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El ejemplo austríaco: facilitar tests gratuitos no han conseguido frenar la pandemia

La costosa estrategia de hacer las pruebas gratuitas no ha evitado las altas hospitalizaciones ni la afectación a la vida social

Imagen de archivo de una calle con peatones en Austria.

El ejemplo austríaco: facilitar tests gratuitos no han conseguido frenar la pandemiaEfe

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Mientras que hacerse un test de covid-19 es difícil o caro en gran parte del mundo, Austria ofrece pruebas ilimitadas gratuitas a todos, una costosa estrategia que no ha evitado ni altos picos de hospitalizaciones ni cierres de la economía y la vida social.

Con 8,9 millones de habitantes, Austria ha realizado hasta ahora unos 140 millones de test PCR y de antígenos, más que países con diez veces más población, como Alemania o Turquía, y se sitúa como el segundo del mundo, tras Chipre, en proporción a su demografía: una media de 15 test por persona.

La capital Viena, con 1,9 millones de habitantes, ha desarrollado una infraestructura capaz de realizar casi 500.000 PCR gratuitas al día, más que toda la vecina Alemania, con 80 millones de habitantes.

Test, test y más test

En los colegios austríacos los alumnos deben someterse a tres test semanales, tanto PCR como antígenos, lo que sin embargo no les exime de llevar una mascarilla FFP2 en clase. En Viena hay 30 puntos y más de 250 farmacias donde hacerse una PCR gratuita, cuyo resultado reciben en menos de 24 horas.

Además, en casi todas las regiones del país la gente puede hacerse en su casa un número ilimitado de test PCR mediante gárgaras, que se entregan en supermercados o droguerías y cuyo resultado suele recibirse 12 horas más tarde vía correo electrónico.

El Estado austríaco se gastó en test en 2021 unos 1.600 millones de euros (1.800 millones de dólares).

Una inversión que varios expertos ven injustificada, a la vista de que la incidencia acumulada de contagios supera la media europea, que el pasado noviembre fue una de las más altas del mundo y que las hospitalizaciones han estado varias veces por encima de las de países que realizan muchos menos test.

Gasto millonario, poco beneficio

«Estas pruebas no selectivas realmente hacen poco por el control de la pandemia. Estamos gastando miles de millones sin ningún beneficio real para la salud», criticaba recientemente el jefe de Medicina Interna en la Universidad de Medicina de Innsbruck, Günter Weiss, en declaraciones a la agencia de noticias APA. De hecho, el infectólogo advierte de que un resultado negativo da a la gente una «falsa seguridad» que puede hacer que olvide seguir otras precauciones, como lavarse las manos o llevar la mascarilla.

Para Weiss, los test deberían limitarse, como en España y otros países, a personas con síntomas, para facilitar el rastreo de casos.

Considera innecesario, por ejemplo, que personas con tres dosis de la vacuna tengan que disponer de un test negativo para acceder a eventos de más de 2.000 personas, como establece la actual norma.

Además, los no vacunados deben presentar un test PCR de menos de 72 horas para poder acudir al puesto de trabajo, una norma que se mantiene a pesar de entrar en vigor en febrero la vacunación obligatoria para todos los adultos en el país.

Thomas Czypionka, analista de políticas sanitarias del Instituto de Estudios Avanzados (IHS), considera que la estrategia de test masivos debería haber estado más concentrada en ámbitos específicos.

«Una medida de salud pública rara vez es rentable si no está planeada metódicamente», explica a Efe en relación a la mala relación coste-beneficio que, en su opinión, tienen los test gratis.

El experto se refiere a la paradoja de que seguramente sean quienes cumplen las medidas de precaución los que más test se hacen.

«En definitiva, se demuestra que todos los test no pudieron protegernos de los cierres», dice en relación a las cuatro fases, la última en noviembre de 2021, en las que Austria tuvo que restringir su actividad económica, cultural y social.

Test vs vacunas

Por eso insiste en que ya en verano de 2021 el Gobierno debería haber dejado de ofrecer test gratuitos para todos. Czypionka cree que el acceso ilimitado a las pruebas fue visto por muchos como una alternativa a la vacunación, lo que podría explicar el bajo nivel de inmunización en el país, ante el que el Gobierno ha reaccionado imponiendo multas a los no vacunados.

Además, desde noviembre, solo las personas vacunadas o sanadas tienen derecho de acceder a tiendas no esenciales, restaurantes o teatros.

Viena defiende la estrategia

Pese a las críticas, la ciudad de Viena insiste en mantener este servicio público. «Si una cuarta parte de la población vienesa se somete a la prueba en un solo día, y el 98,8% se alegra de que el resultado sea negativo, no estoy dispuesto a discutir ni un milímetro la abolición de este sistema», dijo esta semana Peter Hacker, consejero de Sanidad del Gobierno regional de la capital austríaca.

Viena ha realizado unas 33 millones de PCR, con una ratio de test por habitante 19 veces más alta que la de España.

Cada PCR cuesta aquí entre 5 y 8 euros (6 y 9 dólares) mientras que en un laboratorio privado se paga unos 70 euros (80 dólares).

La actual expansión de la variante ómicron, mucho más contagiosa aunque menos agresiva, refuerza la tesis de que la idea de test gratis para todos no es eficiente ni eficaz.

En varias regiones -menos Viena- los laboratorios están desbordados, incapaces de gestionar y analizar los test en 24 horas, ante la fuerte subida de los casos -más del 70%- en siete días.

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