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El tarragoní Roger Meseguer, en un viatge a Nagoya, durant la seva estada al Japó.

«Que aplacen los Juegos es lo mejor, pero el turismo lo sufrirá mucho»

El tarraconense Roger Meseguer, en un viaje a Nagoya, durante su estancia en Japón.

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«Que aplacen los Juegos es lo mejor, pero el turismo lo sufrirá mucho»

Tres tarraconenses en Japón explican la situación en un país que ayer recomendó a sus ciudadanos no salir

Actualizada 26/03/2020 a las 10:26

El primer ministro japonés, Shinzō Abe, anunció el martes el aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio que se tenían que celebrar este año, mientras que la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, recomendó a los ciudadanos que no salieran del país. En declaraciones a Diari Més, tres tarraconenses que conocen el archipiélago explican que estas últimas decisiones pueden afectar especialmente a los extranjeros y que la vida continúa con relativa normalidad.

«Que aplacen los Juegos es lo mejor, pero el turismo lo sufrirá mucho», afirma Roger Meseguer, tarraconense que ha trabajado durante años en la recepción de un hotel en la capital. Los japoneses «entienden» la situación y muchos prefieren que no haya ninguna llegada masiva de turistas, tal como se preveía para este verano, e intentar parar de esta manera el virus en un país que ayer había declarado tan sólo 1.193 contagiados y un total de 43 muertos por coronavirus.

A diferencia de Europa, sin embargo, Japón, Corea del Sur e Irán habían sido considerados, ya en febrero, «zonas de riesgo» para los viajeros. A diferencia de los otros dos países, y de China, no se ha reportado una cantidad importante de casos, en relación en la media del resto del mundo. La vida ha continuado con relativa normalidad, si bien tal como dice Josep-Oriol Guinovart, un tarraconense afincado en Osaka, «Japón tiene mucho más camino recorrido ya de entrada por las medidas de higiene y por la distancia social que ya existe de por si». Las mascarillas que se ven ahora por las calles de los pueblos y ciudades de la demarcación son de uso regular y desde hace años en todo el Japón.

En el mes de febrero, el crucero Diamond Princess fue el primer foco de contagio en el país, hasta el punto que cerca de 700 personas estaban infectadas por el virus. «Lo único que hicieron fue extremar las precauciones», dice Guinovart, que en aquel momento se encontraba en Tarragona. «No se entendió el procedimiento, sólo hicieron el test a las personas con síntomas, los infectados fueron aumentando cada día y el personal no estaba preparado», añade Meseguer.

A partir de entonces, el gobierno decretó varias medidas, entre ellas el cierre de escuelas. Pero, a diferencia de Cataluña, no hay ninguna orden de confinamiento ni se ha decretado ningún estado de alarma. «No hay restricción para que los niños no puedan salir de casa», dice este tarraconense de 32 años que llegó a Japón el año 2013, que pone en valor el hecho de que grandes acontecimientos se suspendieron antes que en Europa.

La relación con China
«Japón y China están separados y se miran de lejos», dice Josep-Oriol Guinovart. Con la llegada de los primeros casos, se empezaron a detectar algunas situaciones de conflictividad con respecto a los extranjeros y, en especial, los chinos. «Ha habido casos de restaurantes que han puesto carteles para pedir a los extranjeros que no entraran porque consideran que llevarían el virus. Eso en el momento en que en Japón todavía había más contagios que en el resto del mundo,» destaca este traductor-intérprete de 28 años.

Al mismo tiempo, hubo una reducción del turismo chino. Meseguer, que en aquel momento era recepcionista en un hotel de la capital, explica que «vimos una caída de las reservas y cancelaciones, sobre todo de chinos. Por una parte eso era malo por el hotel, pero por la otra los trabajadores estábamos más aliviados».

Con respecto a la reacción del gobierno, Joan Recasens, natural de Cambrils y que actualmente vive en Tokio, cree que «la gente se alarmó bastante a causa del vínculo turístico con China». «Fuimos los primeros que empezamos la crisis del papel higiénico, también. Las mascarillas y los desinfectantes se compran haciendo cola de buena mañana y teniendo suerte», añade.

La suspensión de los Juegos


Hacía semanas que se especulaba, pero esta semana el Comité Olímpico Internacional y el gobierno japonés acordaron el aplazamiento del acontecimiento deportivo. En el país hay quien cree que para no perjudicar su organización, no se estaban comunicando todos los casos. «Esperamos que no pase, pero la previsión de que haya una explosión de contagiados muy bestia en los próximos días es bastante probable y las autoridades no están afrontándolo de manera directa y severa. Sobre todo para querer mantener la armonía y mantener los Juegos Olímpicos», afirma Josep-Oriol Guinovart, que llegó al país en el 2012.

«No ha habido una gran conmoción, porque de hecho la conmoción del virus empieza a ser más patente. Sí que ha habido una especie de señal que han parado una cosa que todo el mundo tenía muy claro que se tenía que hacer, hay gente que siente una cierta tristeza, ya lo tenían todo montado y los relevos de la llama olímpica habían empezado hacía tres días», añade.

Esta es una sensación similar a la que tiene a Roger Meseguer, que cree que «la situación exterior es lo que ha causado esta suspensión» y no tanto los casos en Japón. La gente de la calle lo acepta y lo prefiere, porque no ven seguro el hecho de que entren muchos extranjeros y que se pueda extender el virus tal como están las cosas. Aunque mirando los datos, el virus ya está dentro de desde hace semanas», concluye.

La reducción del turismo
Guinovart considera que las únicas consecuencias que vivirá el país después del aplazamiento será que «el boom del turismo» se verá reducido. «Quizás se puede replantear la forma de recibir la masa turística que tenía que venir», asegura, «pero poca cosa más, el retraso de los Juegos Olímpicos no afecta a la mayoría de ciudadanos del país y todavía menos a la gente de fuera del área metropolitana de Tokio, que es el 20 y pico por cien». «El hecho de ser una isla, el hecho de tener un mercado muy propio, tendrá alguna afectación de ralentizar la economía, pero sí que es cierto que están acostumbrados a sufrir ciertas bajadas», dice.

«La gente sigue saliendo, yendo a restaurantes, de compras...», dice Roger Meseguer. «El sector del turismo lo sufrirá mucho. Se han abierto muchos hoteles nuevos estos pasados meses para atender estas fechas. Y también centros de ocio y restaurantes preparaban traducciones y un enfoque para extranjeros. Sin embargo, con la situación actual, que se retrasen es lo mejor», destaca, «como este año el sector turístico está ya perdido, creo que todavía se puede recuperar el siguiente, el aplazamiento es lo mejor».

Recasens añade que «conozco algún caso de empresas que no podrán mantener la inversión y esfuerzo un año entero más, pero deseo que a sus trabajadores no les caigan las consecuencias».

Recomiendan no salir del país
Con la recomendación de no salir del país, que no implica de momento una obligación, puede problemas especialmente para los residentes extranjeros que necesitan entrar y salir con frecuencia de la isla. «Lo recomiendan muy imperativamente, sobre todo a los suyos nacionales. Los más afectados serán los que tengan que ir a alguna zona especialmente afectada, o personas que tengan que hacer algún trámite de extranjería. Quizás el gobierno tendría que ser un poquito más laxo, por cambios de visados. Ya lo veremos», explica Guinovart.

«Todo apunta que impondrán medidas más estrictas», dice Meseguer. Por su parte, Joan Recasens, programador en Tokio desde el 2018, destaca que «el gobierno no ha tenido potestad para obligar a ninguna medida hasta este mes. Así, pues, no pueden obligarnos directamente en nada. Todo suena a recomendación y a sugestión, porque no tienen ningún imperativo legal para obligar a hacer nada de eso a nadie». «Claro está, yo como en individual soltero y sin criaturas, sólo me ha afectado que me han cancelado conciertos, me han cerrado exposiciones y no mucho más. Porque no pueden hacer nada más, legalmente, que recomendar», concluye.

Con la incertidumbre de lo que puede pasar en todo el mundo una vez haya pasado la pandemia, tanto Meseguer como Recasens destacan que Japón tiene la economía ligada al mercado global y que, de alguna manera, la isla se verá resentida.

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