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Carles Pellicer Punyed Alcalde de Reus Política
L'alcalde, que travessa ara el tercer mandat consecutiu, assegut al seu despatx.

«He afrontado una crisis económica, una política y una sanitaria, y estoy aquí»

El alcalde, que atraviesa ahora el tercer mandato consecutivo, sentado en su despacho.

«He afrontado una crisis económica, una política y una sanitaria, y estoy aquí»

Pellicer completa una década al cargo donde «he puesto lo que sé y lo que siento» y destaca que, en los dos años restantes de mandato, «vienen obras y proyectos»

Actualizada 12/05/2021 a las 08:00

A punto de llegar a los 10 años al frente del Ayuntamiento, el alcalde de Reus, Carles Pellicer, repasa su trayectoria, donde «el balance es positivo» aunque «matizaría cosas». Pellicer considera, mirando atrás, que «el alcalde que empezó en 2011 con cierta inexperiencia hoy está muy curtido», y se resiste a aclarar si se volverá a presentar o no: «El futuro está por escribir».

—Usted dice: «Un mandato para ordenar el Ayuntamiento, uno para planificar y otro para ejecutar». Este será, así, el de ejecutar.
—Estamos en una fase de programación de todas las inversiones, con la condición que durante el primero y el segundo mandato nos hemos dedicado a rehacer el Ayuntamiento de Reus: los primeros cuatro años fueron de poner orden y los siguientes cuatro, de recuperarnos económicamente, vista la situación compleja. Siempre he dicho que este tercer mandato sería el de las inversiones porque la situación financiera nos posibilita hacerlas, y lo afrontamos ya con todas las garantías. La ciudad no se ha visto nunca disminuida de servicios, pero el grueso de las inversiones llegará ahora. En los dos años que quedan, vienen obras y proyectos.

—¿Cuáles?


—Algunos se podrán acabar y otros se alargarán hasta el próximo mandato. Por ejemplo, trabajamos en el Centre Social El Roser, el Parc de Lliscament, el raval de Santa Anna, planes directores de mantenimiento de vía pública, la V Verda, la Hispania, la intervención integral en torno al Carrilet, el traslado de las paradas de bus de las Oques... Todo eso nos viene en 2021, para hacer en el 2022, en 2023 y algunas cosas tendrán que pasar al 2023-2027.

—Wmpezó gobernando con el PP y hoy lo hace con ERC y Ara Reus.
—Los primeros cuatro años fue una crisis económica muy dura en el Ayuntamiento pero salimos adelante. Aquel mandato lo hice con el PP, en mayoría. Gobernamos bien y el gobierno duró tres años, atendiendo a las circunstancias políticas a nivel nacional. El segundo, pasamos de 10 a 7 concejales. Aquí hubo un efecto importante de Innova. La minoría afectaba a la gestión del gobierno y eso me llevó a someterme a dos mociones de confianza. Pocos alcaldes se han sometido. Quiere decir que te expones a que, de entre los concejales del consistorio, alguien quiera ser alcalde. La ley permite hacerlo dos veces y las gasté. Aprobé los presupuestos. La oposición tuvo la oportunidad y no fue capaz de encontrar una alcaldía alternativa.

—¿Fue duro?
—Lue duro porque era algo nuevo. Aunque uno se piense que lo tiene más o menos controlado, se le puede escapar. Significaba tirarme a la piscina sin saber exactamente qué, pero aprobar presupuestos lo valía. Los presupuestos son importantes para sacar adelante la ciudad y a mí lo que me mueve es eso.

—Los presupuestos y también las ordenanzas fiscales, los impuestos.
—Con los presupuestos, no había manera. Hicimos una especie de geometría variable con unos y con los otros y fuimos aprobando cosas, pero los presupuestos no. Y las ordenanzas fiscales tampoco. Eso provocó que en 2019 tuviéramos que subir los impuestos un 9,7% porque no habíamos subido ni el IPC, teníamos el nivel de vida desfasado. Y así era muy difícil mantener en la ciudad. No podíamos avanzar.

—Ahora sí que gobierna en mayoría.
—Ahora gobernamos muy cómodos y con una gestión que funciona. Más importante que la política son las personas. Si te entiendes, avanzas. ERC y Ara Reus son, para mí, excelentes, y todos los concejales que han pasado por mis mandatos en estos 10 años. Y todavía me quedan dos años de mandato. Por lo tanto, no estoy haciendo ningún despido.

—¿Cómo los ha vivido, estos 10 años?
—He pasado por una crisis económica, una política y esta de sanitaria. Las tres paradigmáticas. Y estoy aquí. Tampoco hay ningún alcalde más que haya ganado las elecciones tres veces pero haya sido elegido cuatro veces, porque lo tuvimos que repetir por una denuncia sobre la CUP que recibí yo. Y eso tampoco es fácil de soportar. Aquel alcalde que empezó en 2011 con cierta inexperiencia, hoy está muy curtido. No soy perfecto, matizaría cosas, pero estoy satisfecho de la gestión.

—Si mira atrás, ¿qué balance hace?
—Positivo, para mí, evidentemente. Hay algunas cosas que las haría diferente. Este es el tesoro que tenemos las personas: entender que no todo lo que hacemos lo hacemos bien. Pero he puesto todo lo que he sabido, lo que siento, lo que creo. Vivo con eso y para eso. Estoy 24 horas, 365 días el año, haciendo de alcalde. Es mi trabajo. No soy un alcalde que desconecte. Eso tiene su qué y su cómo. Soy de estar en la calle y de vivir en la calle, de estar en los barrios.

—También lleva directamente sus redes sociales.
—Yo soy muy activo en las redes. Son también un ámbito de gestión. Allí se mezcla lo que es público y lo que no lo es. Pero yo, por la noche, cada día respondo a todo el mundo. Cada día. Un alcalde tiene que saber hacer eso y tiene que saber hacer grandes proyectos. Es una combinación de todo y creo que lo he hecho. También se me ha criticado para bajar a la calle, pero si un alcalde no baja a la calle no es buen alcalde.

—Dice que hay algunas cosas que no volvería a hacer igual. ¿Cuáles?
—Me las quedo para mí.

—Lo han acusado de no ser alcalde de todo el mundo. ¿Lo es?
—Yo creo que sí. Hacer de alcalde quiere decir gestionar la ciudad. Es evidente que hay personas que querrían que el alcalde fuera otro, es lógico, por eso hay partidos políticos y votaciones cada cuatro años. Yo he intentado hacer las cosas para todo el mundo. Sin embargo, nunca está todo el mundo contento. Eso viene por la pancarta. Y también hay una parte políticamente interesada y no la comparto. El alcalde hace de alcalde para todo el mundo, sólo faltaría.

—¿Cómo ha cambiado la ciudad en esta década?
—La ciudad está tranquila. Hemos hecho cosas importantes. Tenemos proyectos relevantes. De entrada, hemos situado económicamente el Ayuntamiento en su lugar. Después, hemos hecho un proyecto de ciudad que está en marcha con las inversiones. También iniciamos el plan Reus Horitzó 2032. Hemos hecho las cosas a su tiempo.

—¿La gestión económica ha sido lo más importante de su política?
—Ha sido lo más importante para conseguir lo que podemos hacer ahora, las inversiones. Ordenar, la gestión económica y proyectar son tres grandes cosas importantes para mí. ¿Hay algún ayuntamiento que sea capaz de hacer todas las inversiones que hacemos nosotros ahora? No. Eso es importante. También hemos hecho un Plan de Reactivación con 4,5 millones de euros que ningún otro ayuntamiento ha hecho.

—¿Hasta qué punto ha sido importante el Plan de Reactivación en la pandemia?
—Ningún ayuntamiento ha puesto con recursos propios directamente 4,5 millones de euros a la calle, ni ha ideado los Bons Reus que ideamos. Eso quiere decir que fueron cosas nuestras. Tenemos el PALM ya al 74% de ejecución. Reus Horitzó 32 es política de futuro, trasciende al gobierno y al consistorio actual. Ponemos las bases y, para poder ponerlas, antes hemos tenido que hacer trabajo.

—Su llegada a la alcaldía coincidió con el estallido del Caso Innova. Hace pocos años se refería como «prehistoria», pero continúa abierto.
—En temas judiciales no me pondré. Innova ya no existe. Entre 2011 y 2015, ordenar el Ayuntamiento fue ordenarlo societariamente. Tenemos ahora muchas menos sociedades, intervención y secretaría las controlan y estamos muy tranquilos. Alguien podría decir que fue un buen sistema pero, para mí, la garantía de seguridad, de gestión y de trabajo ha sido esta que ahora llevamos.

—Hay quien puede ver Reus Energia, la futura nueva división de RSM, similitudes con aquel modelo.
—No. Nada más lejos de la realidad. El problema del modelo de Innova era la gestión, como estaba configurada. Eso no es una nueva sociedad, sino una división. No tiene nada que ver. En absoluto se está haciendo otro Innova, no. Aunque es legítimo que alguien piense que, aquello, en aquel momento, era bueno. Yo creo que no.

—La causa por el manifiesto 3-0 ha quedado recientemente archivada. ¿Y ahora qué?
—Esta es otra. La plaza es muy compleja de gestionar. Está donde se vive, donde se llora y donde se ríe. La plaza es donde pasa todo, y el Mercadal no es fácil. Aquí vienen las concentraciones, las protestas y los manifiestos. El día que salí alcalde por primera vez, aquí había una acampada del 15-M. Afortunadamente, tanto la imputación por el 1-O como la del 3-O han quedado archivadas, después de años. Mientras se resuelve, eso genera angustia: puede afectar a tu persona, a tu patrimonio. Sin embargo, el alcalde tiene que ir adelante. Cuando escuchas algunos comentarios, piensas «¿qué hubieras hecho tú si fueras yo?». El 1-O yo estuve en el puesto.

—La que está pendiente es la denuncia del anterior grupo de Cs por los sueldos de los concejales. El pleno aprobó en 2016 una moción para bajarlos. ¿Por qué no se ha hecho?
—¿Por qué nos tenemos que bajar los sueldos si son un derecho que también tenemos los políticos? Trabajamos 24 horas al día y también los sábados y domingos. La profesión de político tiene que tener su compensación económica. No podemos tener otras actividades. Además, está la responsabilidad de cada acción que hacemos. ¿El tema es populista? Está claro. Y en su momento, ya nos bajamos el sueldo un 10%. En cualquier caso, los sueldos son validados por la ley.

—Antes, ha enumerado los proyectos del gobierno. Sin embargo, no todo el mundo coincide en que ahora sea un buen momento, por ejemplo, para construir la piscina municipal.
—Hemos impulsado un Plan de Reactivación y ahora impulsaremos otro. ¿Si tenemos posibilidad de hacerlo, por qué no tenemos que construir una piscina que es la primera petición de la ciudadanía en el Mapa de las Instalaciones Deportivas? ¿La pandemia, además, nos tiene que matar grandes proyectos de ciudad? No. La ciudad avanza.

—¿Reus es, por lo que dice, la ciudad que mejor ha gestionado la pandemia?
—Es una ciudad que lo ha gestionado muy bien. La prueba es que el sábado por la noche sólo se levantaron 9 actas policiales. En la mesa donde ahora estamos, cada día se reunía el comité de emergencias. Los planes de prevención, el hospital, las escuelas... Han funcionado bien, hemos desinfectado las calles, hemos atendido socialmente a todo el mundo que lo ha necesitado. En conjunto, lo hemos gestionado bien y la ciudadanía también lo ha hecho.

—¿Qué originó, en octubre, la manifestación contra las medidas covid?
—Siempre hay personas que no se quieren atenerse a lo que es la norma general. Y las normas son para todo el mundo. Los negacionistas, que tuvieron una moda, no tenían derecho a poner en peligro al resto. Si no tienes controlada una concentración, no la convoques. Se quemaron contenedores, y los contenedores son para la basura.

—Hablando de la basura, ¿en qué punto está el contrato?
—Estamos esperando que el Tribunal de Contratos del Sector Público nos diga algo. Si hay un concurso, la empresa que no ha ganado puede recurrir. Llevamos tres meses esperando, y me parece que es excesivo para el Tribunal de Contratos.

—Desencalló el proyecto de La Fira Centre Comercial y, en cambio, el Carrilet se le ha complicado.
—Son cosas diferentes. En el 2011, cuando llegamos, de La Fire Centre Comercial estaba la estructura de hierro. Venía del anterior gobierno, nosotros no lo habríamos hecho allí. De hecho, no lo aprobamos. Sin embargo, estaba la estructura. Lo intentamos a pesar de al final cobramos todo el canon. Con críticas, pero la decisión fue acertada. El dinero ayudó al tema de FiraReus. Había una concatenación envenenada entre la Feria del parque Sant Jordi y la de Bellissens. Si no cerramos el acuerdo con Metrovacesa, los bancos habrían ejecutado Tecnoparc. Hay leyes, hay contratos y bancos. No teníamos más remedio que entendernos. Y el Carrilet es un proyecto de ciudad y la zona requiere una reestructuración.

—La reclamación del apeadero de Bellissens viene de lejos y parece que ya avanza.
—El alcalde Pérez tuvo la visión de ponerlo, que me parece perfecto, y yo lo acabaré. Estamos pendientes de firmar ahora el convenio. La estación estará en 2024.

—Adif dice que el paso de ciudad que el Ayuntamiento quiere añadir lo retrasará todo.
—No lo retrasará. No me preocupa. Con todo, si se tiene que retrasar un mes, no hay problema, yo prefiero que sea así. Ahora no nos vendrá ni de uno ni de tres meses.

—Las torres del Pinar, por el contrario, están pendientes.
—Le expliqué el otro día al concejal Andreu Martín. En 2006 se firmó el acuerdo y yo entré en 2011. De 2006 a 2011 pasaron años. Este gobierno ahora intentará hacer lo posible. Sin embargo, nadie me puede recriminar que no lo haya hecho cuando llegué porque no se podía poner ni uno duro. Después, crisis política. Y después, crisis sanitaria. ¿Las torres son importantes? Claro está que sí. Y ahora intentaremos hacerlo.

—El Hospital, ahora en manos de la Generalitat, ha registrado superávit después de años de déficits. ¿Cómo puede ser?
—Una cosa es gestionar un solo hospital, como nosotros, y la otra es gestionar todos los hospitales de Cataluña. Fue una buena decisión que el Sant Joan lo tuviera la Generalitat. Nos libera económicamente pero mantiene la actividad. ¿Alguien me puede decir qué diferencia ha encontrado? Ninguna. Solamente a nivel municipal, el Hospital no se podía mantener.

—¿Por qué no quiere hablar sobre su futuro?
—El futuro está por escribir. Quedan dos años de mandato, y eso es lo único que puedo decir. Ahora hacemos 10. Dejamos pasar dos años. Cuando sea hablaré.

—¿Se siente con fuerzas para aspirar al cuarto mandato en las municipales de 2023?
—Yo tuve mucha ilusión el primer mandato, como en el segundo y en este. Me gusta hacer de alcalde. Hacer. Yo no soy alcalde. Hago de alcalde, que es diferente. Si lo tienes asumido, como yo, es muy diferente. Yo hago de alcalde un tiempo. Después, lo será otro. Eso lo tengo muy claro.

—Es un alcalde de un partido que no tiene representación en el Parlament y que fue novena fuerza en la ciudad en las catalanas. ¿Puede existir el PDeCAT sin Carles Pellicer en Reus?
—Todo puede existir sin Carles Pellicer. Es evidente que el PDeCAT puede existir sin mí. Yo puedo ser necesario, si lo consideran, pero no imprescindible. El futuro ya lo veremos. La política es efímera por momentos, y lo que hoy es una cosa mañana es otra.

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