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Pla conjunt de diverses persones mirant llibres en una llibreria.

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Varias personas mirando libros en una librería.

El sector del libro cierra el primer año de pandemia con más lectores, pero menos ventas

Las plataformas digitales son las grandes beneficiadas de las restricciones con aumentos del 500%

Actualizada 22/02/2021 a las 08:17

El sector del libro ha cerrado el primer año de pandemia con más lectores, pero con una caída de las ventas en Cataluña no superior al 20%, sobre todo por la anulación del Sant Jordi presencial, según el Gremio de Libreros. Esta radiografía tiene mejores noticias en el Estado, donde la facturación habrá crecido en torno al 1%, según ha explicado a ACN el presidente de la Cambra del Llibre, Patrici Tixis. Entre los efectos positivos de la pandemia hay un incremento en el índice de lectores, así como el aumento de las ventas en las plataformas en línea, con crecimientos del 500%, así como en las librerías de proximidad, que han registrado incrementos, del 80%. Ahora bien, una mala noticia para el sector es el aumento de la piratería por WhatsApp.
 
Según ha explicado Tixis, la tendencia no ha sido la misma en todo el sector del libro, ya que este se divide en tres partes diferenciadas: los libros de interés general (ficción, no ficción, infantil y juvenil), toda la exportación al extranjero y el libro de texto. Para el libro de interés general ha sido un año que «al final será un poco mejor» que lo que fue el año 2019. «Habremos estado empatando con respecto al año pasado o puede que creciendo un poco depende del segmento», ha detalla. En esta tendencia, la ficción ha crecido más que la no ficción y el libro infantil y juvenil ha empatado, con un crecimiento global de hasta el 1%.


Si bien era un año que apuntaba «fatal» por la pandemia y en lugar de doce meses ha tenido nueve 'reales', los libros de interés general han acabado creciendo un poco respecto el año anterior entre medio punto y un punto, un dato estatal que no es el mismo en Cataluña. En este ámbito, las ventas han caído con un comportamiento «peor» al del estado español porque Sant Jordi «pesa mucho» y se ha arrastrado el lastre todo el año. «En Cataluña habremos tenido una caída de la venta de libros», ha dicho Tixis, señalando la cifra apuntada por el Gremio de Libreros de Cataluña.

La exportación en otros países ha caído «dramáticamente», en torno al 40% o 50% y afecta especialmente sellos pequeños que no tienen editorial propia en América Latina y exportan mucha de su actividad. En el caso del libro de texto, la caída se situaría en torno al 10%.

Más ganas de leer
«En conjunto el balance es positivo con un año en el que sobre todo se ha manifestado las ganas de leer del lector y ha habido más ganas de leer que nunca», ha añadido. De hecho, ha celebrado que se ha incrementado el índice de lectura, según una encuesta realizada por el Gremio de Editores antes del verano, y que si antes la gente que leía libros una vez a la semana, en la pandemia llegó a ser el 57%. «Cuesta mucho que crezca eso, ganar un punto cuesta muchísimo, y se ganaron siete de golpe», ha dicho. Ahora bien, hay que ver cuándo ha quedado de esta tendencia, pero su previsión es que el índice esté en torno al 54%. Otra tendencia positiva es, según Tixis, que a las plataformas de venta de libros en papel y electrónico les ha ido bien, y también ha crecido ligeramente el libro electrónico.

El contrapunto al incremento de los lectores es que durante el confinamiento la piratería ha crecido y lo ha hecho de forma bastante destacada a través de los grupos de WhatsApp, así como Telegram y Facebook, donde los usuarios comparten archivos. «Se reparten gran cantidad de libros de una manera muy preocupante», ha dicho. Este fenómeno ya se registraba a finales del 2019, pero no con tanta intensidad. Si las personas eran cada vez más conscientes de cometer una ilegalidad con la piratería a través de las páginas web, por WhatsApp es una práctica más difícil de detectar. Tixis ha destacado que tanto Telegram como Facebook se han implicado en el bloqueo de estos grupos, mientras que a WhatsApp «le cuesta más». Hoy por hoy, lo que el sector deja de ingresar por la piratería está en torno a 200 millones de euros, aunque la que se produce por WhatsApp no está cuantificada.

Los libreros viven un año «más o menos» bueno
La presidenta del Gremio de Libreros, Maria Carme Ferrer, ha asegurado a ACN que el 2020 es un año en el que «más o menos» les ha ido bien, ya que durante la pandemia todos se han reinventado y han vendido. Sin embargo, la falta de Sant Jordi les afectó mucho así como la digitalización de los libros de texto, y las pérdidas pueden llegar a ser en el global anual de hasta el 20%. De hecho, según sus estimaciones la mayoría de libreros habrán registrado caídas de entre el 20% y el 15% en todo el año.

Por otra parte, entre los efectos de la pandemia está el hecho de que «para hacer lo mismo o menos» tienen que trabajar mucho más. «Si no haces cosas extra, no puedes esperar que te vengan por la puerta, y tienes que hacer actividades y todo tipo de cosas», ha subrallado. Ferrer ha detallado que el cliente espera que se le dé una cosa más: recomendaciones, envío de informaciones y un trato más próximo porque necesita la prescripción del librero.

Además, las ventas de las librerías en línea les han crecido mucho, a pesar de haber bajado después del confinamiento y haber quedado más arriba que antes de la pandemia. Igualmente, ha remarcado que vende mucho más la librería y sobre todo en las ciudades pequeñas y pueblos.

También ha cambiado la forma de vender, si antes vendían lo que les llevaban las editoriales y las novedades, ahora escogen lo que quieren tener en la librería. Muchos libreros antes no lo hacían, y ahora pueden prescribir, de manera que «la calidad y el servicio son mejores».

Crecimientos en línea del 550%
El responsable contenidos de la red de librerías independientes Libelista, Gerard Almirall, ha explicado que aunque al principio les daba un poco de «cosa» asumir que les iba bien, su crecimiento ha revertido en las librerías de barrio y de proximidad, cosa que les permite sacar pecho. «Hemos crecido un 558% con respecto al año pasado», ha precisado. Si entonces la plataforma se encontraba en un momento «bastante bajo», el confinamiento les ha permitido crecer hasta un nivel «bastante bueno y aceptable».

En febrero del año pasado estaban vendiendo un centenar de libros al mes y han pasado a unos 550 mensuales, y su página ha crecido un 140%, alcanzando los 250.000 usuarios el año. «Hemos podido acercar todas las librerías independientes y de proximidad en zonas de dispersión a sus usuarios», ha celebrado. Además, muchas no disponían de página web para vender en línea, y de la mano de su plataforma han podido estar en Internet en tiempo de confinamiento.

«Se esperaba que después del confinamiento el ritmo bajaría, pero también nos alegramos porque la gente ha ido a las librerías», ha dicho. Desde la red, aplauden que la estabilización de las ventas se ha mantenido en un «punto medio» gracias al hecho de que muchos usuarios los han conocido y han quedado satisfechos con el servicio, y las librerías también han visto los beneficios de pertenecer a la red, cosa que hace que estén en unas cifras «que no están nada mal».

Desde la plataforma Amazon no han concretado si el volumen de ventas de libros en papel y digitales se ha incrementado en este último año en su caso al «no proporcionar este tipo de datos» ni comentar sobre previsiones y planes de futuro.

Más ventas digitales que no compensan
El director general de Abacus, Miquel Àngel Oliva, ha explicado que el 2020 ha sido un año «muy difícil» y que en su caso particular, con la central logística en Vilanova del Camí, en plena Conca d'Òdena, sufrieron desde el principio el doble confinamiento. Ahora bien, afortunadamente la empresa había emprendido su proceso de transformación digital dos años antes y en los primeros momentos pudo seguir sirviendo los pedidos que llegaban a su web con el fondo de su mayor librería en Barcelona, la de Ausiàs March.

En aquel contexto hubo jornadas en las que se multiplicó por 500 y 600 el número de pedidos en línea con respecto al año anterior, con «crecimientos exponenciales». Ahora bien, Oliva ha subrayado que aquellos crecimientos no han compensado las ventas de las tiendas físicas abiertas. En torno a Sant Jordi pasaron de una veintena de pedidos al día a través de la página web a superar el millar en una jornada, sobre todo las semanas previas del Día del libro. Oliva ha destacado que por mucho que se pudiera vender en línea y que se celebrara un Sant Jordi virtual, con jornadas «muy fuertes en venta», nunca puede ser como cuando se tienen 40 tiendas abiertas o 40 paradas en la calle en todos los pueblos de Cataluña. «Ayudó a salvarnos, pero no recuperamos las ventas», ha dicho. En concreto, la campaña de Sant Jordi se acercaron al 20% de las ventas de un Sant Jordi habitual, un dato que fue «todo un éxito».

Con respecto al balance anual, Oliva señala que la caída de las ventas se sitúa en torno al 20% perfectamente, aunque ha matizado que cada género se ha comportado de manera diferente. En concreto, el libro de no ficción ha bajado mucho, porque los lectores estaban más por la ficción y evadirse un poco. «Globalmente todavía nos ha salido bastante bien, pero no hemos podido recuperar las cifras de facturación», ha añadido.

Las librerías de proximidad, grandes beneficiadas
En la librería de proximidad Cal Llibreter, de Sant Just Desvern, su director, Arnau Cònsul, ha considerado que «hace feo decirlo», pero la pandemia les ha acabado favoreciendo, a pesar de someterlos a altibajos. El establecimiento, que quedó a las puertas de cerrar con el confinamiento ha acabado viviendo un año en el que ha podido incluso revisar los sueldos y ha registrado un crecimiento del 80% de la facturación.

Para Cònsul, el confinamiento municipal ha permitido que muchos vecinos de este pueblo de urbanizaciones y enganchado a Barcelona pasearan por el centro y descubrieran la librería. El librero constata que muchos vecinos ahora se han visto obligados a hacer vida en el municipio, de manera que se ha multiplicado la afluencia en el centro. Ahora bien, su gran duda es, de todos aquellos que les han descubierto, qué volumen de clientes retendrán cuando se pueda volver a Barcelona. «Creo que mucho del cliente nuevo se quedará», ha pronosticado Cònsul, que confía en su fortaleza a la hora de organizar actos en la librería. Paradójicamente, ha celebrado la proyección de su web renovada, que desde una librería local recibe pedidos desde Londres, Holanda o Bélgica, que pasan a recoger familiares en persona.
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