Diari Més
Alfons Cama

Autor del libro 'El primer piteu' (Ed. Gregal)

«La confrontación entre el dogma y la razón plana por toda la novela»

Este jueves a las 19h, Josep-Lluís Carod-Rovira presentará el libro de Alfons Cama, ‘El primer piteu’, en el Museu d’art Modern de Tarragona

El escritor calongí, establecido en Tarragona, con su nuevo libro.

«La confrontación entre el dogma y la razón plana por toda la novela»Gerard Martí

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La última novela de Alfons Cama (Calonge, 1952), es un relato que tiene por escenario el mundo de la pañería, de los tejedores y de los pelaires en la Cataluña del siglo XIV.

—La primera pregunta es casi obligada. ¿Quién o qué es un piteu?

—Mirando en el diccionario se puede descubrir el contenido de la novela. ‘Piteu’ tiene dos entradas. Una explica que el piteu es el habitante de la antigua Peitieu francesa. En esta misma entrada también se dice que los piteus son los habitantes de Sant Llorenç de Morunys, una villa del Solsonès. En segundo lugar, un piteu es un trapo, un tejido de unas determinadas características, que durante una larga temporada se estuvo fabricando en Sant Llorenç de Morunys.

—La historia sucede en el siglo XIV. ¿En qué contexto histórico se mueven, los protagonistas?

—Es la época de la Guerra de los Cien Años. En medio están las pugnas entre Pere el Cerimoniós, conde de Barcelona, y su pariente Jaume de Mallorca, por el Rosellón y la Cerdanya. El protagonista de la novela, Gerard, participa de alguna manera en estas luchas, aunque después se desentiende. En esta época, por otra parte, el papado no está en Roma, sino en Avinyó. Y, además, el año 1348 murió un tercio de la población catalana a causa de la peste, y por lo tanto tampoco puedo dejar de hablar.

—¿Qué lo llevó hasta esta localidad y esta época, para acabar convirtiéndose en el escenario del libro?

—Fue el verano del 2015, cuando una persona del pueblo nos hizo una visita guiada por la villa y nos explicó la historia del trapo piteu y de la industria de tejidos y tejedores que surgieron en el municipio en aquella época. Pude acceder a una información que detallaba la lista de los censos que se pagaban a los señores, con el nombre de todas las personas del pueblo que tenían casa, qué pagaban y cuál era su profesión, y pensé que de allí podía salir una novela.

—¿Qué importancia llegó a tener, la producción textil de Sant Llorenç de Morunys, en aquella época?

—Los trapos piteus eran unos tejidos que calentaban mucho, se hacían mantas, capas... se distribuyeron mucho en Barcelona, pero también llegaron hasta el Mediterráneo. La mayoría de gente del pueblo tenía uno o dos telares en casa.

— 'El primer piteu’ narra la vida de Gerard Lerouge, su llegada a la villa, y su incursión en el mundo de la pañería. Pero sobre la trama cierne también la idea de que los designios de Dios se tienen que aceptar resignadamente.

—Siempre que he escrito, me ha gustado hablar de religión, y muchas veces críticamente. En este libro especialmente, porque estamos en pleno siglo XIV y la religión manda sobre todo. La voluntad de Dios y la pregunta de por qué nos ha tocado vivir lo que nos ha tocado, ciernen por todo el libro. Al final, el sentido de todo es la confrontación entre el dogma y la razón, y si esta se puede imponer o no sobre la fe. Eso es lo que se debate en la historia y que lleva a su final, que no diremos cuál es.

—Una pieza clave en este escenario fue el monasterio de benedictino de Tavèrnoles.

—La villa de Sant Llorenç surgió en el siglo XIII en torno a un monasterio benedictino que estaba en un cruce de caminos. Su prior dependía del monasterio de Sant Serni de Tavèrnoles, cerca de la Seu d'Urgell, lo más importante de la zona sudpirinenca. Es por eso que tiene importancia en la novela.

—Esta es su primera incursión en la novela histórica. ¿Ha sido una experiencia provechosa que repetirá?

—No sé si será un paréntesis en mi producción, pero lo he hecho porque en un determinado momento me gustó leer novela histórica. Aparte de la trama, este género da información y te sitúa en una época determinada, y eso son cosas que me gustaron. No sé si volveré, no lo descarto, pero lo que estoy haciendo ahora no es novela histórica.

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