Ricard Noguera, propietario de Ca la Nuri, ha lamentado que a los políticos, la policía y los jueces «la situación se les está escapando de las manos». Noguera ha explicado a la ACN que tenían un trabajador en el restaurante cuando han irrumpido un grupo de seis o siete jóvenes que «han roto todos los cristales, han arrasado con todo el alcohol y todo el material informático». El trabajador, ha dicho, «ha tenido que salir corriendo, y le han robado la bicicleta».
«Cuando no es una cosa, es otra», ha lamentado Noguera, que ha asegurado que se encuentran «dejados de la mano de Dios». «Viendo lo que pasó ayer, los políticos podrían haber suspendido la fiesta de Mercè y nos hubiéramos ahorrado todo eso», ha afirmado el propietario de Ca la Nuri. «Algún día pasará alguna cosa grave, se morirá alguien, y tendremos que correr», ha añadido.
En el Paseo Marítimo, los equipos de la brigada municipal también hacían balance de los destrozos en marquesinas, señales de tráfico o semáforos. En la zona, convivían los restos de los destrozos y la suciedad con los vecinos más matinales y los que salían a hacer deporte. Los que patinaban, ni siquiera podían hacerlo de forma seguida sin encontrar obstáculos en la vía.