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Vivienda

El Centro Social Autogestionado 'Cal Pobre', en peligro de desahucio

Ha empezado una campaña por conseguir el apoyo de las entidades tarraconenses y pedir a Solvia una cesión del espacio

Imagen de un concierto de pequeño formato organizado hace unos meses en el patio interior de la vivienda.

El Centro Social Autogestionado 'Cal Pobre', en peligro de desahucioCal Pobre

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La inmobiliaria Solvia ha iniciado el proceso para hacer efectivo el desahucio del Centro Social Autogestionado a Cal Pobre, ubicado en el número 6 de la calle de los Descalços, en la Parte Alta de Tarragona. El día 12 de abril, el colectivo recibió la notificación que certificaba el inicio del proceso. Desconocen todavía los plazos, pero la plataforma ya ha empezado una campaña en las redes sociales para conseguir el apoyo de las entidades del tercer sector de la ciudad. El objetivo, crear un manifiesto conjunto para reclamar a los juzgados una solución «factible y legal». «Queremos pedir la cesión del inmueble, porque Cal Pobre es muy necesario por Tarragona», decía uno de los miembros del centro, Mario Lucía.

La plataforma creativa, que desarrolla en este espacio actividades de todo tipo y que acoge a las entidades que quieren utilizar sus salas, empezó a crecer hace un par de años. Antes, sin embargo, la vivienda ya había estado ocupada. De hecho, desde la plataforma aseguran que tenían un trato con el antiguo propietario. «Como él no podía hacerse cargo del inmueble, nosotros féiem las actividades y lo manteníamos en orden», informaba Lucía. Hace unos meses, sin embargo, la inmobiliaria Solvia se hizo con la vivienda y, por lo tanto, el pacto con el anterior propietario quedó en nada.

Solvia, según indicaba Lucía, envió una empresa de mediación a Cal Pobre. «Nosotros los pedimos una cita con los representantes de la empresa en la ciudad para tratar el tema, pero nunca obtuvimos respuesta, hasta el día de hoy», explicaba.

Sobre la notificación del inicio del proceso de desahucio, Lucía apuntaba que «no sabíamos que llegaría, pero nos imaginábamos que, este año, Solvia volvería a dar señales de vida». Es por este motivo que, tan pronto como llegó la notificación, el colectivo empezó a trabajar para empezar una campaña de apoyo|soporte a las redes sociales. Cal Pobre es suyo de numerosas entidades de la ciudad, por este motivo, la plataforma necesita el apoyo|soporte del tercer sector. «Si nos unimos, seremos más fuertes para pedir a los juzgados una cesión del inmueble», decía Lucía.

Las intenciones del colectivo siempre han pasado por regularizar la situación. «A nosotros tampoco nos gusta estar así. Queríamos negociar, por eso reclamaremos la cesión del espacio o un alquiler social», informaba Lucía. Los miembros del proyecto desconocen qué quiere hacer Solvia con el espacio, porque, según aseguran, «hace falta una inversión muy fuerte para reformar el edificio».

Cal Pobre se define como un Centro Social Autogestionado que tiene el objetivo de «realizar actividades sociales, educativas y culturales gestionadas de manera colectiva para|por las asociaciones, plataformas, vecinos y vecinas y socios y socias de proyecto». Estas actividades están destinadas, fundamentalmente, a «promover un espacio cultural y de creación, reforzar el tejido asociativo y crear redes de apoyo solidario».

Desde el colectivo también hacen referencia a la falta de inversión cultural a la ciudad para dar importancia en el espacio. «Actualmente, incluso las entidades constituidas tienen dificultades para acceder a un espacio lúdico o de trabajo, ya que el Ayuntamiento les pide unos costes y mejoras del lugar», aseguran. Por eso, en el último periodo, «por estos motivos y otros como la ordenanza que prohíbe el arte y la música en la calle, se obtiene el apoyo de varias entidades, colectivos e iniciativas populares del municipio y se plantea la formalización del proyecto», acaban diciendo. El proyecto ha iniciado la campaña desde el perfil @kalpobrep.

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