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Juicio 1-O

Varios guardias civiles relatan «lesiones» el 1-O pero reconocen que fueron al médico hasta tres días después

Un agente explica que un votante le intentó sacar el arma pero dice que no lo pudo identificar porque pasó «en segundos»

Actualizada 03/04/2019 a las 20:08

Varios agentes de la guardia civil han relatado ante el Tribunal Supremo cómo sufrieron «lesiones» durante sus intervenciones en centros de votación el 1-O. Todos ellos, però, han reconocido que fueron a visitarse al médico a partir del día siguiente y, en algunos casos, hasta dos o tres días más tarde. Los agentes han explicado «patadas en los genitales», «puntadas y puñetazos» a varias partes del cuerpo mientras estaba en el suelo, o un dedo roto. Lo han explicado en actuaciones, entre otros, en Sant Cebrià de Vallalta y Callús. Diversos han admitido que los concentrados gritaban 'Somos gente pacífica, sólo queremos votar' y uno de ellos ha asegurado que, cuando se marchaban, «los presionaban cantando». Uno de ellos ha explicado que un manifestante intentó sacarle el arma, pero que no lo pudo identificar porque pasó «en segundos». Sobre el papel de los Mossos en la zona, la mayoría han asegurado que no los ayudaron y un capitán ha explicado que una mossa «colaboró en cierta medida».

Uno de los agentes que actuaron en la escuela Pi Gros de Sant Cebrià de Vallalta (TIPZ44192J) ha explicado que se encontraron con unos concentrados con actitud «hostil», que les «insultaba», y que «parecían organizados». El guardia civil ha relatado que en un momento determinado le «cogieron el escudo con violencia», le sacaron la defensa, cayó al suelo y recibió «puntapiés y puñetazos», hasta el punto que le salió el casco de protección. Ha asegurado que recibió «contusiones» en los brazos y en las piernas, puesto que le pegaron «en todas las zonas que pudieron», y que recibió una patada en la espalda y un puñetazo en la nuca. Aun así, ha admitido que «no había lesiones sangrientas», que quedó «un poco aturdido», pero que se «recuperó» y siguió interviniendo. Al día siguiente se visitó en un centro médico de Sant Andreu de la Barca.

El guardia civil ha dicho que no le consta que hubiera cargas ni que compañeros suyos usaran las porras. El agente no ha sabido responder si durante la actuación se intervino material y ha dicho que no le constaba que hubiera habido ninguna detención.

Otro agente de la Benemérita (TIP L97409L) que también actuó en Sant Cebrià de Vallalta también ha relatado concentrados con actitud «hostil», «insultos» y «silbatos», con gritos como «hijos de puta, asesinos y represores». Ha explicado a la fiscalía que, mientras estaba intentando «proteger» a sus compañeros, le intentaron «sacar» el escudo y le hicieron daño en la muñeca. Por eso, se fue a visitar al Hospital General de Cataluña el día 2 de octubre por la tarde. Tampoco ha sabido decir si habían conseguir requisar material electoral ni tampoco si hubo detenidos. Sí ha admitido que no hizo uso de la porra, porque «estaba con el escudo».

Relata un intento de robarle el arma
Otro de los agentes que intervino en este centro de Sant Cebrià de Vallalta ha explicado que los dos mossos de seguridad ciudadana que estaban allá «no les ayudó en ningún momento» y que el «griterío y la hostilidad» eran «la norma general» de las dos horas que actuaron. Ha relatado golpes de puños, insultos y un «ambiente de gran hostilidad». «Nos decían fascistas, sois robots y franquistas», ha explicado. También ha reconocido que no respondía cuando le gente lo hablaba porque «buscaban provocar», a pesar de reconocer que había gente «con las manos arriba».

Ha relatado que sufrió un intento de hurtarle el arma por parte de un manifestante, a pesar de que a preguntas de la letrada Marina Roig ha dicho que no lo podía identificar porqué la acción pasó a su espalda. Ha dicho que una persona estiró del cable antirrobo que tiene el arma y que, entonces, no sabe si la misma persona le pusó la mano en la empuñadura para «intentar coger la arma». Pero que un compañero suyo lo evitó.

También ha explicado que fue al médico el día 4 de octubre al coronel médico de la séptima zona y que tenía un «gran hematoma» que le iba del hombro al codo y que tomó antiinflamatorio.

Intento «de estrangulamiento» a un agente
Un teniente (TIP B11602Z) que fue el jefe de seguridad en el dispositivo en el CAP de San Andreu de a el Barca, donde la Guardia Civil fue dos veces, ha explicado por qué motivo hubo una detención en este punto. Ha explicado que no lo presenció, porque estaba en el interior del edificio, pero que posteriormente le explicaron los agentes y lo vio en videos. «Observé como una persona agrede al guardia, lo tira al suelo, el detenido cae encima y le aplica una técnica de estrangulamiento en el suelo», ha asegurado.

A preguntas del abogado de Joaquim Forn, Xavier Melero, ha asegurado que nadie les habían transmitido la consigna que no podían detener nadie aquel día. En cambio, guardias civiles que han declarado como testigos en días anteriores han afirmado que no había habido detenciones porque el objetivo no era este, sino cumplir con el mandato judicial de impedir la celebración del referéndum. Y el teniente coronel Daniel Machena justificó que no hubiera para evitar un «mal mayor».

El guardia civil ha explicado que a la salida del CAP se tuvo que «reforzar el perímetro de seguridad» con 20 agentes más porque «la agresividad» de la gente concentrada «aumentaba». «Recibimos puntapiés y escupitajos», ha explicado.

El día antes ya sabían «más o menos» donde actuarían
Un capitán (TIP D27623V) que fue responsable del dispositivo de seguridad en actuaciones a Sant Iscle de Vallata y Sant Cebrià de Vallalta ha explicado, a preguntas del abogado de Joaquim Forn, Xavier Melero, que ya hicieron una reunión donde los dieron las instrucciones «antes del día 1» y que «el día anterior» ya sabían «más o menos la zona donde teníamos que trabajar». El guardia civil ha admitido que no se le transmitieron criterios como por ejemplo que tenían que actuar a requerimiento de los mossos, retirarse a posiciones seguras en caso de que de grandes concentraciones y contactar con la policía catalana, actuar preferente entre las 07.30 y las 10.00 h, o poner por delante el criterio de seguridad de los ciudadanos por encima de la eficacia. Melero le ha hecho estas preguntas concretas porque son las que aparecen en las instrucciones de la Secretaría de Estado de Seguridad.

«Presionaban cantando»
Otro guardia civil (TIP 24860N) ha hecho un relato similar sobre el que encontraron en Sant Cebrià de Vallalta, con «insultos», «empujones» y «resistencia», y ha asegurado que recibió «un golpe en el brazo». «No lo vi porque estaba girado, pero puede ser que fuera un puntapié, porque sentí bastante dolor», ha asegurado. El agente ha explicado que fue visitado el día siguiente por el teniente coronel médico después de ir a un centro sanitario de Sant Andreu de la Barca donde no lo atendieron porque estaba «colapsado». El tratamiento consistió en un antiinflamatorio. A preguntas de las defensas, ha negado que lo pudiera haber hecho un compañero y no ha sabido porque el teniente coronel que lo atendió no incluyó en el informe médico que había sufrido una agresión, como ha sostenido el abogado Jordi Pina.

El agente no detectó que hubiera nadie de entre los grupo de concentrados que los estuviera organizando. El guardia civil ha asegurado que no había ningún niño en la «masa» que bloqueaba el centro, a pesar de que sí se veía «alguna criatura» en los alrededores. En el momento de la salida, ha explicado que los manifestantes les seguían, pero a respuestas de la abogada Marina Roig, ha dicho que «más que acompañar», lo que hacían era «presionando cantante».

«No te podías tomar seriamente las amenazas de muerte»
El agente B17279W actuó también en la escuela El Pi Gros de Sant Cebrià de Vallalta y ha explicado que la gente «no parecía violenta de lejos» pero que cuando los agentes se acercaban reaccionaban con «insultos, escupitajos, puñetazos y de pie». A preguntas del fiscal, ha dicho que recibían también amenazas de muerte pero que no le dio importancia. «No te las podías tomar serio», ha reconocido.

Él mismo recibió un golpe en el brazo derecho y recibió asistencia el día siguiente en un centro de salud de Sant Andreu de la Barca. A preguntas del letrado Jordi Pina, ha afirmado que no escogió el centro y que le «mandaron» donde tenía que ir. «Tuve dos días hinchado el brazo y ya está», ha dicho.

A preguntas de Marina Roig, ha reconocido que una agente de los Mossos d'Esquadra «medió» con los concentrados y ayudó a que los pudieran sacar «algunos poco a poco».

«Puntapié» en los genitales en Callús
Otro agente (TIP U30527P) ha declarado como testigo por su intervención en una escuela de Callús (Bages) y ha explicado que sufrió una lesión por un «puntapié» en los genitales. Según ha dicho, cuando llegaron al colegio había entre «300 y 400 personas» que «obstaculizaban» la entrada en el centro. Durante la intervención, ha asegurado que hubo «empujones, puntapiés y muchísima resistencia», mientras los «escupían» y los «gritaban», entre otros, 'Fuera las fuerzas de ocupación' o «hijos de puta». El agente ha explicado que sufrió una «inflamación del testículo izquierda» y que tuvo «dolor y molestias» durante 4 o 5 días, a pesar de que no causó baja. A preguntas de las defensas, ha justificado que no fuera a visitarse con un teniente coronel médico hasta el 3 de octubre porque lo hizo cuando vio que el dolor «seguía».

El agente ha asegurado que era «imprescindible sacar los manifestantes» para poder acceder al colegio, pero ha asegurado que su unidad no hizo uso de la defensa, que «se quedó en todo momento a la altura del chaleco». El agente también ha admitido que jefe otro agente resultó lesionado en esta intervención y que la salida fue «más o menos ordenada», con «gritos, pero sin ningún incidente». También ha reconocido que no hubo ningún detenido.

Un agente con un dedo roto
Otro de los agentes, el caporal TIP L30567B, también ha relatado que acabó con un dedo roto (el pequeño) y que le ha quedado «deformado». Ha relatado que recibió «golpes secos» con alguna «cosa rígida» pero que no pudo ver de donde vendía o si era un paraguas, y que no llevaba escudo. A preguntas del letrado Andreu van den Eynde, ha reconocido que quizás no relató en el hospital (fue al día siguiente) como se lo hizo ni si fue fruto de una agresión, puesto que no consta en el informe médico.

Presencia de los Mossos
Sobre la presencia de los Mossos en estos centros, la mayoría de guardias civiles han explicado que vieron, pero que se quedaron «observando» sin ayudarlos y, en algún caso, algún agente de la policía catalana con «actitud desafiando». El capitán ha explicado que en Sant Cebrià vio dos mossos, una de los cuales «colaboró en cierta medida».
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