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Educación

El instituto Martí Franquès incorpora barracones para meter a los alumnos

El exdirector de Centros Públicos de Enseñanza admitió en un informe que sufría «una ratio muy alta en todos los niveles»

Dues excavadores ja treballen en els moviments de terra al pati de l'institut, que acollirà tres aules en mòduls prefabricats.

El instituto Martí Franquès incorpora barracones para meter a los alumnosGerard Martí

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Algunos alumnos del instituto Martí Franquès de Tarragona tendrán que realizar las clases en barracones a partir del curso escolar que arranca en septiembre. En el edificio principal no hay lugar suficiente para meter a los centenares de estudiantes. No es una queja de los padres y madres, es una problemática admitida por el exdirector general de Centros Públicos del Departamento de Enseñanza de la Generalitat, Antoni Massegú, en un informe, en el momento de iniciar el procedimiento para la construcción de los módulos prefabricados, el último mes de junio. «Es un centro que escolariza durante el curso 2017-18 en 37 grupos, con una ratio muy alta en todos los niveles. Actualmente, se han reconvertido aulas específicas (religión, alemán, lenguas extranjeras) en ordinarias, para asumir el aumento de grupos de estos últimos años», reconocía en un documento al gestor público, quien ya no ocupa el cargo. «Para el próximo curso 2018-19 se prevén 40 grupos, también con una ratio muy alta de todos los niveles. Por lo tanto, técnicamente se considera necesaria la implementación de módulos, vista la cantidad y la complejidad de los grupos que acoge», añadía al exresponsable de la Dirección General de Centros Públicos en el texto firmado el último 5 de junio.

Y es que de las seis líneas de primero de ESO del último año se pasa, en este nuevo curso, en siete grupos, con el fin de meter la numerosa demanda que presenta este centro público. Cristina Berrio, la presidenta del AMPA de la Escuela Tarragona (uno de los centros de Infantil y Primaria de la ciudad que están adscritos al Martí Franquès en la Secundaria), se muestra muy crítica con esta situación. «Es un problema que la administración pública no ha tenido, o no ha querido tener, en cuenta. En su momento, con el boom de nacimientos del año 2006, ya sucedió con las escuelas de la ciudad, de aquí que se crearan la escuela Tarragona, la de Ponente y la del Valle de la Arrabassada. Alguien con dos dedos de frente ya habría visto que eso se repetiría al pasar a los alumnos de la escuela al instituto. Al final acaban haciendo parches como siempre. Eso se podría haber solucionado incorporando a las nuevas escuelas creadas, el espacio necesario para acoger también la ESO,» expone.

Los alumnos de este instituto ya habían tenido que recibir clases en barracones durante el curso 2008-09 a causa de las obras de mejora realizadas en el edificio principal. Ahora, los nuevos barracones, que acogerán tres aulas (una de 120 metros cuadrados y dos de 60 metros cuadrados), volverán a situarse en el patio del instituto, junto a la avenida Vidal i Barraquer. La nueva edificación, que ya se está construyendo con vistas a estar operativa en septiembre, supone a la Generalitat un coste de 203.675,11 euros (sin IVA). De estos, 135.583,15 euros corresponden a las tres estructuras que suministrará la empresa Dragados S.A y, los 68.091,96 euros restantes, están destinados en las obras de movimientos del suelo, fundamentación y creación de la base de los barracones, en las que ya trabaja Construcciones Jaén Vallès.

Con Internet, pero sin WC

Las nuevas aulas, que estarán conectadas en el edificio principal mediante unas escaleras ya existentes y una nueva rampa, contarán con conexión telefónica y un router que, mediante dos aparatos wifi, permitirán realizar al alumnado las mismas actividades en línea que en el resto de clases, según recoge el pliego de condiciones de la licitación realizada por Enseñanza. Además, la nueva estructura contará también con sistema de calefacción mediante dos radiadores. Hace falta indicar sin embargo, que los alumnos que necesiten ir al servicio en horas lectivas, tendrán que salir necesariamente de los barracones y una vez en el patio, recorrer varios metros hasta acceder a los lavabos del edificio principal, algo incómodo especialmente en los meses más fríos del año.

Sobran plazas a los barrios

A Martí Franquès no hay espacio y, en cambio, en otros institutos de los barrios de la ciudad, se han constatado dificultades, durante la matriculación, para llenar todas las plazas ofrecidas a la ESO. «La gente en los barrios está moviendo a los hijos hacia el centro de la ciudad. Creo que los políticos tendrían que plantearse porque está sucediendo eso. Hay que trabajar más ya desde las escuelas», puntualizaba Berrio.

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