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Salud

«Mi hija no quiere vivir y necesita ingresar en un centro»

La madre de una menor de 17 años con conductas suicidas denuncia que no haya un centro infantil residencial en el territorio

Habitación del centro residencial psiquiátrico de Barcelona, en una imagen de archivo.

Habitación del centro residencial psiquiátrico de Barcelona, en una imagen de archivo.ACN

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Anna (nombre ficticio), tiene una hija menor de edad. Cuando tenía 12, su pareja abusó de ella. El episodio provocó en el adolescente una profunda depresión y un estado de esquizofrenia. Una psiquiatra diagnosticó que la chica necesitaba ingresar en un centro de día para adolescentes. La madre reclama la existencia de un centro residencial psiquiátrico infantil en la demarcación y lamenta que espere desde hace siete meses una plaza a un centro de Barcelona.

Anna, de 49 años, asegura que la menor se ha intentado suicidar en varias ocasiones. Hace seis meses, una psiquiatra acordó que la chica necesita un ingreso a un centro terapéutico de psiquiatría infantil. Actualmente, la chica está hospitalizada en el Institut Pere Mata. Se trata de un recurso temporal que prevé el ingreso hasta tres meses para jóvenes hasta los 18 años. «Estoy muy contena con Pere Mata, pero mi hija necesita ingresar más tiempo», relata Anna.

Esta madre lamenta que espera una plaza desde hace siete meses. El centro, tiene capacidad para hasta 30 internos, repartidos en apartamentos de cinco a seis personas, siempre vigilados, y trabajan unos 45 profesionales entre psicólogos, psiquiatras, enfermeros, trabajadores sociales, educadores sociales y maestros. La hija de Anna dejó de estudiar cuándo se empezó autolesionar para acabar con su vida. «En Barcelona podrá estar años, la enseñarán a estudiar, a ponerse a trabajar», expone.

El Institut Pere Mata, referente en servicios a la salud mental en la provincia, contempla un diverso abanico de servicios para los menores y adultos como un servicio de ambulatorio dónde se hacen seguimiento de los casos de salud mental, un servicio de hospitalización, una unidad de rehabilitación hospitalaria para adultos y una unidad de crisis por adolescente. En todo caso, se trata de recursos temporales, «pensados para que los pacientes estén el menor tiempo posible», apuntan fuentes de Pere Mata.

Anna señala que «no puedo trabajar, la tengo que vigilar». «Tendría que haber un centro terapéutico en Tarragona. Conozco a más familias en mi situación», explica Anna que, según ella, reclaman que exista un centro de estas características en el territorio. Creen que, con un espacio similar al de Barcelona, sus hijos encontrarían una estabilidad y podrían recuperarse de sus trastornos en unas mejores condiciones gracias a la atención especializada de los profesionales que trabajan.

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