Diari Més
Josep Masdeu

Primer teniente de Alcalde y concejal de Obras de la Selva del Camp

Equipamientos

«Con la residencia el Vilar estamos al lado de las personas mayores»

La Selva del Camp estrena este sábado la ampliación de su centro para personas mayores, con una inversión municipal de 3 millones de euros

Uno de los nuevos espacios de la residencia el Vilar de la Selva del Camp.

«Con la residencia el Vilar estamos al lado de las personas mayores»Cedida

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Los vecinos y vecinas de la Selva del Camp estrenan este fin de semana la ampliación de su residencia para personas mayores el Vilar, un centro público que este año cumple veinte años y que ahora ha crecido con el fin de ofrecer treinta y cinco nuevas plazas de residentes. La actuación ha sido la principal inversión del ayuntamiento en los últimos años y completa el proyecto integral para las personas mayores en el municipio.

—Veinte años de servicio no parecen tantos para un equipamiento como este. ¿Qué hacía tan necesario la ampliación de la residencia el Vilar?

—El equipamiento inicial ya contemplaba una residencia de esta envergadura, pero, de entrada, se optó por levantar sólo una planta y arrancar el servicio con 55 camas y el centro de día. En este tiempo, la solicitud de plazas ha ido en aumento y la lista de espera hacía imprescindible el crecimiento, de manera que se decidió levantar la segunda planta y llegar hasta 90 camas.

—Con esta ampliación del equipamiento se afianza la actuación integral en el municipio al servicio de las personas mayores, pero este no se limita sólo a la residencia.

—El Vilar es y ha sido la casa de mucha gente en los últimos años de sus vidas, pero es una pieza más –vital, pero una pieza más–, de un servicio que va más allá de la oferta residencial. La inmensa mayoría de la gente quiere envejecer en su casa, de manera que contamos con apoyo y acompañamiento a domicilio para ayudar a hacerlo. Además, facilitamos servicio teleasistencia en convenio con Cruz Roja, y también está el centro de día, que da apoyo cuando no se necesita atención las veinticuatro horas. El problema es que, cada vez más, muchos ancianos y ancianas necesitan una ayuda permanente y una atención profesional que las familias no pueden ofrecer. Es en estos casos cuando una residencia se hace imprescindible.

—La evolución demográfica hace que los servicios a las personas mayores sean un reto para las administraciones y una apuesta de futuro en el ámbito laboral. ¿Cómo se ve el futuro con la nueva residencia?

—La Selva tiene unos 5.800 habitantes y, de estos, más de 900 superan los sesenta y cinco años. Eso quiere decir que es un ejercicio de responsabilidad social hacer una buena planificación de los servicios que, como el Vilar, necesitará esta gente a medio y largo plazo. Con respecto a la apuesta laboral, el Vilar dispone actualmente de una plantilla de 55 personas y habrá que ampliarla con 25 plazas más, que saldrán –entre otros– de dos cursos de atención sociosanitaria convocados por el mismo Ayuntamiento, o sea que, la mayoría serán vecinos o vecinas del pueblo. Es evidente que este es un trabajo que requiere una grande vocación de servicio, pero también ofrece muy buenas expectativas de futuro.

—No debe haber sido fácil levantar un piso de nuevo sobre una residencia en funcionamiento y que no se ha detenido...

—Sí, era primordial poder hacer frente al proyecto sin afectar al día a día de los ancianos y ancianas, de manera que toda la ejecución se ha planificado para no detener la actividad y no perjudicar el trabajo del personal. Así, hemos pasado de 34 habitaciones a 56, y de 2.796 metros construidos a 4.201, sin parar el servicio en ningún momento, además de mejorar y ampliar algunos de los equipamientos ya existentes, como los vestuarios del personal, el botiquín o la cocina.

—¿Cómo afronta un municipio pequeño una inversión de esta envergadura?

—Ha hecho falta mucho trabajo previo y ajustar muy bien la financiación para hacer frente a los más 3 millones euros que han costado las obras y las instalaciones, además del mobiliario y los equipamientos. El proyecto ha recibido 670.000 euros de subvención desde los fondos Next Generation al ser uno de los mejores proyectos de Cataluña en eficiencia energética. Gracias a su aislamiento, a la aerotermia o a la ventilación, además de agua caliente sanitaria con placas térmicas o a los paneles fotovoltaicos, el edificio dispone de la calificación A-A.

Josep Masdeu

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