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Recomendaciones para prevenir ahogos en niños pequeños este verano

Se calcula que una media de 5.000 menores mueren a Europa cada verano por ahogamiento, especialmente a piscinas privadas

Imagen de dos niños en la piscina.

Recomendaciones para prevenir ahogos en niños pequeños este veranoPixabay

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Los expertos lo dejan claro, cinco minutos sin supervisión son suficientes para que un niño se ahogue en la piscina y si es muy pequeño, se puede ahogar en cinco centímetros de profundidad, agua suficiente para que su nariz y boca queden cubiertas impidiendo respirar. Por lo tanto, las piscinas inflables no son inofensivas.

Los menores de cinco años son el colectivo más vulnerable porque no son conscientes del peligro. La realidad, sin querer ser alarmista, es que cada año se ahogan muchos niños y es una de las principales causas de mortalidad infantil. Se calcula que unos medio 5.000 menores mueren en Europa cada verano por ahogo, especialmente en piscinas privadas.

Los expertos alertan de que la falta de vigilancia y las malas instalaciones son las principales causas de esta fatalidad que en 2017 acabó con la vida de 32 menores en España.

Compartimos algunas recomendaciones para evitar esta situación:

Aprender a nadar lo antes posible

Las clases de natación y enseñar a moverse y respirar en el agua pueden disminuir las tasas de ahogo en los niños según la Asociación Española de Pediatría. Es necesario que aprendan a nadar a partir de los 4 años según apunta esta entidad. No obstante, la decisión de cuándo un niño tiene que iniciar estas clases tiene que ser individualizada. Existen estudios que afirman que iniciar las clases entre los 1 y 4 años disminuye el número de ahogos. Hay que valorar la edad y el desarrollo del niño para considerar la frecuencia de exposición al agua, la madurez emocional, las limitaciones físicas y otras cuestiones de salud, como la hipotermia o las infecciones son algunos aspectos a valorar.

Se tiene que tener en cuenta, sin embargo, que saber nadar en la piscina no implica que el menor esté fuera de peligro en un entorno acuático natural, por lo que nunca tendrá que nadar sin la supervisión de un adulto.

Zonas vigiladas

Si podemos escoger, siempre escogemos superficies que estén supervisadas por un socorrista ya sea en la playa o en la piscina.

Evitar estar pendiente del móvil

En el coche y en zonas como playas y piscinas, el dispositivo no tendría que tener cabida. Supone un riesgo grave que los padres o tutores estén pendientes de este elemento en lugar de vigilar a los niños.

Alejar los juguetes del agua

Cuando nuestro hijo haya dejado de utilizar los juguetes, hace falta sacarlos del agua o alejarlos para que no atraigan la atención de otros niños que puedan caer al agua en un intento de cogerlos. El mejor hábito es el de recoger los juguetes y otros elementos de flotación que puedan resultar llamativos para el niño. De esta forma evitamos que cualquier niño intente cogerlos.

No confiar en flotadores

No confiarnos de flotadores o colchonetas, no son medidas de seguridad suficientes para evitar ahogos. Las entidades de protección indican que no evitan el ahogo.

La regla de los 10 segundos

Cada 10 según como máximo el adulto responsable de la vigilancia tiene que mirar en la piscina si hay niños dentro o en torno a ella y tiene que poder coger al niño rápidamente. Evitar cualquier distracción, muy comunes actualmente con el uso de móviles y redes sociales.

Prevención y permiso

Educar a los niños en prevención y enseñarles a qué siempre tienen que pedir permiso a los padres o adulto responsable antes de entrar en el agua.

Detectar riesgos

Previamente el adulto tiene que recorrer el camino desde la zona dónde se ubican (la toalla por ejemplo), hasta la piscina tal como lo haría el niño, asegurándose de que en ningún caso el pequeño puede llegar hasta el agua por|para si sólo ante un descuido. Uno de estos riesgos es dejar la piscina inflable llena de agua pensante que el niño no volverá a entrar. Para prevenir, vaciémosla o tapémosla siempre.

Saber actuar

Los adultos tendrían que aprender RCP (Reanimación Cardiopulmonar) y saber que tienen que llamar inmediatamente al teléfono de emergencia 112.

La Asociación Nacional de Seguridad Infantil ha publicado todo una serie de recomendaciones para evitar ahogos en piscinas y playas y conseguir salvar vidas.

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