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Fali és tot un ídol a Tarragona. Ho va notar tan bon punt va arribar, i vol retornar aquesta confiança amb moltes victòries i molts anys vestint la samarreta del Nàstic.

Fali: «Mi mujer se sorprende y me llama: ¡ahora te conoce a la gente»!

Fali es todo un ídolo en Tarragona. Lo notó tan pronto como llegó, y quiere devolver esta confianza con muchas victorias y muchos años vistiendo la camiseta del Nàstic.

Fali: «Mi mujer se sorprende y me llama: ¡ahora te conoce a la gente!»

El centrocampista asegura que no se esperaba el recibimiento que ha tenido en Tarragona después de su retorno

Actualizada 28/02/2018 a las 21:23

—¿Cómo se encuentra?
—Estoy muy contento de poder haber vuelto al Nàstic y, ahora, toca intentar hacer las cosas bien.


—¿Por qué decidió marcharse al Barça B?
—Porque no estaba contando mucho para Vicente Moreno. Estaba a gusto, pero decidí ir para sumar minutos. Además, pensé que sería un escaparate para mí poder jugar a un club como el Barça. Pero he tenido que volver porque tenía contrato con el Nàstic.

—¿Lo ha sido, un escaparate?
—Quizás. El Barça me ha enseñado muchas cosas, y ahora me toca ponerlas en práctica aquí.

—Cuando llegó al Barça B, ¿se sintió un extraño?
—No, porque yo también tenía 22 años. Había gente que se le iba la cabeza un poco... (Ríe). Pero no, nunca me sentí extraño.

—¿Hay muchos egos en un vestuario como aquel?
—No, en absoluto.

—Leí una frase en Mundo Deportivo, donde usted decía, en su llegada al filial azulgrana: «Tengo dos hijas, quien no corra, lo rajo».
—No fue así. Hablé con mi responsable de prensa pero sí  que es verdad que cogí a cuatro o cinco compañeros de la camiseta porque íbamos últimos, y parecía que no pasara nada. Tuve que cantar las cuarenta a más de uno.

—¿Es el Barça una burbuja que funciona diferente del resto del mundo?
—No, es un equipo normal. Lo que pasa, es que hay muchos privilegios que no hay en otros clubs, como gimnasios, campos... Cosas que lo hacen diferente, pero es un club normal, muy familiar. A los jugadores nos ayudan siempre mucho.

—¿Qué tal con Gerard López?
—Muy bien. Muy buen entrenador, muy buen tio. A mí me ha dado la vida, le debo mucho, y no tengo palabras para agradecerle todo lo que ha hecho por mí. Gracias a él estuve más tiempo al Barça B, y pude subir a Segunda A. No puedo decir nada malo de él.

—¿Y cómo es su relación con Felip Ortiz? (El ex portero y ex entrenador de porteros del Nàstic es el segundo entrenador del Barça B).
—Muy bien, espectacular. Como mi cesión al Barça B tenía que ser de media temporada, subía y bajaba a Barcelona con él, porque no quise cambiar a las niñas de colegio.

—¿Subió mucho a entrenar con el primer equipo?
—El primer año, no. Después, sí. Ernesto Valverde me ha dado la oportunidad de entrenar con ellos en varias ocasiones, y estoy muy contento.

—¿Qué se siente cuando tienes en frente en Messi o a Luis Suárez?
—Más bien entrenaba con aquellos jugadores del primer equipo que no habían jugado en el partido anterior, o los que tenían que hacer recuperación. Nos hablaban, nos corregían, nos ayudaban... Siempre fueron muy próximos con los que vendíamos de abajo.

—Supongo que es consciente de que, cuando el 31 de enero se anuncia su retorno al Nàstic, hizo muy feliz a mucha gente.
—No me esperaba este recibimiento tan bueno. La gente me ve por la calle y me saluda. Soy una persona muy normal y me paro a hablar con todo el mundo. Incluso, mi mujer se sorprende y me dice: «¡Ahora te conoce a la gente!». Tengo un vecino con el cual ya me he tomado cuatro o cinco cafés con él.

—Estoy seguro que de las más de 6.000 personas que asistieron al Nàstic-Cádiz, el partido de su retorno, 500 lo hicieron para volver a ver en Fali de grana.
—Espero que no. Lo que quiero es que vengan 700 fuera de casa, como el otro día en el Mini. Aquello fue una locura. Además, quiero que los que vengan al Nou Estadi nos animen a todos, ya que eso nos da un plus a todos.

-Fali llega, y titular.
—Me sorprendió mucho. Entrené el jueves y viernes, y el fin de semana fui titular. No sabía ni que iría convocado. Intenté dar el máximo de mí mismo, a pesar de tener sólo dos días. Me está costando mucho adaptarme en el aspecto físico, ya que los entrenamientos que se hacen aquí no tienen nada que ver con los del Barça. Los entrenamientos de Crío son espectaculares.

—¿Por eso pidió el cambio en el Mini?
—Sí. Me dieron un golpe en el gemelo, y me cargué.

—Con todo lo que ha fichado el Nàstic, ¿a qué tiene que aspirar?
—Aunque sea un tópico, tenemos que ir partido a partido. Ahora, ganar en casa para hacer bono el punto del Mini. Tenemos que ser fuertes en casa.

—¿Le gustaría instalarse en Tarragona para siempre?
—Sí, la verdad es que sí, ya que estoy muy a gusto. Emilio (Viqueira) me llamó en el último día de mercado, y le dije rápidamente que quería venir. Este es el club que me dio la posibilidad de jugar en el fútbol profesional, y yo le debo mucho.

—¿Esta forma de jugar tan pasional y agresiva a que tiene Fali hace que la gente lo quiera tanto?
—No lo sé, yo soy así. Tengo una familia que alimentar, y doy el máximo siempre. Quiero ganar todos los partidos, soy muy competitivo.

—El otro día, primera acción con McGuane, entrada de Fali, y el jugador desaparece del partido. ¿Usted piensa en marcar la línea desde el principio?
—Yo entro fuerte en todas las acciones. Pero en esta ocasión fue diferente, ya que resbalé y no pude evitarlo. No entro para marcar la línea a nadie. Eso sí, siempre entro fuerte, sea el minuto 1 o el 70.

—Ya tiene nueve tarjetas. A la próxima...
—Mira, ¿y qué le vamos a hacer? Cuando me saquen la próxima, mala suerte, descansaré.

—Qué sintió en su retorno al Mini?
—Una cosa extraña, ya que hace poco eran mis compañeros. Ahora bien, cuando llegué, le dije al capitán del Barça: ¡Después nos tomamos una coca-cola, pero en el campo los dos necesitamos los tres puntos!

—Me han dicho que se ha hecho muy amigo de Javier Galera (el chico con Niemann Pick que sufrió un ataque de epilepsia en el Nou Estadi).
—Vino al entrenamiento, empecé a hablar con él. ¡Le pregunté si quería venir conmigo a ver al Barça, ¡y me dijo que no, que era del Madrid! Le compré una pelota de Cristiano Ronaldo y unas botas de fútbol.

—¿Habla mucho con Alberto Varo?
—Sí. Ya coincidí con él en el Nàstic, y tengo una muy buena relación con él.

—¿Tiene ganas de volver al Nàstic?
—Sí. Me pidió que salvara en el equipo, porque quiere volver con un Nàstic en Segunda A.
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