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Hospital Joan XXIII

La segunda sala de hemodinámica evitará 600 derivaciones anuales a Barcelona

A partir de diciembre la unidad de Cardiología podrá realizar intervenciones más complejas y ya no se enviará a los pacientes del Baix Penedès a Bellvitge

Actualizada 13/09/2018 a las 08:24

Las obras de la segunda sala de hemodinámica y cardiología intervencionista del hospital Joan XXIII, iniciadas este último agosto, avanzan a buen ritmo. La previsión es que, en diciembre, los profesionales de Cardiología ya puedan empezar a trabajar en este nuevo equipamiento en el cual el Institut Català de la Salut ha invertido 2.112.130 de euros. Según indica a Diari Més el responsable de la unidad, Alfredo Bardají, la puesta en marcha de estas instalaciones supondrá un importante salto tecnológico con respecto a la sala actual, que cuenta con un equipamiento de 12 años de antigüedad: «Ahora hemos podido apostar por el mejor equipo que hay en el mercado, que es el que nos han adjudicado. Tiene unos avances tecnológicos de los cuales no dispone el actual, que nos permitirán hacer procedimientos más complejos», razona. «El nuevo equipo va más allá de la radiología que tiene la sala de ahora. Hoy día, en Cardiología, para trabajar el corazón, además de radiología, necesitas otras técnicas de imagen. La nueva sala tendrá la posibilidad de integrar también la ecografía y el escáner», desgrana el facultativo.

Eso permitirá tratar arritmias del corazón de mayor gravedad (que hasta ahora se tenían que derivar a Barcelona) mediante un procedimiento denominado electrofisiología cardiaca, que desde enero ya se realiza en Joan XXIII, pero sólo para «casos simples y en el turno de tarde», según puntualiza Bardají. A partir de diciembre, el equipo podrá abordar las afecciones más severas y también podrá realizar el procedimiento en el turno de mañana. Se estima que se podrán llevar a cabo hasta 200 intervenciones al año, lo que supone que dos centenares de ciudadanos de la provincia ya no tendrán que ser derivados en los hospitales barceloneses para ser tratados.

Hasta 400 angioplastias más
Por lo que respecta a la intervención principal de la hemodinámica de Joan XXIII, la angioplastia (técnica para dilatar las arterias ocluidas), el equipo de Cardiología trabaja con la previsión de poder atender hasta 400 pacientes más al año. Y es que, hasta ahora, los enfermos del Baix Penedès tenían que ser derivados al hospital de Bellvitge de l'Hospitalet de Llobregat, por falta de capacidad en Joan XXIII. «La hemodinámica de nuestro hospital es el servicio de referencia de las Regiones Sanitarias del Camp de Tarragona y de las Terres de l'Ebre, pero todavía nos faltaba para abarcar la comarca del Baix Penedès, porque no podíamos llevar más casos», indica Bardají, quién garantiza que con las dos salas a pleno funcionamiento, se pondrá fin a esta situación.

«Se ha saturado de actividad»
El espacio de intervención actual sufre una presión asistencial muy elevada. El mismo responsable de Cardiología lo explica: «En la actualidad estamos haciendo procedimientos programados, ordinarios y urgentes, y también los ‘súper urgentes’ que son los del Código Infarto, eso nos ha llevado a incrementar las intervenciones de una forma progresiva durante estos años y hemos llegado a un momento que la sala se ha saturado de actividad. Estamos en un punto donde poco más podemos hacer, estamos realizando prácticamente 1.000 angioplastias al año». Actualmente, resulta especialmente difícil para los sanitarios combinar, en un único emplazamiento, los procedimientos programados con las derivaciones por infarto de miocardio, de extrema urgencia, que llegan a través del SEM, de toda la provincia. «El Código Infarto ha adquirido un volumen muy grande. En un año hemos tenido 450 activaciones y, en alguna ocasión, han llegado a ser hasta 8 en un mismo día», explica Bardají. «Nosotros somos el segundo hospital de Cataluña en número de pacientes activados por este procedimiento, ya que nuestra población de referencia en materia de Cardiología es de unos 800.000 habitantes (la totalidad de la provincia). Otros hospitales de Barcelona no tienen tanta población asignada y por eso estamos en segundo lugar, por detrás del hospital de Bellvitge pero por delante, por ejemplo, del Vall d'Hebrón», detalla el responsable, quién considera que, aparte de la elevada actividad, es fundamental abrir una segunda sala para la seguridad de los pacientes. «Es importante tener dos porque, cuando se estropea la hemodinámica, tenemos que desactivar el Código Infarto y en aquel momento todos los pacientes se tienen que trasladar a Bellvitge. Cuando disponemos de las dos salas, al menos una seguirá funcionando», observación.

Renovar el equipamiento actual
A la vista del salto tecnológico que se producirá con la puesta en marcha del nuevo equipo, el doctor Bardají considera necesario abordar «en el futuro» la renovación del espacio de hemodinámica actual. «La sala se ha hecho vieja porque ya son 12 años, con un gran rendimiento y estas salas, normalmente, duran 10 años, por lo cual ya estamos fuera del periodo de vida», expone el facultativo que, sin poner plazos, asegura que será un proceso muy sencillo, ya que «la obra está hecha y sólo habrá que cambiar los equipos».

Se da la circunstancia de que ambos espacios de intervención, tanto el viejo como el nuevo, se sitúan en el edificio B del hospital (el más alto del recinto) que, en un principio, según la planificación del CatSalut para la construcción del nuevo Joan XXIII, quedaría en desuso a partir del año 2021. Bardají resta importancia a este hecho asegurando que, llegado el momento, sólo habrá que mover los equipos tecnológicos en el nuevo edificio. «El equipamiento radiológico ya lo tendremos comprado», expone.

Recuperar en Tarragona el TAVI
Con la ampliación de los recursos técnicos, Bardají considera que Joan XXIII tendría que recuperar las intervenciones TAVI, un procedimiento no invasivo mediante cateterismo destinado a personas que, por su estado de salud, no pueden ser sometidas a una operación en quirófano para reemplazarles una válvula aórtica degradada. Esta técnica, que se realizó en el centro tarraconense entre en diciembre de 2015 y en octubre de 2016, dejó de hacerse por instrucción expresa del Servei Català de Salut. «La reivindicamos. Es una técnica que estamos convencidos de que se puede hacer en este hospital. Hicimos 13 intervenciones de este tipo y todas tuvieron éxito. Ahora nuestros pacientes y nuestros médicos se desplazan al Vall d'Hebrón para hacerlo», explica el responsable.
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