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Juicio en el Audiencia Nacional
El Major del Mossos a la sortida de la primera sessió del judici a l'Audiencia Nacional.

Trapero: «Ver cómo la gente defendía las urnas era poco imaginable, difícil de entender y de prever»

El Major del Mossos a la salida de la primera sesión del juicio al Audiencia Nacional.

Trapero: «Ver cómo la gente defendía las urnas era poco imaginable, difícil de entender y de prever»

El mayor admite que quizás se equivocaron en las previsiones pero defiende que actuaron legalmente

Actualizada 20/01/2020 a las 19:34

El mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, ha afirmado este lunes por la tarde durante el juicio en la Audiencia Nacional que «ver cómo la gente defendía las urnas era poco imaginable, difícil de entender y prever». Según él, los informes de la Comisaría General de Información preveían cierta oposición a la actuación policial el 1-O en algunos colegios puntuales, pero esperaban que las visitas a los centros, los avisos dados a los directores para que no entregaran las llaves y las actas levantadas los dos días antes de la votación ante las actividades lúdicas, tuvieran algún efecto en mucha gente que decidiera finalmente no ir a votar. Eso permitió cerrar una veintena de centros antes de las 9 de la mañana del día 1. Pero Trapero ha dicho que esperaban tener más éxito.
 
En respuesta al fiscal Miguel Ángel Carballo, ha admitido que no hicieron ningún dispositivo específico por ningún centro concreto, sino que lo diseñaron de forma genérica. Preveían cierta resistencia pasiva en algunos centros, «sentarse en el suelo y esperar a la policía, no atacarla», pero no de forma tanto generalizada. «Nos sorprendió el grado de defensa de las urnas, no preveíamos el carácter general de la resistencia», ha admitido. De hecho, en un documento del 25 de septiembre los Mossos opinaban que el operativo de la Guardia Civil del 19 de septiembre interceptando boletos en la empresa Unipost y el 20-S a Economía habría tenido efecto.


El interrogatorio con el fiscal Miguel Ángel Carballo ha tenido algunos puntos de tensión e insistencia por parte de todos dos. Carballo ha intentado hacer evidente que los Mossos no cumplieron ni las diversas instrucciones de la fiscalía ni el auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), mientras que Trapero ha afirmado el contrario y ha dicho que si cometieron algún error fue totalmente involuntario y fruto de una previsión que falló.

Así, el mayor ha explicado que fueron cumpliendo todas las instrucciones de la fiscalía del mes de septiembre, desde la 2 a la 5. La sexta, del 26 de septiembre, ordenaba perímetros de 100 metros a las escuelas, también las privadas, para impedir la votación, y que se requisaran los ordenadores. Trapero ha explicado que expusieron sus dudas legales sobre el hecho de precintar centros privados o llevarse ordenadores sin orden judicial, y dudas operativas sobre el número de agentes necesarios y los candados para cerrarlas. La instrucción no tenía que hacerse efectiva hasta el 29 de septiembre, pero antes, el 27, llegó el auto del TSJC. Según Trapero, esta orden anulaba todas las instrucciones de fiscalía, cosa que Carballo ha puesto en duda.

El auto, según el exmáximo responsable del cuerpo, no permitía a los agentes desalojar los colegios abiertos el fin de semana del 1-O donde no se celebraran actividades preparatorias del referéndum. Así lo entendieron el resto de cuerpos, ha explicado, la fiscalía y el TSJC, que no hicieron ningún requerimiento en contra. Además, en aquel momento el coordinador del dispositivo policial, Diego Pérez de los Cobos, ya estaba al frente «para bien y para mal», y el comisario Ferran López lo informó de las actas levantadas a las escuelas, unas 4.000. Ha reconocido que no era habitual una organización masiva de actividades en las escuelas un fin de semana electoral, pero ha asegurado que era «difícil distinguir» las actividades ordinarias de las convocadas específicamente para evitar el cierre policial de los centros. Los Mossos pensaban que las actas y el mandamiento de que las escuelas se vaciaran a las 6 de la mañana de l '1-O serían «disuasivas», pero sólo 240 escuelas dejaron de abrir. «Pensábamos que el trabajo previo tendría más efecto», ha admitido.

Trapero ha asegurado que en 110 colegios, la policía catalana intervino y venció la resistencia pasiva, cerrando colegios y retirando las urnas, pero lo ha dicho basándose en las actas policiales, sin que se conozcan imágenes de estas intervenciones. En total se decomisaron 434 urnas, algunas de las cuales ya estaban llenas, pero ha recordado que el dispositivo de los otros cuerpos también preveía esta posibilidad para invalidar el referéndum y no para aparentar».

Sobre el dispositivo policial para el mismo día 1 de octubre, el máximo responsable del cuerpo ha explicado que decidieron tener «ojos» en los 2.300 colegios electorales, y por eso se decidió enviar una pareja de agentes de seguridad ciudadana a cada uno. Eso, según Carballo, generó quejas al fiscal superior de Cataluña, José María Romero de Tejada, pero el coordinador del dispositivo, Pérez de los Cobos, no se opuso. No obstante, la prefectura|jefatura de los Mossos decidió activar 800 agentes más, en un cuerpo «ya tensionado», activando agentes que normalmente no se movilizan en operativos de calle, como los de investigación criminal, policía científica, oficinas o División de Asuntos Internos. Eso permitió llegar a los 7.850 agentes activados para las votaciones, más unos 3.000 más para mantener las comisarías en funcionamiento.

Sobre la relación con De los Cobos, ha explicado que él se opuso inicialmente al hecho que un coordinador externo dirigiera las operaciones de los Mossos, recordando que la policía catalana no había pedido auxilio a la Guardia Civil y la Policía Nacional. En uno de estos encuentros, además, Trapero avisó de que las actuaciones policiales delante de más de dos millones de votantes «se podían ir de las manos» si había algún incidente. De los Cobos le respondió que eso no podía servir «de excusa» para no actuar. Trapero ha dicho que aquello era inaceptable, que no era una excusa, sino cumplir la ley.

Cuando explicó la discusión a los comisarios de la jefatura, Ferran López se ofreció para ir a las siguientes reuniones, y Trapero aceptó el ofrecimiento con el fin de rebajar la tensión. En el juicio ha admitido que quizás se equivocó.

El fiscal le ha cuestionado que se destinaran más agentes a las elecciones del 21-D que al 1-O, pero Trapero le ha recordado que él ya no era el máximo responsable del cuerpo en aquellas elecciones al Parlament de finales del 2017, porque el gobierno español lo había destituido vía el artículo 155. En todo caso, ha dicho que «hace muchos años que no se ponen dos agentes en cada colegio electoral». Según él, en las elecciones habituales trabajan unos 3.000 o 3.500 agentes, y por eso considera «extraño» el dispositivo del 21-D. Así, Trapero ha explicado que en aquellos comicios se trabajaron unas 80.000 horas en dobles turnos, mientras que el 1-O se trabajaron más de 90.000 horas en turnos únicos de doce horas.

El fiscal también le ha cuestionado que el Plan Ágora, activo del 30 de agosto al 15 de octubre, no previera ningún dispositivo específico para el día 1 de octubre. Trapero ha alegado que él no redactó el plan y que el motivo de esta ausencia se tendría que preguntar a quien lo redactó.

Niega seguimiento a cuerpos estatales

Trapero también ha negado que agentes de los Mossos hicieran seguimientos o tareas de espionaje hacia la Policía Nacional o la Guardia Civil. De hecho, ha remarcado que parte del Plan Àgora tenía como misión la protección de edificios oficiales, también comisarías de los cuerpos estatales, donde a partir del día 3 de octubre hubo concentraciones. Así, se ha desmarcado de la teoría del fiscal que los Mossos querían informar de la salida de unidades operativas del cuerpo el 1-O. Además, Trapero ha añadido que, como consecuencia que el mecanismo de coordinación no funcionó, el comisario Ferran López «dio la indicación de tener información de donde|dónde estaban actuando» los cuerpos estatales «para no ir allí, pero no para espiar a nadie».

También ha negado que facilitara información al expresidente Carles Puigdemont sobre cuál era el colegio más adecuado para ir a votar. «Si alguien lo hizo, que yo entiendo que es incorrecto, lo tendrá que asumir», ha remachado.

Admite actitudes «impresentables» puntuales

El fiscal ha cargado contra «la absoluta pasividad» de algunos binomios en las puertas de los colegios. Trapero lo ha ahogado|negado con carácter general, pero ha admitido alguna actitud «impresentable». Es el caso de dos agentes que vio por televisión mientras actuaban a primera hora en un colegio de la Región Central. «Le dije a López que llamara al cabo de la región porque lo que estaban haciendo estos agentes era impresentable», ha asegurado.

Dos días después del 1-O, Trapero pidió abrir una investigación interna para que los jefes regionales hicieran llegar aquellas conductas que consideraban que no habían seguido las indicaciones de la cúpula. Sin embargo, el mayor ha asegurado que algunos vídeos que se han visto «están fuera de contexto», ya que recogen «un mínimo de la actuación policial de una patrulla de 12 horas y no todo es el que parece».

«Nunca se modificó ningún acta original»

Con respecto a las actas de los Mossos en los colegios, Trapero ha negado que se modificara cabeza de original, sino que días después se hizo una revisión para hacerlas «más rigurosas». En algunos casos, ha remarcado, los datos eran peores, motivo por el cual no tenía sentido «querer hacer trampa».

Con respecto al papel de las Brigada Móvil, los antidisturbios de los Mossos, Trapero ha justificado a preguntas del fiscal que no actuaron en ningún colegio el 1-O porque se dedicaron a proteger manifestaciones, el partido del Barça-Las Palmas o protegiendo edificios del estado ante la previsión de que hubiera concentraciones aquel día por la tarde. «Se optó por tener la Brimo agrupada por si había algún elemento grave», ha añadido.
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