Diari Més

História

Los restos de Vidal i Barraquer llegaron a la Catedral hace hoy cuarenta años

El Cardenal de la Paz vivió en el exilio en Suiza porque Franco no lo quería en casa «ni vivo ni muerto»

Cambrils se volcó para recibir el ataúd con los despojos del cardenal provenientes del exilio en Suiza, hoy hace cuarenta años.

Los despojos de Vidal y Barraquer llegaron a la Catedral hoy hace cuarenta añosAMCAM (FONS JOSEP SALCEDA)

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«Si muero en el exilio, quiero que mis despojos mortales sean trasladados a Tarragona y enterradas en la capilla de Sant Fructuós o en la del Santíssim Sagrament de la Catedral, junto con las que se hayan encontrado del nunca olvidado obispo auxiliar, el querido doctor Borràs». Este fue el testamento que el cardenal Francesc de Asís Vidal i Barraquer escribió en 1939 en una estancia en el Vaticano. El eclesiástico nació en Cambrils en 1868 y murió en Suiza, donde residía exiliado por su enfrentamiento con el régimen franquista. El 15 de mayo de 1978 –hoy se celebra el cuadragésimo aniversario– sus despojos fueron enterrados en la Catedral de Tarragona, como era su deseo. Franco dijo que Vidal i Barraquer no volvería a casa «ni vivo ni muerto». Dos años y medio después de la desaparición del dictador, los despojos del Cardenal de la Paz volvieron a Cambrils, donde fueron acogidas por centenares de personas y, posteriormente, fueron trasladadas a Tarragona para descansar en la cripta de Sant Fructuós, donde quería hacerlo.

Una de las personas que fue testigo presencial de la llegada de los despojos de Vidal i Barraquer a Tarragona fue mosén Miquel Barbarà. El Cardenal de la Paz siempre fue visto con malos ojos por la dictadura. Tuvo que expatriarse después de negarse a firmar la carta del episcopado español favorable al levantamiento militar contra la II República y murió en la ciudad de Friburg (Suiza) el 13 de septiembre de 1943. No fue hasta 35 años después, que los despojos volvieron a su tierra. Como ha escrito el arzobispo Jaume Pujol con motivo del 40º aniversario del entierro en la Catedral, «su figura es un importante referente para la Iglesia de Tarragona en todas las circunstancias, también en las actuales».

Testigo privilegiado

Mossèn Barbará publicó las sensaciones que vivió en 1978 cuando los despojos de Vidal i Barraquer abandonaron Suiza para ser trasladadas por carretera en Cambrils, primero, y en Tarragona, después. De hecho, detalló que «a la hora del retorno tuvimos un cierto miedo que pasara alguna cosa, de manera tal que el furgón con la caja de los despojos llegó a la Archidiócesis un día antes de lo que consta oficialmente.»

El reencuentro de los despojos con su casa supuso un acontecimiento de primer orden, «fue una fiesta impresionante de toda la sociedad catalana», dijo mosén Barbarà, quien|quién recordó que «el arzobispo Pont i Gol constituyó una comisión anchísima en la cual estaba representada toda la realidad eclesial y civil de Cataluña. Habíamos pactado con el presidente Tarradellas, en Sant-Martin-Le-Beau, que el Gobierno de la Generalitat no estaría para evitar cualquier interpretación política, pero que el Gobierno vendría a Tarragona unos días después a rendirle homenaje, como así se hizo». «Todos pudimos apreciar que su cadáver estaba incorrupto», remarcó.

Mossèn Barbará dijo que, «por la Archidiócesis de Tarragona, es como un enigma que los dos abanderados de las dos posiciones de la Iglesia en aquellos años y en aquellos hechos fueran dos cardenales hijos de esta: el cardenal Vidal i Barraquer, hijo de Cambrils, y el cardenal Gomà, hijo de la Riba. Y los dos, cuando eran canónigos de la catedral, ya no se avenían, ya tenían visiones diferentes de las realidades eclesiales».

El martes, la villa natal de Vidal y Barraquer celebrará un acto en homenaje al cardenal y para recordar el retorno de sus despojos . A las 20.30 horas, en el Centro Cultural de Cambrils, se presentará la reedición del libro Vidal i Barraquer, Cardenal de la Pau, escrito por mosén Ramon Muntanyola. El acto irá a cargo de Armand Puig, rector del Ateneo Universitario Sant Pacià.

El cardenal descansa en la cripta de la capilla de Sant Fructuós.

Los despojos de Vidal i Barraquer llegaron a la Catedral hoy hace cuarenta añosCristina Aguilar

Pont i Gol firma la recepción de los restos en la Catedral, en 1978.

Los despojos de Vidal y Barraquer llegaron a la Catedral hoy hace cuarenta añosARXIU AJUNTAMENT DE TARRAGONA

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