Diari Més

Escapadas

El KM0 de la inspiración de Joan Miró

La visita al Mas Miró de Mont-roig permite conocer el lugar donde se gestó el universo pictórico del genio

El taller de Joan Miró es uno de los espacios de la Masía que se pueden visitar.

El KM0 de la inspiración de Joan MiróC.S.

Publicado por

Creado:

Actualizado:

«Cuando viajo llevo siempre al maletín una algarroba de Mont-roig. Las raíces del algarrobo son como mis pies, que se adentran a la tierra, y este contacto me da una fuerza enorme». Así expresaba Joan Miró su vínculo emocional con las tierras del Baix Camp. Nacido en Barcelona el año 1893, Miró llegó a Mont-roig del Camp el verano de 1911 por recomendación del médico, que le propuso hacer un cambio de aires. En aquella época, Miró estaba matriculado en la Escuela de Bellas Artes de la Llotja de Barcelona, pero también trabajaba de contable, obligado por su padre, quien menospreciaba la vocación artística del hijo. Mas Miró era una finca familiar, y allí el pintor encontró la chispa que marcaría un punto de inflexión en su vida: allí decidió que sería pintor. Desde aquel momento y hasta 1976, Miró pasaría largas temporadas.

«Toda mi obra es concebida en Mont-roig», aseguraba. Allí pintó el cuadro La Masía, considerado el origen de toda su obra, y que actualmente se expone a la National Gallery de Washington. Junto a la casa, el artista se hizo construir un taller. Austero, silencioso, con mucha luz natural y ventanas para contemplar el paisaje, Miró lo concibió casi como un huerto, alimentando el arte por el contacto con la tierra.

El año 2018, coincidiendo con el 125.º aniversario del pintor, se abrió al público Mas Miró. La visita transcurre por la Masía, el Taller y el Jardí, y permite contemplar el paisaje que inspiró el genio, así como los rincones donde trabajó.

El epicentro de la visita es el Taller, un espacio concebido casi como una celda de monje, pero con luz natural que entra por todos los ángulos y con ventanales que permitían al genio contemplar el paisaje mientras pintaba, casi como si estuviera trabajando en el campo. «Considero mi taller como un huerto», aseguraba.

Allí se conservan todavía muchos utensilios y herramientas que usaba para pintar, y se ven pinceladas al suelo y grafitos en las paredes. Miró era metódico y disciplinado, trabajaba por la mañana y por la tarde hacía largas paseos por el término, hasta la ermita de la Roca o la playa de la Pixerota. Allí, se nutría de los colores y de los elementos que la naturaleza le ofrecía; los objetos cotidianos eran su fuente de inspiración.

Este vínculo con la tierra del Baix Camp y con la naturaleza como fuente primaria de inspiración está simbólicamente representado a la FundacióJoan Miró de Barcelona. Allí, el año 1975, y en presencia del artista, se entregó un algarrobo llevado de Mont-roig que todavía preside el llamado Pati del Garrofer.

La visita a Mas Miró se complementa con una ruta por el término de que se articula a través de las pinturas el genio. En cada punto se puede contemplar los paisajes que lo inspiraron al lado de las pinturas correspondientes. Mont-roig, Sant Ramon (1916), Platja de Mont-roig (1916), Mont-roig, el poble (1916) o Poble i església de Mont-roig (1919) son algunos de los enclaves por donde transcurre la ruta.

La entrada en el Mas Miró de Mont-roig.

El KM0 de la inspiración de Joan MiróC.S.

tracking