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Las torres eléctricas que conectan España y Francia a Montesquieu-des-Albères.

El recibo de la luz en España es de los más caros de la UE por los impuestos y el mercado energético «limitado», dicen los expertos

El estado español encadena más de cuatro años pagando más que la media de la Unión Europea

Actualizada 16/01/2021 a las 11:23

El coste de la electricidad para los hogares en España es el quinto más alto de la Unión Europea porque tiene un mercado «limitado» y altos impuestos, apuntan a los expertos. El precio de la luz en el estado español se ha disparado hasta un 30% coincidiendo con el temporal Filomena y ha generado bastante crispación pública. Dentro del contexto europeo, España ya encadena más de cuatro años pagando más que la media de la UE. «Los mercados energéticos que tienen los precios más altos son mercados muy cerrados y relativamente limitados», dice al ACN al director de la Conferencia Internacional sobre Investigación Energética, Stefan Bouzarovski. Aparte, el experto Ignacio Arróniz destaca como la «dependencia europea de suministros extranjeros» influye en el mercado de la energía.
El temporal Filomena ha provocado un aumento de la demanda para combatir el frío y una bajada de la producción de energía solar por culpa de las condiciones meteorológicas. Factores que han contribuido al encarecimiento del recibo de la electricidad que han reabierto el debate público sobre la pobreza energética.

El aumento del precio de la luz sigue la tendencia creciente del coste de la electricidad. En concreto, el precio que han tenido que pagar los hogares españoles por la electricidad en el 2020 ha estado de 0,223 euros por kilovatio/hora, ante la media de la eurozona que ha pagado 0,213, según recoge el último informe del Eurostat.

Situación en Europa

La lista de países con el recibo de la electricidad doméstica más caro la encabeza Alemania, seguimiento por Dinamarca, Bélgica e Irlanda, donde los precios por kilovatio la hora superan los 0,27 euros. Justo después se sitúa España. Por el contrario, los países del conjunto europeo que menos pagan por la luz en las casas son Bulgaria, Hungría y Estonia, donde no llegan en los 0,13€ por kilovatio, la hora.

«Los mercados energéticos que tienen los precios más altos son mercados muy cerrados y relativamente limitados», dice el profesor de la Universidad de Manchester y director de la Conferencia Internacional sobre Investigación Energética, Stefan Bouzarovski. Además, añade como problema la carga fiscal a la electricidad: «Uno de los retos es que hay muchos impuestos en el recibo, especialmente en el norte de Europa».

Lo demuestran los datos: en el 2020, los impuestos han representado un 66% del precio total del recibo en Dinamarca, y más del 50% en Alemania. De estos gravámenes, el IVA representa los alrededores del 20%. Justos después de estos países nórdicos, España también está entre los estados de la UE con más impuestos sobre la electricidad, cerca del 50%, según datos del Eurostat.

En España la luz tributa un 21% de IVA, muy por encima de lo que supone el IVA a los recibos de países como Malta, Grecia o Luxemburgo, que no llegan al 10%.

Polémica por el IVA

El impuesto del IVA también se ha sumado al debate público, después de que el Ministerio d'Hacienda español asegurara que no podían rebajar el concepto porque desde la Comisión Europea no se los permitía por «un abuso del IVA reducido». En cambio, y tal como se observa en países con el IVA mucho más bajo, desde Bruselas no indican ningún motivo que impida al gobierno español bajar el IVA de la luz.

La decisión de reducir este impuesto es de cada estado miembro y está permitida siempre que no haya riesgo de distorsión de la competencia, según la normativa europea. Así y todo, es preferible consultarlo al Comité del IVA de la Unión Europea, aunque la rebaja se pueda hacer efectiva igualmente.

Impacto de la covid-19

A pesar del reciente repunte global de precios de la electricidad, las medidas de bloqueo generalizadas en gran parte del conjunto europeo para hacer frente a la covid-19 han tenido un impacto sin precedentes sobre el mercado de electricidad de la Unión Europea. Tal como recoge el informe de la Comisión Europea sobre los Mercados Europeos de Electricidad en el 2020, la pandemia ha provocado una caída en la demanda de electricidad que ha situado los precios de la electricidad al por mayor a niveles muy bajos, con disminuciones de entre el 30 y el 50%.

La caída del precio de la electricidad al por mayor ha afectado también a la electricidad doméstica, que ha caído ligeramente la primera mitad del 2020 a Europa, según el último Eurostat. La media europea ha estado de 0,213 euros por kilovatio la hora, mientras que el mismo periodo del 2019 se situaba a los 0,216 euros. Si bien es cierto que la reducción es casi mínima, los precios de la electricidad no habían dejado de aumentar en los últimos años en Europa.

Pobreza energética

Como tónica general en Europa, la covid-19 también ha acentuado la pobreza energética en algunos casos. La respuesta de varios países de la UE ha sido a escala nacional y con medidas como «bajar los precios, congelarlos, no permitir las desconexiones de energía, perdonar facturas, dar apoyo económico a los más vulnerables o hacer inversiones adicionales», declara al experto en investigación energética, Stefan Bouzarovski. Pero la perspectiva de una pandemia que se alargue más en el tiempo «preocupa» por si no se mantiene el apoyo económico y se incrementan las vulnerabilidades.

Si bien la Unión Europea tiene un paquete de políticas para evitar y combatir la pobreza energética, «todavía se puede hacer más», dice el investigador en energía y profesor de la Universidad de Manchester, Stefan Bouzarovski. Además, apunta que «una medida muy útil para la gente vulnerable en términos de energía y a escala de la Unión Europea sería prohibir las desconexiones de energía». Es decir, impedir que se pueda cortar suministros básicos como electricidad, gas y agua, por ejemplo por un impago de la factura. «Todo el mundo tiene el derecho de tener garantizado un nivel decente de energía para satisfacer sus necesidades», dice al experto, «al menos durante la pandemia».

Fijación del precio de la energía

Las diferencias de los precios de la energía se deben al hecho de que «no hay una manera sencilla de homogeneizar los precios de la electricidad en Europa porque las competencias en materia de energía y fiscalidad están bastante nacionalizadas», apunta el experto en políticas energéticas y miembro del programa «Sustainable Prosperity for Europe», Ignacio Arróniz. «Generar y armonizar los precios de la energía para hacer que todos jugamos con las mismas condiciones es muy complicado porque es un producto muy difícil de mover y las infraestructuras son muy caras», añade.

Los precios de la energía de la Unión Europea, pues, se deciden a partir de varios condicionantes: el principal es la fluctuación de la oferta y la demanda, pero también de otros como la situación geopolítica, el mix energético nacional, la diversificación de importaciones o los costes de la red y de protección de medio ambiente. También de las condiciones meteorológicas o los niveles de impuestos especiales.

«La dependencia europea de suministros extranjeros marca las decisiones energéticas», asegura el experto Ignacio Arróniz, «dependemos de las importaciones extranjeras porque no tenemos gas, ni petróleo... cualquier acontecimiento fuera de la Unión Europea nos puede afectar, desde un problema político en Argelia a un cambio en las condiciones energéticas en Asia».

Uno los propósitos de la Unión Europea con la creación de la estrategia de la Unión de la Energía, presentada en el 2015, es reducir la dependencia energética extranjera.

Rusia es uno de los principales exportadores de energía en Europa y este 2020 ha disminuido las importaciones netas de kilovatios por hora, en comparación con el año 2019: el primer semestre de 2020 sólo sumó la importaciónneta de 2 kilovatios la hora, mientras que en el 2019 había llegado a los 12 kilovatios/hora para todo el año. Según el informe de la CE sobre los mercados de electricidad en Europa, la bajada de importaciones rusas se ha debido principalmente a una reducción de los flujos en Finlandia, donde la demanda de energía por las interrupciones de la covid también ha disminuido. Además, han caído las importaciones de Ucrania por una demanda menor a Hungría, y de Bielorrusia por la disminución del consumo en los países bálticos.
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