Diari Més

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Los populismos que llegaban para quedarse se han deshinchado como un globo con el transcurso del tiempo. Lo hemos visto con Unidas Podemos. La coalición de izquierdas que nació al calor de las acampadas en la Puerta del Sol del movimiento 15-M, donde hasta el ex Secretario General de la entonces Alianza Popular de Fraga Iribarne, me refiero a Jorge Vestrynger, se apunta. Se vio acunada por una televisión privada que le dio a Pablo Iglesias, como líder en ciernes, un protagonismo omnipresente. Iglesias, que despreciaba a la casta de las grandes mansiones, los lujos burgueses y los coches oficiales, ha tardado muy poco en acostumbrarse al «morro fino».

El compañero Pablo se ha olvidado de sus promesas y compromisos y se ha dejado acunar por las suculentas financiaciones de los gobiernos de Chávez, primero, y Maduro, después, en Venezuela. Las financiaciones, no hay que olvidarlo, llegaron en forma de supuestas asesorías al gobierno bolivariano.

Este populismo de izquierdas comunista ha ido perdiendo apoyo electoral hasta tal punto que no ha dudado en lanzarse a los brazos de Pedro Sánchez y el PSOE para seguir disfrutando de los privilegios de «la casta». Y si para no perder su lugar entre los elegidos, Pablo Iglesias se tiene que partir las manos aplaudiendo a Su Majestad el Rey, pues se hace y punto. Quién te ha visto y quien te ve, piensan algunos de los camaradas de Pablo.

El otro populismo es el de centro derecha, aunque, dependiendo de cómo sople el viento en Ciudadanos, también puede ser socialdemócrata. Ciudadanos nació como movimiento político en Cataluña y se propulsó bajo el liderazgo de Albert Rivera. En aquellos años, en Cataluña el Partido Popular estaba liderado por un político que tenía muy claro que había que impulsar un partido catalanista, de centro y comprometido con el resto de España. Hablo de Josep Piqué, de quien tuve el honor de ser su secretario general. El proyecto de Piqué duró menos que un caramelo en la puerta de un colegio. Ángel Acebes, y su mano derecha, Cayetana Álvarez de Toledo, pusieron punto final al trabajo de Josep Piqué y lo hicieron con el apoyo del locutor Federico Jiménez Losantos, por aquellos años en la COPE y marcando, o intentando marcar, el rumbo del PP desde su programa radiofónico y en aquellos tiempos fomentando el nuevo partido de Albert Rivera,

Me desvió de mi objetivo. Hoy hablo de populismo y se he empezado explicando la situación actual del populismo de izquierdas, otro globo del populismo que se desinfla es el de Ciudadanos. Su otro líder, Albert Rivera, se tuvo que ir a su casa después del descalabro de las elecciones de noviembre, donde perdió 47 diputados, pasando a una representación de tan solo diez escaños. Ahora se dedica a otras actividades y vista su querencia por los platós de televisión, no me extrañaría nada verle en Supervivientes.

La sucesora de Rivera, Inés Arrimadas, trata de salvar la nave y lo hace al estilo Pablo Iglesias: ofreciendo un pacto en el centro derecha. Ese pacto le permitiría, por ejemplo, ser una futura vicepresidenta del Gobierno de España y con miras a los gobiernos autonómicos pues, entrar en el equipo de la Xunta de Galicia de Alberto Núñez Feijoo o siendo la fuerza de referencia del centro derecha en el País Vasco y en Catalunya, aunque en el País Vasco y Catalunya haya liderazgos como los de Alfonso Alonso y, muy especialmente, Alejandro Fernández.

Yo estoy de acuerdo con la reagrupación del centro derecha. Ya lo hizo José María Aznar, hace muchos años, sumando el Partido Demócrata Popular (PDP) de Óscar Azaga y del Partido Liberal (PL) de Garrigues Walker. Ah, y dejando al margen la Fuerza Nueva (FN) de Blas Piñar. Ahora bien, esta unión no debe ser a cualquier precio. No hablamos de imponer un resultado electoral del pasado, sino más bien teniendo en cuenta un decaimiento de unas siglas. Es por eso por lo que, quien tiene que liderar los proyectos en las autonomías, son aquellos que más pueden responder y liderar un nuevo proyecto, construir una auténtica alternativa, como es el caso del País Vasco o Catalunya, dependiendo de una formación política u otra.

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