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«En mi casa no se plantearon nunca que yo no pudiera ser piloto»

Bettina Kadner, primera mujer piloto de aviones comerciales de España, ha sido investida doctora honoris causa por la URV

La pionera del aire madrileña Bettina Kadner el pasado jueves en el Rectorado de la URV, en Tarragona.

«En mi casa no se plantearon nunca que yo no pudiera ser piloto»Gerard Martí

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—Usted fue la primera mujer en pilotar aviones comerciales en España. ¿A día de hoy la presencia femenina a los mandos de los aviones se ha normalizado?

—Ahora hay más mujeres en el ejército, en las líneas aéreas, o que construyen y hacen volar aviones, pero siguen siendo profesiones complicadas. Sin embargo, nos vamos acercando. Ahora bien, tampoco hay hombres que hagan de comadrona, o mujeres que hagan de peón. Es normal que a las mujeres nos gusten más unas profesiones que otras. Después, también está la educación que cada uno pueda tener en casa, y si ves normal poder ser piloto, o no.

—El acceso a la profesión no discrimina, pero todavía hay pocas mujeres que ejerzan esta profesión. ¿Dónde están, las barreras?

—Es muy importante que en las escuelas se sepa que las mujeres podemos hacer otras profesiones que no son las estándar, como la enseñanza, la medicina, el derecho, etc. Este trabajo es vocacional, y las vocaciones surgen tanto en los hombres como en las mujeres. Si las mujeres conocen la profesión y la familia les da apoyo, entonces quizás la escogerán.

—¿El apoyo de su familia fue clave para que pudiera hacer realidad su deseo de volar?

—En mi casa no hubo ningún problema, en ningún momento se plantearon que yo no pudiera ser piloto. Nadie tenía idea de cómo hacerlo, pero me dijeron que ‘Adelante’.

—¿Recuerda el momento en que dijo ‘Quiero ser piloto’?

—Estábamos en el aeropuerto de Getafe. Mi madre tenía una empresa de señalización de aeropuertos y pintaba las líneas de las pistas de aterrizaje. Allí veía despegar y elevar aviones continuamente y aquello me parecía estupendísimo, así que decidí que yo tenía que volar. Cuando acabé la escuela, decidí que sería piloto. Y así fue todo.

—¿Fue fácil encontrar una compañía que apostara por Usted?

—Spantax me telefoneó para preguntarme cuándo podría empezar a trabajar. Eso fue una suerte, pero también era un momento en que hacían falta pilotos. Estuve en el lugar oportuno en el momento oportuno.

—¿Cuando empezó a trabajar era consciente de estar abriendo un camino que después seguirían otras mujeres?

—No, no tenía ni idea, pero las mujeres que después se hicieron piloto es porque me vieron. Por eso soy la abuela de todas [río].

—Uno de los grandes retos de su profesión es la conciliación familiar. Usted ha sido piloto y madre, demostrando que la conciliación en el caso de las mujeres piloto es complicada pero no imposible.

—Lo único interesante que he hecho en mi vida es tener hijos. Tener hijos siempre es complicado, por eso hay que tener una estructura que funcione y que todo el mundo esté de acuerdo. También pienso que las madres tendríamos que desaparecer a una cierta edad, para que los hijos tomen conciencia que tienen que hacerse responsables. En este sentido, las mujeres todavía tenemos que hacer mucha labor.

—Es miembro del grupo Aviadoras, que busca dar visibilidad a las mujeres en el mundo de la aviación. ¿De qué manera lo trabajan?

—Por ejemplo yendo a las escuelas a hablar de la profesión. Se presentan hombres y mujeres vestidos de uniforme, y los jóvenes se quedan parados, porque comprueban que no hay ninguna diferencia. También están presentes en todos los grupos y foros internacionales sobre aviación, trabajando como mulas. Muy pronto veremos el resultado de todo este trabajo.

—El año 2006 se jubiló. ¿Ha vuelto a pilotar aviones, desde entonces?

—No, y no lo echo de menos. Pienso que las mujeres tenemos una ventaja con respecto a los hombres cuando nos jubilamos, y es que tenemos otras facetas de la vida para hacer cosas. Los hombres, en cambio, se enganchan mucho a la aviación, tengo colegas que siguen estando muy aferrados, no se saben liberar. Yo, ahora, hago lo que me da la gana, soy como ‘El coche fantástico’, de un lugar a otro viendo lo que es importante en la vida.

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