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Imatge aèria del pont Vell de Montblanc, amb tanques provisionals, un any després de la riuada.

El rastro de la riada en la Conca de Barberà, un año después a vista de dron

Imagen aérea del puente Vell de Montblanc, con vallas provisionales, un año después de la riada.

El pont i la rotonda d'accés a l'Espluga de Francolí on el riu es va endur dos negocis, un any després de la riuada.

El rastro de la riada en la Conca de Barberà, un año después a vista de dron

El puente y la rotonda de acceso a l'Espluga de Francolí donde el río se llevó dos negocios, un año después de la riada.

Les runes del celler Rendé Masdéu de l'Espluga de Francolí, destruït pel desbordament del Francolí, un any després de la riuada.

El rastro de la riada en la Conca de Barberà, un año después a vista de dron

Los escombros de la bodega Rendé Masdéu de l'Espluga de Francolí, destruido por el desbordamiento del Francolí, un año después.

El rastro de la riada en la Conca de Barberà, un año después a vista de dron

En l'Espluga de Francolí continúan amontonadas los escombros de la bodega y el restaurante engullidos por el temporal

Actualizada 22/10/2020 a las 10:05

La Conca de Barberà se recupera del desbordamiento del río Francolí de ahora hace un año. La naturaleza se ha abierto paso, si bien todavía se aprecian cicatrices de la riada que arrasó este territorio. Las imágenes a vista de dron registradas por el ACN muestran el emblemático puente Vell de Montblanc, del siglo XII, con barandillas provisionales. Pueden pasar peatones, con cautela. Tardará al menos un año más en reponerse. En l'Espluga de Francolí continúan amontonadas los escombros de la bodega y el restaurante engullidos por el temporal. Un escrito en una pared medio destruida informa que el negocio ha cambiado de ubicación. En la comarca vecina de las Garrigues, en l'Albi, el río de los Gorgs ya vuelve a estar seco mientras se amplían los márgenes con maderas y los huertos aportan color.
 
De un año hacia aquí, la estampa del cauce del Francolí ha cambiado notoriamente. De estar completamente llena de troncos, vegetación y escombros a verse extremadamente vacía, casi sin árboles. El verde, sin embargo, ya vuelve a rebrotar en el entorno del río, donde un año atrás todo era marrón monocolor. El agua discurre tranquilamente por debajo de los dos arcos mayores del puente Vell de Montblanc.


La estructura medieval aguantó la fuerza del agua -otros puentes de la comarca no resistieron-, pero se quedó sin barandillas. Continúa exactamente igual, con unas vallas de hierro para permitir la circulación de peatones. Coches todavía no pueden pasar. En los dos extremos del puente, viviendas apuntaladas y muros a medio hacer demuestran que todavía hay trabajo por hacer.

El río cogió una gran anchura en la parte baja del municipio y en algunos bajos próximos al puente, en la rotonda de la carretera de Artesa de Segre, todavía se aprecian los daños por la fuerza del agua y la acumulación de barro. Un bar ha bajado la persiana. Estaba delante del colegio, que funciona con plena normalidad, aunque falta por arreglar parte del patio de recreo y la valla exterior.

En l'Espluga de Francolí, donde nace el río, el puente y rotonda de acceso al municipio presentan un aspecto muy mejorado, con los márgenes del Francolí completamente limpios. Todavía se ve maquinaria trabajando el entorno, arreglando puntos estropeados por la erosión. Los escombros del edificio del restaurante y bodega apilados durante todos estos meses testimonian lo que se denominó como «zona cero».

El espacio se ha convertido en un aparcamiento improvisado. Muchos aprovechan la explanada existente al lado de los escombros para aparcar vehículos en un entorno calificado como inundable. Algunos viejos inmuebles destruidos por el agua ya no se arreglarán. Unos metros río arriba, el edificio de un centro de actividades de aventura sigue en obras. En el exterior, donde tenían los circuitos deportivos, permanece un solar inerte.

En las Garrigues uno de los pueblos más afectados fue l'Albi, donde el río de los Gorgs, que siempre bajaba seco, se desbordó de forma muy virulenta y arrasó todo lo que encontraba a su paso. Las calles más próximas al río están limpias y la empresa textil medio hundida, rehecha. Los huertos, que el temporal había desdibujado, ya vuelven a tener presencia en el terreno y dan color a vista de pájaro.
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