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Juicio 1-O
L'exdiputat de la CUP David Fernàndez declarant com a testimoni al Suprem.

David Fernàndez: «Desobedecí a conciencia, si la autodeterminación es delito me declaro culpable y reincidente»

El exdiputado de la CUP David Fernàndez declarando como testigo en el Supremo.

David Fernàndez: «Desobedecí a conciencia, si la autodeterminación es delito me declaro culpable y reincidente»

El diputado de ERC Ruben Wagensberg asegura que la ciudadanía quiso «desobedecer» el 1-O ante una resolución «injusta»

Actualizada 25/04/2019 a las 17:45

El exdiputado de la CUP David Fernàndez ha reivindicado este jueves en el Tribunal Supremo que el 1-O «desobedeció a conciencia», como también lo hizo el 9-N. «Si la autodeterminación es delito, me declaro culpable y reincidente hasta que no sea un delito, sino un derecho democrático», ha asegurado. Además, Fernàndez ha expresado su voluntad de no responder las preguntas de Vox, pero finalmente ha decidido hacerlo «por imperativo legal y por imperativo moral de denunciar la crueldad de cualquier forma ruin y mezquina de fascismo». Por su parte, el diputado de ERC Ruben Wagensberg ha dicho que «cuando una resolución se considera injusta, entra la desobediencia civil» y que la ciudadanía la quiso «desobedecer».

En su declaración como testigo, ha defendido que la formación de «muros humanos» en las puertas de los centros de votación del 1-O era «un acto de desobediencia civil para evitar la actuación de la policía». De hecho, ha explicado como él mismo en una escuela de Barcelona formó un muro humano con 350 personas cuando llegaron los Mossos que iban a retirar las urnas, con quién hizo de interlocutor para decirles que «la realidad era la que era» y que «pacíficamente» impedirían la entrada.

David Fernàndez, que también ha sido preguntado sobre el colectivo En Peu de Pau, ha explicado que uno de los objetivos era «poner en valor el que significó activamente la desobediencia del 1-O», que también ha calificado del «mayor acto de desobediencia civil que ha conocido Europa». «Se quería poner en valor los 2,3 millones de personas que, desde la no violencia activa y pacífica, supusieron y hacer fracasar la violencia policial», ha añadido. Fernàndez ha añadido que esta «conciencia activamente no violenta» no era «nada nuevo», sino «marca del proceso político que ha vivido Cataluña en los últimos 10 años, una desbordante conciencia pacifista que rechaza la violencia».

Talleres «en plena luz del día»
Sobre los talleres que se impartían, el exdiputado de la CUP ha negado que se dieran pautas para insultar y agredir, sino que intentaban explicar como actuar «en situaciones complicadas», puesto que los movilizados «tienen que conocer sus límites». «Nadie está obligado a hacer nada que no quiera hacer, los talleres instruyen sobre como resistir las situaciones de tensión, la represión policial, basado en un principio de autocontención de un mismo» y la «inviolabilidad de la integridad física y moral de los adversarios políticos o la gente que tienes delante», ha explicado.

Así, ha explicado que se explicaba como actuar en situaciones de «contención, muralla o bloqueo», que ha calificado de «clásicos de la no violencia». Fernàndez ha enmarcado hacer «técnicas de barrera» o de «muralla humana» dificultando la tarea de los agentes en la «desobediencia civil» y en su «fortaleza», y ha remarcado que es lo que se hace «cada mañana para parar un desahucio». «Lo que hacemos es un poder de reunión de la gente, lo que impide el secuestro de las urnas», ha añadido. También ha avisado que «si los 2,3 millones de personas hubieran decidido optar por la violencia, no hablaríamos en términos morales y personales de lo que pasó».

Fernàndez ha dicho que, entre otros colectivos, se hicieron talleres «de forma prevalente» a los CDR, puesto que hubo «muchas peticiones», y que los talleres se hacían «en plena luz del día, en parques públicos». Él mismo ha dicho que impartió dos, donde se hacían «ejercicios prácticos» como por ejemplo como «entrelazarse». En todo caso, ha negado a la fiscalía que se formara para insultar, amenazar o tirar objetivos, porque «no forma parte de la conducta no violenta».

El exdiputado de la CUP ha dicho que si se produjeron conductas de este tipo el 20-S o el 1-O no fueron «a todos los efectos ni mayoritario». «En un conflicto con 2,3 millones de personas, que a los márgenes se producen estas realidades es puntual y metonímico», ha dicho, añadiendo que tendrían un «carácter espontáneo, marginal y reactivo».

Intenta no tener que responder a Vox
Cuando ha llegado el turno de las preguntas de Vox, Fernàndez ha preguntado al presidente del tribunal, Manuel Marchena, si se invalidaría todo su testigo si se negaba a responderlos. Marchena le ha respondido que «todos son partes» y que tenía la obligación de responder, además de avisarlo que el tribunal no está allá para aclarar «consultas jurídicas». Ante esto, ha aceptado responder «por imperativo legal y moral de la crueldad mala y mezquina de cualquier tipo de fascismo».

Vox solo ha preguntado sí en los talleres también habían participado miembros de Arran y de la izquierda abertzale. Fernàndez ha replicado que sí en el primer caso y que no le consta en el segundo.

«Desobediencia civil ante una resolución injusta»
Por su parte, el diputado de ERC Wagensberg ha asegurado que el 1-O se produjo «el acto de desobediencia civil más grande» que ha visto nunca y «seguramente» el mayor que «se ha hecho a Europa en muchos años». Wagensberg ha explicado que fue a la Escola Industrial aquel día después de votar en otro centro para «estar con los compañeros ante el miedo que pudieran aparecer las fuerzas policiales».

Wagensberg ha defendido la «desobediencia civil» cuando se considera que una resolución es «injusta». «La ciudadanía, organizada, consideró que había una resolución del TC que era injusta y quiso desobedecerla, la gente quería votar», ha respondido a la abogacía del Estado.

En Peu de Pau: «Espacio absolutamente neutral»
El diputado de ERC ha explicado que el objetivo de En Peu de Pau fue «reforzar, ampliar y cultivar lo que ya se estaba haciendo en Cataluña desde hacía años, la cultura de la paz y el derecho a la manifestación sin uso de la violencia». El diputado de ERC ha desvinculado el colectivo del Gobierno o de ningún partido político. «Tenía una neutralidad absoluta en la cuestión nacional en todo momento», ha asegurado, «había mucha gente en el espacio que no era independentista».

El diputado republicano ha explicado que el colectivo hizo varios decálogos en que en que se daban «consejos» sobre como ir a las movilizaciones, como por ejemplo «el calzado, la hidratación» o «como afrontar momentos de tensión que se pueden producir». «No quiere decir que estés a favor de esta tensión», ha dicho, citando referentes internacionales como Martin Luther King y Gandhi, pero también a Raül Romeva.

Wagensberg ha explicado que se hacían talleres porque había «muchas peticiones», tanto de «gente de pueblos pequeños» como de «CDR», remarcando que no lo hacían solo para sectores independentistas. En cualquier caso, ha remarcado que no se daban pautas para insultar, escupir o agredir, sino «todo lo contrario, la no violencia». «No quiere decir que no te la puedan hacer a ti, cuando un tercero puede ejercer la violencia, es recomendable dar consejos sobre como actuar, no tener miedo», ha explicado.
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