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Pla general del parc de l'Anella Mediterrània, amb el Palau d'Esports al fons.

Anilla Mediterránea, Bonavista, Campclar, Tarragona, Ruben Viñuales, Dídac Nadal, Josep Fèlix Ballesteros

Plano general del parque de la Anilla Mediterránea, con el Palau d'Esports al fondo.

Pla mitjà de la vegetació que comença a créixer a l'interior del llac artificial, amb el Palau d'Esports de fons.

Anilla Mediterránea, Tarragona, Campclar, Josep Fèlix Ballesteros, Ruben Viñuales, Bonavista, Dídac Nadal

Plano medio de la vegetación que empieza a crecer en el interior del lago artificial, con el Palacio de Deportes de fondo.

Pla general de l'Estadi d'Atletisme de Campclar, que va ser reformat en motiu dels Jocs Mediterranis.

Anilla Mediterránea, Campclar, Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, Dídac Nadal, Ruben Viñuales, Bonavista

Plano general del Estadio de Atletismo de Campclar, que fue reformado en motivo de los Juegos Mediterráneos.

Pla mitjà de la zona de descans de la part enjardinada de l'Anella Mediterrània, on les herbes creixen sense control.

Ruben Viñuales, Anilla Mediterránea, Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, Campclar, Dídac Nadal, Bonavista

Plano medio de la zona de descanso de la parte ajardinada de la Anilla Mediterránea, donde las hierbas crecen sin control.

La Anilla Mediterránea espera un nuevo modelo de gestión que potencie las instalaciones de los Juegos Mediterráneos

La oposición critica la falta de proyecto de futuro de PSC y PP para la gran obra de la cita deportiva

Actualizada 15/05/2019 a las 09:27

Han pasado diez meses desde la finalización de los Juegos del Mediterráneo de Tarragona 2018 y la ciudad todavía no tiene claro qué tiene que hacer de la gran obra de la cita: la Anilla Mediterránea. Es un espacio de 28 hectáreas entre los barrios de Camp Clar y Bonavista que fue el epicentro de la actividad deportiva durante los Juegos. Se reformaron equipamientos que habían quedado obsoletos, como el estadio de atletismo; y se levantaron nuevos, como el Palacio de Deportes o la piscina olímpica. También se ajardinó mucha superficie, con un lago artificial incluido. Una gran zona verde de ocio y recreo para los tarraconenses, pero que ya presenta los primeros síntomas de dejadez. A día de hoy hay dudas sobre qué hacer, como gestionarlo y qué usos se le tienen que dar. El equipo de gobierno, con PSC y PP al frente, no han desarrollado una propuesta potente de gestión y la oposición, fragmentada, lo critica desde diferentes puntos de vista. Los vecinos se felicitan porque se ha revitalizado un espacio antes abandonado y que ahora tiene potencial presente y futuro, aunque todavía tiene que resolver algunas trabas burocráticas para funcionar a pleno rendimiento.

El gran impulsor de los Juegos y de la Anilla Mediterránea fue el PSC, liderado por Josep Fèlix Ballesteros, que aspira a seguir de alcalde por cuarto mandato consecutivo. El alcalde asegura que el proyecto «está clarísimamente encauzado» y valora que a la ciudad le han quedado unas inversiones en equipamientos deportivos por cerca de 50 millones de euros que sin los Juegos no se habrían producido «nunca». El Ayuntamiento, invirtió 12 millones en la urbanización del entorno de la Anilla. Actualmente la gestión va a cargo del Patronat Municipal d'Esports y están en proceso de licitación diferentes elementos de la zona de ocio, como restaurantes, bares o el alquiler de barcas del lago artificial. Para Ballesteros «todo este conjunto hará que sea una inversión viable y que sea útil para que la práctica deportiva en la ciudad funcione».

También saca pecho el socio de gobierno de Ballesteros y titular de la concejalía de Deportes, el Partido Popular. La formación cree que la gestión tiene que seguir en manos del Patronat Municipal d'Esports, que según ellos lo está haciendo «con unos excelentes resultados». «Este año celebraremos nueve campeonatos autonómicos y nacionales de natación, atletismo, pentatlón y tenis de mesa; y además es espacio de salida y llegada de pruebas como la Mitja Marató y la Marató de Tarragona», remarcan.

Críticas desde la oposición
No lo tienen tan claro desde la oposición. El portavoz de ERC en el Ayuntamiento de Tarragona y cabeza de lista de los republicanos en estas elecciones municipales, Pau Ricomà, lanza que «en manos de Ballesteros cualquier oportunidad acaba siendo un desastre». Recuerda la polémica que hubo a medio mandato con una posible externalización del servicio de gestión de la Anilla a la empresa Santa Gadea, que se cuantificaba en 2,5 millones anuales que el consistorio tenía que pagar a la compañía durante 40 años. Los republicanos fueron especialmente beligerantes contra la propuesta. «Le salvamos el cuello –en Ballesteros-, habría sido una verdadera animalada», señala Ricomà. Según su punto de vista la gestión tendría que ser pública, sin embargo «eso no quiere decir que se puedan concessionar determinados servicios», expone. «Las entidades y los deportistas necesitan espacios y el Patronat Municipal d'Esports tiene bastante músculo y trayectoria para poder hacerlo», propone el republicano.

En cambio hay otros partidos que apuestan por una gestión 100% pública. Uno de ellos es el actual portavoz del PDeCAT en el Ayuntamiento y cabeza de lista de Junts per Tarragona, Dídac Nadal. Considera que «tanto el recinto como los equipamientos tienen que ser de uso diario para la ciudadanía», ya sea a través de los clubs deportivos tarraconenses o mediante entidades que impulsen acontecimientos deportivos y culturales. Una línea compartida casi en su totalidad por la CUP, que además cree que tiene que ser el mismo Patronat Municipal d'Esports quien lidere la infraestructura. Desde En Comú Podem defienden un modelo similar, en el cual se prioricen «las necesidades en materia deportiva tanto del entorno de Campclar y Bonavista como de los clubs deportivos de base de la ciudad».

No está muy alejado de estas tesis, pero con matices, el cabeza de lista de Ciudadanos, Rubén Viñuales. El candidato de la formación naranja pone el foco en el hecho de que «Ballesteros dijo que el verano pasado el modelo estaría hecho, antes de los Juegos, y no ha sido así». Su visión pasa por que sea una empresa pública quien gestione la Anilla e incluso pueda haber una colaboración de la Diputació de Tarragona o la Generalitat. Viñuales pone en valor que se trata «de un lugar único» que va más allá de los equipamientos, pero señala que le tiene que sacar provecho. Una manera de conseguirlo, a su parecer, sería atraer usuarios: «Tenemos que intentar que se hagan estancias deportivas y vengan federaciones, como hacen otras ciudades del entorno, y que den un rédito turístico y económico a la ciudad». Esta atracción se tendría que acompañar de un incremento de la capacidad hotelera en los barrios de Ponent y una conexión «con buses lanzadera con el centro de la ciudad». La visión captadora de turismo y generadora de recursos también la tienen desde En Comú Podem.

De todos modos, hay un escepticismo bastante extendido entre la oposición sobre la capacidad de gestión que pueda tener al PSC de Ballesteros y denuncian que ya se empiezan a percibir signos de dejadez en el entorno de la Anilla. «Desde los Juegos hemos aprobado cinco o seis decretos en el plenario de reposición de cableado eléctrico de cobre que se ha robado», expone Viñuales, y lo cuantifica en unos 27.000 euros, asumidos por las arcas municipales. Lo cierto es que sólo dando un paseo por la Anilla ya se ven los primeros desperfectos en la zona del lago, además de vegetación que crece sin control en zonas donde no lo tendría que hacer.

Los que parece que están encantados con la Anilla Mediterránea son los vecinos. Los barrios de Campclar y Bonavista son los grandes beneficiados, ya que la Anilla se encuentra entre las dos áreas residencial, que han ganado una zona verde y equipamientos allí donde antes había descampados y escombros. «Podemos disfrutar más del deporte y hacer salud al mismo tiempo» valora Frangi Gutiérrez, vocal de Deportes de la Associació de Veïns de Bonavista. También consideran muy positivo para la ciudad la celebración de los Juegos y las instalaciones deportivas que han quedado.

La propiedad del Palacio de Deportes 
La joya de la Anilla Mediterránea es el Palacio de Deportes. Fue la gran aportación que hizo a la Generalitat a los Juegos Mediterráneos, con un coste de unos 18 millones de euros, y aunque se tenía que ceder al Ayuntamiento una vez finalizada la construcción, casi un año después el Govern sigue siendo el propietario. Joan Plana, jefe de la Representación Territorial del Deporte en Tarragona de la Generalitat, asegura que ha habido problemas técnicos y burocráticos que han complicado el trámite, pero que en las próximas semanas, o meses, estará resuelto. De hecho, la secretaría general del Deporte y el Ayuntamiento de Tarragona tienen encima de la mesa un convenio de cesión por un año a fin de que el consistorio pueda hacerse cargo del equipamiento mientras se concreta el traspaso. «Proponemos un convenio temporal de un año para tener tiempo suficiente. De hecho ya se hizo un convenio temporal para los Juegos, y también hemos hecho cesiones puntuales de una o dos semanas cuando se han hecho competiciones organizadas por el Ayuntamiento», expone al responsable del Deporte en Tarragona.

De todos modos, sobre la mesa hay dos opciones para hacer efectivo el cambio. Una cesión de propiedad o una cesión de uso «por el máximo que marca la ley», que Plana apunta que son 70 años. «El objetivo final es que el Palacio lo gestione íntegramente el Ayuntamiento», señala. Sea cuál sea la fórmula definitiva, tendrá coste cero para las arcas municipales. En el Ayuntamiento sin embargo, no lo acaban de ver del todo claro y parece que hasta después de las elecciones no se podrá desencallar la situación.

Según la Generalitat, la única cosa que tendrá que asumir el consistorio, más allá del mantenimiento, es la compra del material deportivo que hará falta para llevar a cabo algunas competiciones. Este punto fue polémico hace unos meses, cuando el alcalde Josep Fèlix Ballesteros manifestó que si el equipamiento no estaba 100% acabado no quería recibir la obra. Plana defiende que lo que se adquirió inicialmente «era para poder hacer los Juegos», en concreto, la competición de balonmano. Por lo tanto, faltaría cubrir con parquet, u otro material, la totalidad de la superficie hábil de la zona de pista, además de material específico de cada deporte, como canastas de baloncesto o redes de voleibol. «Todo eso que no forma parte de la obra creemos que lo tienen que comprar ellos», indica Plana refiriéndose al Ayuntamiento, y defiende que «es el mismo trato que hemos tenido con todo el mundo cuando hemos hecho otros pabellones» en diferentes ciudades del país.

Con todo, el jefe del Deporte en Tarragona también defiende que «la letra pequeña del documento de cesión tiene que tener la opción de poder hacer alguna reserva de uso» por si la Generalitat quiere organizar alguna competición en el Palacio de Deportes. «Tenemos el compromiso de colaborar para hacer competiciones deportivas de alto nivel» y que además puedan suponer un beneficio para la ciudad, expone, y defiende que «el equipamiento no es para la Generalitat ni para el Ayuntamiento, es para la ciudad».

La base de operaciones del Nàstic
Un proyecto que parece que se desencallará en los próximos meses es el de la ciudad deportiva del Club Gimnàstic de Tarragona. Los terrenos que quedan entre el lago artificial de la Anilla Mediterránea y la zona donde se tiene que instalar la zona comercial de Ten Brinke acogerán tres campos de fútbol de césped artificial, uno de césped natural y un edificio de servicios. El Ayuntamiento, propietario de los 47.000 metros cuadrados destinados a este uso, ya ha hecho la cesión por un periodo de 50 años. La inversión para llevar a cabo el proyecto será de entre 4 y 5 millones de euros y serán asumidos íntegramente por el Nàstic.

Si bien inicialmente estaba previsto que las obras empezaran justo después de los Juegos Mediterráneos del 2018, desde el club aseguran que se arrancarán en el último trimestre de este año. El director general de la entidad, Lluís Fàbregas afirma que el proyecto definitivo se acabará hacia finales de verano y la primera fase esperan que finalice «el primer trimestre del 2020». Esta parte inicial contempla la puesta en marcha del campo de césped natural, que tiene que servir de centro de operaciones del primer equipo, y de uno de los artificiales. El resto se desarrollará durante 4 años, con lo cual desde el club confían en que esté terminada durante el 2023. El edificio de servicios será de una planta y tiene que satisfacer las necesidades de los equipos del fútbol base. Contará con vestuarios, salas polivalentes, un espacio médico, un bar restaurando y una sala de prensa.

Una parte del dinero necesario para hacer la inversión al club todavía no los tiene en la caja, sino que están ligados a la venta de unos terrenos junto al Nou Estadi, en la zona de la Budellera. Estas parcelas son propiedad de la entidad en un 45%, el mismo porcentaje que también tiene el Ayuntamiento. Fàbregas asegura que la operación está pendiente «de aprobación definitiva» pero que «ya hay comprador para hacer una zona comercial y residencial». En ningún caso pero están condicionados a la situación deportiva del equipo, que con el descenso a 2aB dejará de ingresar una importante suma de dinero en concepto de derechos televisivos.

Futuro
A pesar de los diferentes equipamientos que ya tiene a día de hoy la Anilla Mediterránea y a los cuales parece que se añadirá la ciudad deportiva del Nàstic, Ballesteros sueña con ampliar todavía más la oferta con un Centro de Alto Rendimiento Deportivo, que el alcalde lo situaría entre el Complejo Educativo de Tarragona y la Anilla. «Lo estamos hablando con Ensenyament y Esports», anuncia el alcalde, si bien reconoce que la idea se encuentra en una fase muy inicial. Además el impulso definitivo tendría que llegar por parte de la Generalitat, aunque afirma: «Estamos absolutamente dispuestos a acogerlo y promocionarlo, y a conectarlo con un bus lanzadora».

Con todo, los deseos de éxito del entorno son compartidos por todos los candidatos. «De aquí cuatro años me imagino la Anilla llena de gente, llena de actividad deportiva y siendo una joya deportiva del sur de Cataluña», remarca Ballesteros. Para Ricomà lo principal es que «pasen cosas» y asegura que si llega a la alcaldía cogerá el proyecto «con una gran ilusión para que esté en manos de los ciudadanos».
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