento de Tarragona han condenado los disturbios derivados de las manifestaciones de la semana pasada a la ciudad. Desde el Govern, el conseller de Neteja, Jordi Fortuny, compartía el motivo de las protestas pero no su deriva: «El caso de Pablo Hasél es injusto, entendemos la impotencia, la rabia y la indignación, pero eso no tiene que ser excusa para estropear mobiliario urbano y contenedores de basura». El republicano, que cifraba la reposición de cada contenedor en unos 3.000 euros, avisaba de que estropear mobiliario «es dar alas y razones indirectas en los que precisamente están a favor de esta represión». También desde el Govern, Carla Aguilar reiteraba el «apoyo a las movilizaciones que reivindican la libertad de expresión» y recordaba que Podemos «pidió formalmente la petición de indulto por Hasél y Valtonyc», además de la derogación de la ley mordaza o la modificación del Código Penal. La concejala de los comunes entendía que «las derivas violentas tienen un fondo social y expresan la difícil situación de los jóvenes, pero que eso no legitima su uso».

La portavoz del PSC, Sandra Ramos, aseguraba que podía entender perfectamente el derecho de manifestación y libertad de expresión» y también apuntaba a la difícil situación de los jóvenes, pero que en ningún caso eso «justifica los disturbios». El portavoz de Junts, Dídac Nadal, también denunciaba que «la defensa de la libertad de expresión es incompatible con la violencia». Desde Ciutadans, Francisco Domínguez criticó «las cinco noches de violencia injustificada» y recalcó que «se ponga en duda el papel de los cuerpos policiales en vez de darles apoyo». José Luis Martín, del PP, lamentaba «la inacción de Ricomà y la Generalitat».

La CUP mira más allá

Lo'todavía concejala de la CUP, Laia Estrada, restaba importancia a los destrozos y ponía el foco en «un Estado cada vez más demofóbico que niega el futuro a la juventud». La cupaire indicaba que era «curioso que el sábado se quemaran contenedores con la mano de policía secreta que había».

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