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Una de les activitats tractava de muntar el rosetó a través d'unes peces de puzzle.

El rosetón de la Catedral, testigo del amor entre los abuelos y nietos de Tarragona

Una de las actividades trataba de montar el rosetón a través de unas piezas de puzzle.

El rosetón de la Catedral, testigo del amor entre los abuelos y nietos de Tarragona

Los Amics de la Catedral organizaron este miércoles la segunda edición de la visita al santuario donde participaron los abuelos con sus nietos

Actualizada 04/01/2017 a las 20:55

Compartir el esplendor de la Catedral con los nietos. Este es el sueño de cualquier abuelo tarraconense y, este miércoles, algunos lo hicieron posible, gracias a los Amics de la Catedral, que organizaron una visita guiada por abuelos y nietos por los lugares más desconocidos del santuario tarraconense. El alma de la iniciativa tiene nombre y apellido: Joana Virgili, miembro de la asociación, que dinamizó la visita con seis actividades dirigidas a los niños.

La primera sorpresa de la jornada no tardó mucho en llegar. La entidad organizadora había previsto que participaran en el acto una cincuentena de niños, pero se quedaron cortos. A las once en punto, –hora que empezaba la actividad–, había más de un centenar de niños en el Pla de la Seu. Los organizadores se ponían las manos en la cabeza, pero tenían claro que la visita sería un éxito igualmente. El primer paso era repartir el material didáctico a los niños: una bolsa con un cuaderno de actividades, un lápiz y una pulsera para poner el nombre y así identificarse. Ya estaban preparados para empezar la aventura.

«Hace casi 1.000 años que se construyó la Catedral», esta fue la primera frase de Virgili, para dar el pistoletazo de salida a la visita. La primera actividad se centró en las figuras y los personajes de la fachada de la Catedral. En un primer momento, los niños estaban tímidos y no osaban levantar el dedo para contestar a las preguntas de la dinamizadora. Pero muy pronto eso cambió y todos querían participar. Después de conocer la fachada, los pequeños tuvieron que montar el rosetón de dos metros de diámetro de la Catedral, como si fuera un puzzle. «El rosetón es un gran universo que da la bienvenida a la Catedral», explicaba Virgili a los pequeños, que no le sacaban la mirada de encima. Joana Virgili fue la directora del Camp d'Aprenentatge y se nota que siente pasión por enseñar. Es casi imposible no prestar atención a sus palabras: sus ojos y su gesticulación hablan por sí solos. Éste era uno de los principales comentarios entre los abuelos presentes en la visita.

La tercera actividad se llevó a cabo en la capilla de Santa Tecla, donde Virgili enseñó los detalles más desconocidos, como la pila bautismal formada por caras blancas. La expedición también visitó el claustro de la Catedral, donde la dinamizadora dejó con la boca abierta a los más pequeños, mientras explicaba la historia de la bruja petrificada. Según la leyenda, una bruja del claustro tenía la manía de tirar piedras, hasta que un día, uno de los canónigos le dijo que, si seguía tirando piedras, ella se convertiría en piedra. Y dicho y hecho. La bruja quedó petrificada. La última actividad fue el bautizo de las campanas. Como es tradicional, cada vez que se instala una campana en la Catedral, se celebra una ceremonia de bautizo. Los más pequeños acabaron la visita comiendo confits, típicos durante un bautizo.

El amor entre abuelos y nietos
Durante las fiestas de Navidad, los niños no tienen escuela y la mayoría de los padres trabajan, lo cual significa que los abuelos se hacen cargo de los nietos. Anna Mateu y su nieto Oriol fueron algunos de los participantes. «Esta iniciativa es una manera de compartir experiencias con los nietos y, a la vez, enseñar el patrimonio que tenemos», dice Mateu, que añade que «el amor hacia los nietos es inexplicable. Pensar que es el hijo de tu hijo es muy emocionante», explica Mateu. Oriol aseguraba que ama mucho a su abuela. Encarna y Miguel también acompañaron a sus nietas gemelas, Alba y la Marina, de 14 años, que aseguraban preferir un rato con los abuelos que dormir o ir de compras. «Tenemos un vínculo muy especial con los abuelos, son muy importantes para nosotras», decían.
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