Diari Més

Immigración

«Este centro me está dando la oportunidad de tener un buen futuro»

El marfileño Mahamadou Mohamed vive y estudia en el Complex Educatiu de Tarragona con otros jóvenes que, como él, viajaron solos hasta Cataluña

Mahamado Mohamed Sidibe, ayer en el Complex Educatiu de Tarragona.

«Este centro me está dando la oportunidad de tener un buen futuro»Olívia Molet

Publicado por

Creado:

Actualizado:

Con 16 años y al octavo intento, Mahamadou Mohamed Sidibe consiguió superar la afilada valla de Melilla que separa Marruecos de España. «No tenía otra manera de llegar. No tenía dinero para viajar con patera», explica este chico de Costa de Ivori.

Mohamed es uno de los 40 chicos que participan en la prueba piloto que la Generalitat ha arrancado para formar a los menores extranjeros no acompañados (MENA) antes de que alcancen la mayoría de edad. Este adolescente de 17 años explicaba ayer a Diari Més el camino migratorio que lo llevó a Cataluña, después de dejar a su madre y sus dos hermanos pequeños. «Mi padre murió en 2007. Mi madre no podía cuidar de todos nosotros y me tenía que buscar la vida», relata. Mohamed cruzó los 5.000 kilómetros que separan Costa de Marfil de Marruecos, pasando por Mali y Algeria. Después de dormir tres meses en el bosque, saltó la valla de Melilla. «Gracias a dios he tenido la suerte de llegar a España y, sobre todo, a Cataluña y a este centro que me está dando la oportunidad de tener un buen futuro, explicaba desde el Complex Educatiu de Tarragona, que será su casa durante los próximos meses. En un fluido castellano, Mohamed sólo tiene buenas palabras para Tarragona. «Me encanta, es muy tranquila y la gente muy buena. Me gusta entrenar y aquí lo puedo hacer sin molestar a nadie», explica. De momento juega en un equipo de fútbol de la ciudad, pero todavía no tiene ficha. Es uno de los 1.489 menores que en 2017 emigró hasta Cataluña solo, sin ningún familiar ni referente. Él y sus compañeros, la mayoría marroquíes, desayunan juntos en el comedor.

«Antes hacíamos actividades con los educadores, talleres, jugábamos a fútbol e íbamos a la playa», comenta este chico que llegó a Tarragona en julio. Antes, vivió en Huelva. Gracias a una entidad durmió tres meses en un piso, que tuvo que abandonar, porque llegaban más menores detrás suyo. Cuando consiguió el pasaporte se fue a Barcelona. «Me dijeron que los centros aquí eran mejores», observa. En la Antigua Universidad Laboral, los MENA se dividen en dos grupos de 20 jóvenes. Desde octubre estudian catalán, castellano, francés, matemáticas y pintura. En un futuro, Mohamed quiere formarse como mecánico. Estos meses de formación le permitirán afrontar un grado medio de formación profesional. Los jóvenes que tienen un buen comportamiento reciben una pequeña recompensa los viernes en forma de 10 euros para gastárselo en lo que quieran. «A todos los compañeros les gusta tener 10 euros», dice sonriendo. Una tarjeta especial les permite utilizar el autobús cuatro tardes a la semana y salir fuera del Complex Educatiu. Mohamed tiene ilusión y ganas de empezar a construir su propio futuro.

Pronostica que en dos años podrá empezar a caminar solo, es decir, tener un trabajo y ser autosuficiente. Durante la entrevista, Mohamed se muestra confiado. Atrás deja un camino lleno de dificultades. Recuerda una noche entera caminando sin agua ni comida para llegar a Argelia. Cuando el año que viene cumpla 18 años tiene previsto volver a casa para visitar a su madre. De momento contacta con ella y sus hermanos de 13 años con el móvil. «Sólo les explico las cosas buenas. Nunca las malas», señala.

tracking