Diari Més

«Me gustaría que jugadores y padres pensaran en el CBT como en el club de todos»

El director técnico de la base del CBT reconoce que «arrastramos un problema de instalaciones desde hace mucho de tiempo»

José Ramírez, en el pabellón del Serrallo, donde trabaja para el CBT.

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—¿Cuántos años lleva al frente de la dirección técnica de la base del club?

—Esta es la undécima temporada.

—Antes de ser director técnico, ¿qué hacía dentro del CBT?

—En el CBT he hecho de todo menos de jugador. Entré como segundo entrenador de la mano de Javi de Miguel en la temporada 1994-95. A partir de aquí, empecé a dirigir equipos como primer entrenador, con la confianza de lo que entonces era director técnico Francesc Canals. En el club he llevado todas las categorías, desde cadetes y juniors preferentes, hasta el segundo equipo masculino. También estuve de ayudante en el cuerpo técnico del primer equipo con Porfirio Fisac, Salva Maldonado y Pep Clarós en LEB. A partir de la temporada 2005-06, entramos a la secretaría técnica del club l'Aleix Boada, Joan Sánchez el Laureà Català y yo mismo. En aquella etapa, me encargué de la coordinación de los equipos masculinos, hasta que me nombraron director técnico, mi cargo actual.

—¿Cómo es el día a día de la dirección técnica?

—Hay una parte burocrática, que es imprescindible para el funcionamiento correcto de la base. Después, está la vertiente deportiva, donde hacemos un seguimiento interno de los entrenamientos y partidos, con comunicación constante con todos los entrenadores de la base y un control de la evolución de los jugadores, donde siempre nos focalizamos. Por último, hay un trabajo de detección de talentos de los jugadores de la provincia con el fin de no perder ninguna oportunidad de tener los jugadores con más proyección.

—¿Cómo ha evolucionado la cantera del club en los últimos años y cómo cree que se puede mejorar?

—Hemos pasado de un modelo de trabajo directo con las escuelas hasta la categoría cadete a un modelo más directo de gestión propia a partir de la categoría mini-preinfantil. Nos dimos cuenta de que íbamos muy tarde en comparación con el nivel competitivo de los equipos de Barcelona y decidimos empezar antes con la selección de jugadores. Eso nos ha dado un añadido en la mejora de los jugadores, ya que ahora entrenan y compiten diariamente con un nivel más alto, cosa que los exige más y donde se produce la mejora. El problema que tenemos, y que arrastramos de mucho tiempo, es la falta de instalaciones. Aquí está donde se podría mejorar más, ya que con un volumen de horas mayor y con más calidad, daríamos un paso importante, con respecto a otros clubs de Cataluña.

—¿Cómo le gustaría que fuera el baloncesto base del club?

—Me gustaría recuperar el apartado social del club y que todos los jugadores y jugadoras y, sobre todo, madres y padres no pensaran con el CBT sólo como referente deportivo, sino también como un club de todos y para todos, dónde poder vivir amistades y experiencias, aparte del baloncesto.

—En los últimos años, bastantes jugadores de la base han llegado al primer equipo. ¿Cuál ha sido la clave de todo?

—Es un trabajo en equipo el que nos da estos resultados. En la secretaría técnica hablamos mucho y de cómo hacer las cosas bien para qué los jugadores llegar. Trabajamos conjuntamente con los entrenadores. Carlos García aporta su experiencia a los jóvenes formadores del club. Berni Álvarez tiene una relación muy directa con el entrenador del junior y Héctor finaliza la secretaría técnica organizando los equipos femeninos. Todo hace que el club sea un referente de la provincia en toda Cataluña. También en su día, como he dicho antes, adaptamos nuestro programa técnico a un trabajo de seis temporadas, desde preinfantil hasta llegar a categoría sénior, que nos está dando muchas alegrías. Impregnar a tos los equipos de una misma manera de jugar y entrenar es una marca CBT que nos ha dado a muchos jugadores con esta identidad y resultados. Pero el éxito reside, sobre todo, en tres aspectos. Primero el trabajo con las escuelas vinculadas como Lestonnac, Carme i Carmelites. Ellos son nuestra principal base y hacen un trabajo extraordinario de lo que el club y las propias escuelas nos beneficiamos. Después un trabajo enfocado a la evolución individual de los jugadores, donde primamos la formación gradual de los jugadores ante el resultado inmediato. La calidad de nuestros entrenadores implicados en este fórmula nos ayuda a llevarlo a cabo. Y, por último, un trabajo de detección, donde los mejores jugadores de la provincia tienen un seguimiento por parte del club, y muchas veces son invitados a formar parte de este proyecto KM0.

—Con respecto a la rama femenina, el club ha sufrido una bajada de equipos y jugadoras. ¿Qué se tiene que hacer para recuperar el terreno perdido?

—El club apostó fuerte por un proyecto de ciudad conjunto con el Sagrat Cor-TGN. Aportamos todo nuestro potencial humano, de jugadoras, de ideas y entrenadores y no recibimos nada a cambio. Y ahora, el club se tiene que reponer de este proyecto frustrado. Hemos empezado por dos caminos. Por arriba y por debajo. Con un sénior femenino y un mini femenino que son actualmente nuestros referentes, y trabajaremos para ir cubriendo todas las categorías del medio, empezando casi desde cero. Pero, seguramente más bien de lo que la gente se piensa, volveremos a estar entre los mejores clubs de Cataluña también en categorías femeninas. Sólo hacen falta trabajo y dedicación con la marca CBT, y eso sabemos mucho.

—¿Cómo valora los 40 años de historia del club?

—Tiene mucho mérito que un club que se fundó con un grupo de amigos siga siendo un referente en el Estado, a Cataluña, y a la provincia. Mucha gente se ha sumado al proyecto del club, a pesar de las dificultades que tiene llevar un barco de este nivel. Eso también tiene muy de valor, no sólo los que empezaron, sino los que después de ellos creyeron que eso era mucho más que un grupo de amigos. Me gusta ser crítico también, y pienso que, a veces, se ha actuado más con el corazón que con la cabeza, y eso el CBT siempre lo ha pagado. En muchos sentidos. ¿Sin embargo, qué sería del baloncesto sin arriesgar?

—En los 40 años de historia del club, ¿con qué momento se quedaría?

—Con el play-off de ascenso a LEB ante el Gandía a la temporada 2001-02. Aquel pabellón del Serrallo lleno a tope en el quinto partido todavía me pone la carne de gallina.

—¿Cómo querría ver en el club dentro de 40 años más?

—Me gustaría ver en el CBT, tanto en el masculino como en el femenino, en categorías profesionales, con sus propias instalaciones y sin agobios económicos. Un club de los que todos los tarraconenses estén orgullosos. Me gustaría que el CBT no sólo fuera el referente, sino la punta de la pirámide de un proyecto de ciudad. Tiempo al tiempo.

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