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El chip en los gatos, cuestión de vida o muerte

Este dispositivo permite identificar al felino, de manera que si se pierde, podrá ser identificado ya sea en un veterinario, por los cuerpos de seguridad o en un centro de recogida de animales

Imagen de un gato en el exterior.

El chip en los gatos, questió de vida o muertePixabay

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Más de 138.000 perros y gatos fueron abandonados en el 2017 a España, una cifra similar a la del año anterior, según el informe anual presentado la Fundación Affinity, que ha alertado que los abandonos de animales de compañía no disminuyen. De estos, 33.473 gatos fueron recogidos por las sociedades protectoras de España. Muchos de estos gatos fueron abandonados y otros se perdieron pero como no llevaban chip no fueron devueltos a su familia. La vida de un gato doméstico que llega a la calle tiene consecuencias dramáticas dado que o bien, son rescatados, o mueren en poco tiempo porque no saben sobrevivir en la calle como socialmente se ha creído.

El microchip es un pequeño dispositivo electrónico encapsulado, del tamaño de un grano de arroz, que se pone bajo la piel, en el cuello y dura toda la vida del animal. Este elemento permite identificar al animal, de manera que si se pierde, podrá ser identificado ya sea en un veterinario, por los cuerpos de seguridad o en un centro de recogida de animales y volver de manera inmediata con su familia. Hasta ahora, los perros han sido los animales de compañía que han sido identificados. La creencia es que en cualquier espacio exterior se podría perder y este sería el pasaporte para asegurar que vuelve a casa.

Los gatos, en este sentido, no han tenido tanta suerte y como explica Meritxell Salomó, presidenta de GAIA Tarragona, «había la idea extendida culturalmente, de que los gatos no hacía falta ni identificarlos, y a menudo, ni vacunarlos y como nos explican los veterinarios, es ahora cuando poco a poco, se empieza a tener los gatos de manera más responsable pero todavía hace falta mucha concienciación para conseguir una tenencia más responsable» y añade que « muchas personas opinan que el gato no sale de casa y no hay que posar el chip». Los gatos, como bien saben las entidades de protección animal, pueden escaparse o desgraciadamente, caer de la ventana o balcón si no está correctamente protegido.

La historia de Rita

Una de las muchas historias que confirma la importancia del chip es la que explican desde la entidad Tarraco Gats con el caso de Rita. Esta gata fue encontrada en la Plaza de Rey de Tarragona. Fue capturada con el objetivo de esterilizarla dado que la entidad pensaba que era una gata feral, nacida en la calle. Cuando la llevaron al veterinario descubrieron que la gatita ya estaba esterilizada y además tenía chip.

Gracias a eso pudieron conocer su historia. La gatita pertenecía a una familia argentina que la perdió días antes de marcharse desde Tarragona al país sudamericano. La buscaron intensamente pero se tuvieron que marchar mucho preoucupats sin poder recuperarla cuando ya teníen pasaporte y preparativos para realizar el viaje. Como explica la entidad, gracias al chip encontraron a esta familia en Argentina y pudieron constatar que incluso tenían ya su pasaporte preparado para iniciar el viaje. La entidad acordó con la familia que si encontraban una nueva familia se quedaría en Tarragona pero sino tan pronto pudieran vendrían a buscar a la gata. Finalmente, «encontramos a una familia que la quiere con locura y se quedó en Tarragona» explica Eva Núñez, presidenta de la Asociación Tarraco Gats que añade que «el chip permite saber cuál es la historia que hay detrás de cada animal que sacamos de la calle así como poder rescatarlos y salvarles la vida dado que en la calle al final no sobreviven» explica.

Cuestión legal de la identificación

La realidad es que existe la obligación de hacerlo de la misma manera que identificamos un perro. También existe la obligación de hacerlo con los hurones. En particular, en Tarragona, es el artículo 50 d e la Ordenanza de Protección Animal que apunta la obligación de censar e identificar los animales. La ley de protección animal catalana, en su artículo 15, también destaca la obligatoriedad de que los gatos sean identificados mediante microchip.

El microchip se puede introducir en el gato cuando tiene alrededor de un mes de edad y no es necesario cambiarlo, a no ser que se produzca un cambio en los datos del propietario del animal. La colocación del microchip lo tiene que hacer el veterinario con una aguja, que provoca una leve incisión en el cuello y no interfiere para que lleve a cabo su vida diaria.

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