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Captura de pantalla de la declaració de Joaquín, un dels acusats del crim del Montmell.

El principal acusado del crimen del Montmell niega tener nada que ver con la desaparición y muerte del cuñado

Joaquín, uno de los acusados del crimen del Montmell, en el momento de su declaración.

El principal acusado del crimen del Montmell niega tener nada que ver con la desaparición y muerte del cuñado

El procesado admite que fue al municipio el día de los hechos pero asegura que no se encontró con la víctima

Actualizada 17/03/2021 a las 14:12

Joaquín, uno de los acusados del crimen del Montmell, ha negado tener nada que ver en la desaparición y muerte de su cuñado Diego. El procesado ha declarado que el 14 de agosto del 2017 fue solo a la casa del Mirador del Penedès donde compartían una plantación de marihuana. El acusado ha admitido que habían partido peras por este negocio ilícito y ha justificado que fue para tomar medidas de puertas y ventanas con el fin de colocar unas rejas.

Joaquín ha admitido que poco antes llamó a la víctima «para ver si quería hablar o arreglarlo de la manera que él quisiera», pero ha asegurado que Diego no fue y que no llegaron a coincidir. El procesado se ha negado a responder preguntas sobre el geoposicionamiento y el contenido del teléfono móvil.

El motivo, según ha dicho, es que su abogado ha impugnado la obtención de estas pruebas. Por el contrario, se ha mostrado abierto, para sorpresa de la fiscalía, a ser interrogado sobre cualquier otra cuestión. Durante poco más de una hora, el acusado ha ido respondiendo y ha confirmado que la relación con el cuñado se deterioró por una plantación de marihuana.

Según el acusado, la víctima se dedicaba al negocio de la droga y anteriormente ya había tenido que marcharse del Maresme «en estampida» porque supuestamente unos colombianos lo habían amenazado porque les debía dinero. Joaquín ha dicho que ayudó a Diego y su hermana Mónica a encontrar una casa de alquiler en el Mirador del Penedès y que dio la cara por ellos ante el propietario del chalé, Moisés.

Al cabo de unos meses y ante la «insistencia» de Diego, que decía «que no tenía dinero ni para comer», Joaquín ha explicado que accedió a plantar marihuana en el parking de una casa que él tenía en la calle de La Haya de la misma urbanización. La cosa, pero, no fue bien. «Fue un año y medio de problema tras problema. Primero me dijo que no me tendría que ocupar de nada pero no fue así y un día me cansé, dije basta y partimos peras», ha declarado.

Joaquín ha negado que debiera dinero a Diego. Con la primera plantación, ha dicho, obtuvieron 12.000 euros con los que saldaron la inversión inicial y después se repartían el beneficio de las plantaciones que habían montado en dos habitaciones. Cuando rompieron la relación, Joaquín ha dicho que él siguió plantando y que Diego le reventó la puerta del parking y la de la casa, supuestamente para robarle.

Joaquín niega el relato de la acusación
El acusado ha declarado que el 14 de agosto del 2017 por la tarde se desplazó al Montmell solo y en un Seat Leon, es decir, sin su hermano Bacari Junior ni con la furgoneta, tal como sostiene la investigación. El motivo del viaje, según ha detallado al jurado, es que quería tomar medidas de las puertas y las ventanas de la casa de la calle de la Haya para colocar unas rejas y «no tener más problemas» como los que había tenido con el cuñado.

Joaquín ha admitido que llamó a Diego «para ver si quería hablar o arreglarlo de la manera que él quisiera», pero ha asegurado que la víctima no fue ni llegó a coincidir nunca con él, y que al cabo de un cuarto de hora él se fue. Según la acusación, pero, Diego sí que respondió a la llamada de Joaquín, fue a la casa de la calle de La Haya y allá se encontró en una «emboscada» urdida por los dos acusados, los cuales acabaron allá mismo con su vida.

En base en el análisis del posicionamiento de los teléfonos móviles, la investigación señala que los acusados fueron hacia Olivella con dos vehículos -uno de ellos la furgoneta de Diego-, que en algún momento del trayecto se deshicieron del cadáver y que, de madrugada, quemaron el vehículo para borrar cualquier tipo de prueba. Joaquín se ha negado a responder ninguna cuestión relacionada con los posicionamientos del teléfono móvil, los cuales lo ubican en los principales escenarios de los hechos.

Por el contrario, Joaquín ha explicado que del Montmell se fue hacia Vilanova en relación con uno de los tres trabajos que tenía: la de feriante. En concreto, ha dicho que tenía que llevar las llaves de un camión viejo de feria que tenían que desplazar hacia Ripollet. Ha apuntado que se olvidó las llaves del vehículo y que por eso tuvo que ir al Prat -a su casa- y después volver hacia Vilanova ya con la clave. Joaquín ha dicho que llegó a casa hacia las once o las doce de la noche.

«Diego se creía más que nadie y el Pablo Escobar en español»
El día siguiente, 15 de agosto, ha declarado que su hermana Mónica acudió en su casa «gritando como una loca» y preguntando por su marido Diego. Joaquín ha afirmado que se ofreció a acompañarla a comisaría pero que ella no quiso y que también se ofreció a demostrarle que no tenía a Diego secuestrado, tal como ella creía. Finalmente, ha dicho que acabó denunciando a Mónica porque lo acusaba abiertamente de asesinar a Diego.

Respondiendo a las preguntas del abogado de la defensa, Joaquín ha definido a Diego como una persona «que no es lo que parece», que siempre se había dedicado a la marihuana y que «tenía problemas» con mucha gente. «Se pensaba que era el Pablo Escobar en español; se creía más que nadie y vacilaba a todo el mundo», ha dicho. También ha afirmado que era violento y que había amenazado con un cuchillo a algunas personas.

Joaquín ha declarado que lleva tres años y medio en prisión y que, cuando lo detuvieron, hacía cinco días que había nacido su hijo. «No conozco a mi hijo pequeño», ha lamentado. «Mi vida era feliz y tranquila, casi perfecta», ha añadido. Joaquín ha admitido que le sorprendió la desaparición de Diego pero ha opinado que, «al no tener dinero y muchas deudas, pueden ser muchas cosas». «No participé en su desaparición ni lo maté. No tuve nada a ver», ha garantizado.

Bacari Junior no declara
Cuando ha sido el turno de la declaración del segundo procesado, Bacari Junior, este ha dicho, entre llantos, que no podía y que no respondería a nada. Por su parte, el tercero procesado, José -suegro de Diego y padrastro de los otros dos acusados- ha dicho que no tuvo nada a ver en la desaparición ni en la muerte de la víctima, y que no encubrió nunca a nadie. «Estoy mal y sufro adicción a la bebida», ha respondido a su abogado.

Este jueves está previsto que las partes presenten los informes y conclusiones. En los escritos provisionales la fiscalía pide para Joaquín y Junior 17 años de prisión por homicidio y daños con incendio, mientras que la acusación particular eleva la petición hasta los 25 años y medio por asesinato y daños. El lunes está previsto que la Audiencia libre el objeto del veredicto al jurado popular para que pueda empezar a deliberar.
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