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Retirarán las ventanas del Complejo Educativo instaladas el año 1956

La Generalitat destinará 5 millones de euros a reformar una infraestructura que ha sufrido, durante años, falta de inversión

Imagen de archivo del edificio del Instituto Pere Martell.

Retirarán las ventanas del Complejo Educativo instaladas el año 1956Cristina Aguilar

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El Departament d'Ensenyament tiene previsto invertir, en los próximos años, hasta cinco millones de euros al reformar las instalaciones del Complejo Educativo de Tarragona. La antigua Universidad Laboral ha sufrido, según reconocen fuentes internas, una severa falta de mantenimiento a lo largo de su existencia. Así, se ha llegado al punto que, en pleno 2018, sigue habiendo ventanas y cierres originales del año 1956, cuando el complejo se inauguró en la época del dictador Francisco Franco. De entrada, este 2018 se ejecutarán 1,3 millones de euros en la instalación de una segunda caldera en los talleres del instituto Pere Martell. Se trata de un enorme edificio de 16.000 metros cuadrados que presenta importantes deficiencias con respecto a la temperatura interior, debido en parte, al mal aislamiento de las ventanas, que se reemplazarán de forma parcial a finales de año (si no hay contratiempos administrativos), empezando por las de las aulas de la primera planta. En una fase posterior, a que todavía no se ha programado, los responsables quieren incorporar, al edificio de talleres, una caldera más y renovar por completo los circuitos de la calefacción.

Fuentes del Complejo Educativo confirman a este diario que el sistema centralizado que provee de calor los diferentes edificios (tanto a Pere Martell como el Cal·lípolis y en la residencia) presenta importantes carencias: «Si una de las calderas falla, pasamos frío todos. Es un sistema muy antiguo que sufre muchas averías. La idea es ir individualizando las calderas por edificios, a fin de que sea mucho más sostenible. Si en una zona sólo se da clase por la mañana, no hace falta que se tenga que arrancar por la tarde», se expone. De hecho, con el antiguo modelo, para que el agua caliente llegue a determinados edificios, tiene que recorrer más de un kilómetro a través de una gran cañería de 6 pulgadas. «En las zonas más alejadas, acababa llegando frío», puntualizan fuentes del Complejo.

Filtraciones y corrientes de aire

El hecho de que las ventanas lleven más de 62 años instaladas (la inauguración de la Laboral se realizó en 1956, pero las obras se iniciaron el año 1953) provoca, según reconoce el mismo Departament d'Ensenyament «filtraciones de agua y corrientes de aire». Se admite igualmente, que «presentan un deterioro en su estructura». Este 2018 ya se han realizado las obras de sustitución de las ventanas de la zona de laboratorios del instituto Cal·lípolis, y en los próximos meses se reemplazarán las del edificio Rovira, que acoge aulas del mismo centro educativo. Además, ya se ha adjudicado la instalación de una nueva caldera para el edificio Balmes, que dará servicio en la residencia de estudiantes y aparte del instituto Cal·lípolis. Al inicio de curso se volverá a reunir el Órgano de Gestión del Complejo Educativo (dónde se consensúan las necesidades que se tienen que abordar), que está conformado por la gerente del espacio, los dos directores de los institutos y un representante de los servicios centrales.

Serán los responsables de decidir las inversiones prioritarias a realizar durante el año 2019, que tendrán un valor aproximado (si no hay cambios en materia presupuestaria) de un millón de euros. En definitiva, se trata de qué las 3.000 personas que cada día estudian y trabajan en el centro, puedan hacerlo en unas condiciones adecuadas.

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