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Miembros del patronato del Diplocat niegan que el consorcio hiciera actividad para promover el 1-O

Defienden que se hacían actividades sobre varios aspectos y que eran habituales los viajes de visitantes internacionales

Gerard Pisarello, durante su declaración como testigo en el Tribunal Supremo.

Gerard Pisarello, durante su declaración como testigo en el Tribunal Supremo.Senyal Tribunal Suprem

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Cuatro miembros del patronato del Diplocat (formado por 39 entidades) han defendido que el consorcio no se dedicaba a internacionalizar el proceso, ni a promover el 1-O y que hacía diplomacia pública «y no gubernativa». Así lo han testificado en el Tribunal Supremo a petición de la defensa de Oriol Junqueras y Raül Romeva Jacint Jordana (director del Institut Barcelona d'Estudis Internacionals), Antoni Millet (representante de la federación de cajas de ahorros), Daniel Garcia (miembro del secretariado nacional de UGT) y Gerardo Pisarello (primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona). Todos han coincidido en apuntar que en las reuniones del patronato se hablaba de actividad diversas y no sólo sobre la situación socio-política de Cataluña «a pesar del interés que despertaba internacionalmente», y que se promovían otras actividades. También han dicho que su objetivo era poner de relieve las instituciones catalanas y contactarlas con otros internacionales y que eran «habituales» los viajes de visitantes internacionales.

Este jueves han declarado en el Supremo cuatro miembros que formaban parte del patronato del Diplocat, llamados por la defensa de Junqueras y Romeva. Los cuatro han defendido que la tarea de este consorcio público-privado (que está bajo la lupa de la fiscalía por haber organizado un viaje de visitantes internacionales y el grupo de estudio de Helena Catt) hacía trabajos de diplomacia pública y no representaba el Govern.

Así lo ha dicho tajantemente Pisarello, que ha dicho que la actividad de acción exterior de la Generalitat era «totalmente diferente» del Diplocat, que hacía diplomacia pública y que no tiene «nada que ver con gobiernos o estados». De hecho, ha puesto de manifiesto que el Ayuntamiento de Barcelona mantenía un posicionamiento «discrepante» con el Govern sobre la cuestión soberanista y que, sin embargo, siempre avaló las actividades del Diplocat e, incluso, presentó un recurso cuando el gobierno español, a través del 155, lo disolvió. «Entendíamos que no había un desvío desleal de las funciones del Diplocat de lo que estaba previsto», ha explicado.

Una versión que también han sostenido el resto de testigos. Todos ellos formaban parte del patronato del Diplocat hasta que fue disuelto, y todos han explicado que ahora que ha vuelto a iniciar la actividad nuevamente ninguno de los patrones ni se ha dado de baja ni ha mostrado ningún recelo sobre la actividad pasada del consorcio.

«El Diplocat no se dedicaba a internacionalizar el proceso, explicaba la realidad catalana desde diferentes facetas tanto económicas como sociales o culturales», ha explicado Jacint Jordana, del IBEI.

Jordana ha subrayado que había «diversidad ideológica» en los proyectos que se organizaban y que las decisiones se tomaban en el patronato siempre por «consenso». Ha añadido que se hacía una reunión anual donde se evaluaban los proyectos del año pasado y también se hablaba «en genérico» de los proyectos futuros, pero que era el secretario general quien acababa decidiendo los proyectos concretos según los acontecimientos que se fueran produciendo.

Ninguna partida para el 1-O

Antoni Millet también ha negado que el Diplocat hiciera «diplomacia gubernativa» sino «diplomacia pública». «Se trataba de poner en contacto sociedades civiles y públicas con las correspondientes de otros países», ha detallado.

A preguntas de la fiscalía, además, ha negado que dentro del presupuesto del Diplocat hubiera ninguna partida específica para el 1-O. Sobre los viajes de visitantes internacionales que estuvieron en Cataluña para el 1-O, ha dicho que eran habituales desde hacía años y que dependiendo de los años se hacían «seis, ocho o diez». Y quien decidía finalmente quién se invitaba era el secretario del patronato, Albert Royo (procesado en el juzgado 13, y que declaró como testigo en el Supremo).

«Entidad neutral»

Desde la UGT, Daniel Garcia (miembro del secretariado nacional) también ha defendido estas tesis. Se ha referido al Diplocat como una «entidad neutral» donde estaban representadas entidades y personas con «diferentes posicionamientos». «No sólo se hablaba de la cuestión socio-política sino que también de otras cuestiones como la manera de salir de la crisis o como afectaban a las reformas laborales», ha puesto de ejemplo.

También ha negado que fuera una herramienta de internacionalización del proceso y que se limitaba a internacionalizar las entidades e instituciones de Cataluña y usar sus contactos para ponerlas en conexión con otros a nivel internacional. «En las reuniones no sólo se hablaba del proceso, que tenía interés internacional, sino de otras cuestiones», ha remarcado.

Romeva, comprometido con la «cultura de la paz»

La defensa de Romeva también ha llamado a declarar el exdirector y fundador del Centre Unesco de Catalunya, Fèlix Martí, que ha defendido que desde que el exconseller empezó su actividad profesional en la Unesco estuvo «comprometido con el desarme, la cultura de la paz y la no violencia» y ha recordado que estuvo un año en Sarajevo trabajando bajo estos principios. También ha afirmado que nunca le ha hecho ninguna manifestación que «contemplara una vía diferente a la no violencia». «Nunca vi que se desviara de esta orientación», ha respondido a preguntas de su letrado, Andreu van den Eynde.

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