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Sucesos

Un conductor bebido quiere que condenen por lesiones y amenazas a dos mossos que lo detuvieron en un control en Vilatenim

El infractor se enfrenta a 3 meses de prisión y multas por delitos contra la seguridad vial, resistencia y lesiones leves

Imagen de archivo de dos agentes de los Mossos d'Esquadra

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Un conductor a quien los Mossos d'Esquadra pillaron bebido en un control en Vilatenim el 11 de mayo del 2018 pide que condenen a dos agentes por lesiones y amenazas. Según su versión, los policías lo redujeron de manera «desproporcionada» y le abrieron la ceja durante la detención. La acusación particular pide 1 año, 3 meses y 15 días de prisión y multa para cada uno de los agentes. La fiscalía no acusa a los mossos y solicita 3 meses de prisión y multas para el conductor por delitos contra la seguridad vial, resistencia y lesiones leves. Los agentes han declarado que el infractor atacó a un policía por la espalda y que, cuando lo quisieron detener, cayeron al suelo y forcejearon. El caso ha llegado a juicio en la Audiencia de Girona.
Hacia las siete de la mañana del 11 de mayo del 2018, los Mossos d'Esquadra pararon el conductor en un control de alcoholemia en la carretera C-260 en Vilatenim (Alt Empordà). Este hecho es lo único que no genera controversia entre acusaciones y defensas porque, a partir de aquí, las versiones del conductor y de dos de los agentes del control son totalmente opuestas.

Según recoge el escrito de la fiscalía y de la acusación particular ejercida por el abogado de los dos mossos, el conductor tuvo una actitud «desafiando» desde el momento que le dieron el alto: «Después de una larga discusión con los agentes, lo sometieron a las pruebas para determinar el grado de impregnación alcohólica». En la primera prueba dio un resultado de 0,98 mg por litro de aire expirado y a la segunda de 0,82. Además, tenía sintomatología compatible con haber bebido alcohol como «habla pastosa, titubeando, incoherente y repetitiva», «falta de apreciación de las distancias» o «movimientos oscilantes de la verticalidad».

Los agentes han declarado que tan pronto como le comunicaron que inmovilizaban el vehículo, el procesado se puso nervioso y empezó a hablar por teléfono cruzando constantemente por el paso de peatones: «Le dijimos hasta tres veces que saliera de la carretera pero no nos hacía caso». Por eso, han dicho, uno de los policías lo cogió por el brazo y lo llevó al arcén.

Fue entonces cuando, según los mossos y la fiscalía, el conductor empujó a uno de los agentes por la espalda. Entonces, entre este agente y otro compañero lo sujetaronuno por cada brazo para reducirlo y lo esposaron. Los mossos|mozos han explicado al juicio que tropezaron con la acera y los tres cayeron al suelo: «Nos propinaba patadas y golpes de mano». Los policías sostienen que fue durante este «forcejeo» que los tres resultaron heridos. «Cuando lo giramos vimos que le salía sangre de la ceja», han dicho.

El conductor, en cambio, ha asegurado que tuvo una actitud tranquila y colaboradora hasta que empezó a oír insultos y comentarios «de cariz|canto racista». «Oí que decían le cardaría una hostia en este sudaca de mierda y me sentí amenazado» ha expuesto.

Según su relato, hizo una videollamada a un amigo para explicarle la situación y pedirle que lo fuera a recoger y en este momento los agentes lo atacaron «por la espalda», lo hicieron caer, le colocaron la rodilla en la cabeza y le provocaron el corte en la ceja. El conductor ha calificado la actuación de «desproporcionada» y sostiene que los agentes lo atacaron sin motivo alguno.

La fiscalía y el abogado de los dos mossos acusan al conductor de un delito contra la seguridad vial, un delito de resistencia y dos delitos leves de lesiones y piden que condenen en conductor a 3 meses de prisión y a pagar multas por valor de 4.500 euros.

La defensa del conductor, que ejerce de acusación contra los policías, los acusa de lesiones y amenazas y solicita 1 año, 3 meses y 15 días de prisión y multa de 4.500 euros para cada uno de los agentes.

El juicio, que se ha hecho este miércoles en la sección tercera de la Audiencia de Girona, ha quedado visto para sentencia.

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