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La química tarraconense prevé poca afectación ante la prohibición del plástico de un solo uso

El gerente del AEQT considera que limitarse a vetar el producto no es la solución

El gerente del AEQT, Juan Pedro Díaz.

La química tarraconense prevé poca afectación ante la prohibición del plástico de un solo usoACN

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La prohibición del plástico de un solo uso se estima que coja a la industria química tarraconense. La nueva normativa europea para reducir los desperdicios marinos no se cuestiona, si bien las grandes empresas lo valoran desde otro prisma. Tarragona supone el 50% de la industria química de Cataluña y el 25% de la española y el plástico tiene un gran peso. Dado que la batalla contra el plástico es un tema más de sector en global que de empresa en concreto, la Asociación de Empresas Químicas de Tarragona coge la voz cantante. En una entrevista a la ACN, el gerente del AEQT, Juan Pedro Díaz, opina que configurar una mala imagen del plástico y prohibirlo no es la solución y que queda camino para recurrir a otras vías como el fomento de la sostenibilidad, la concienciación social, o el impulso del reciclaje químico y la recuperación energética. Asegura que la nueva regulación no comportará consecuencias destacables al territorio y que la afectación, previsiblemente, será menor. De la treintena de empresas asociadas, sólo una cuarta parte se dedican al plástico.

Dow Chemical, Repsol Química, Elix Polymers, Lyondellbasell, Covestro o Ercros son sólo algunas de las compañías con planta en las comarcas del Camp de Tarragona y las Terres de l'Ebre que tratan con plásticos, aunque a la mayoría no los afecta directamente porque trabajan con plásticos específicos de alto valor añadido, o bien porque lo manipulan como materia prima para los transformadores.

Son una minoría las que fabrican plásticos destinados a envases de un solo uso que puedan estar en el punto de mira de la Unión Europea -básicamente, 'packaging' de productos alimenticios, farmacéuticos o cosméticos. Con todo, estas también han hecho avances para acelerar el desarrollo de soluciones de envasado. Y es que las estrategias de la industria química tarraconense han cambiado mucho en los últimos años.

Desmarcarse del bajo valor añadido

«Dejan las 'commodities' y se van al plástico de mayor valor añadido», constata Díaz. Las empresas del territorio van cogiendo impulso en la fabricación de plásticos con usos más específicos. A modo de ejemplo, con plástico se desarrollan baterías y materiales para los coches eléctricos -de hecho, un 60% de estos vehículos ya están equipados con plástico para ganar ligereza- o las aspas de los aerogeneradores.

El gerente de la AEQT insiste en que el sector es muy amplio, con decenas de familias de tipo de plásticos. Hay muchas maneras de clasificar la gran variedad de plásticos pero, según Díaz, lo más habitual es clasificarlos en tres grandes grupos: termoplásticos, termoestables y elastómeros. «Aislamientos, botellas, material de uso médico como jeringas o guantes, fibras plásticas... no todo tiene que estar en el mismo saco», ha dicho.

La sofisticación en el uso del plástico, sin embargo, no evitará que la industria tarraconense quede afectada, poco o mucho, por la regulación, aparte de notar el peso de un dedo acusador por fabricar un material visto como uno de los peores enemigos del medio ambiente. Puede tardar entre 100 y un millón de años en desintegrarse. Sólo las pajitas de plástico llegan a necesitar unos 800 años para biodegradarse y desaparecer por completo.

Más allá de la prohibición

En este sentido, la técnica de Medio Ambiente de la AEQT, Laura Martín, considera que «es cierto que las empresas tienen que favorecer la innovación y el reciclaje y buscar otras vías de valorización, pero desde la asociación no creemos que la prohibición de este tipo de plástico sea la vía más efectiva». «El problema no es el plástico, sino hacer un uso razonable de los productos, concienciando la población, y favorecer que, una vez acabado su ciclo de vida, el producto se pueda reutilizar, reciclar o recuperar energéticamente», añade la técnica.

«No se trata de prohibir, sino de encontrar la solución más sostenible», coincide el gerente de la AEQT. Díaz recuerda la diferencia entre reutilización, reciclaje y recuperación energética. «Si somos de los primeros países en reciclaje, en recuperación energética estamos muy atrás», ha expuesto. Los plásticos biodegradables, la economía circular y la sensibilización ciudadana son, para el sector del plástico, la clave de bóveda.

Reparto de responsabilidades

Según la AEQT, el reciclaje físico o químico al 100% no es posible, sin embargo, la economía circular abre caminos para alargar la vida de un material con una mala fama nada merecida, según el sector productor de plástico, que también mira por el medio ambiente y aboga para diseñar productos pensando al facilitar el reciclaje y estirar al máximo su vida útil. De hecho, el paquete legislativo de la UE pone límites en los vertederos.

En el estado español la mitad de los residuos plásticos acaban en el vertedero mientras que en otros países del norte de Europa son incinerados y se genera energía. La Generalitat ya ha decidido prescindir de los envases de un solo uso a las dependencias, actos públicos y de difusión de su ejecutivo. Desde el Departamento de Territorio se indica que hay cálculos que sitúan unos 250.000 millones de pequeñas piezas de plástico en el fondo del Mediterráneo, y 500 toneladas adicionales de residuos de este material flotante por|para la superficie.

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