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Quercus, 1-O, juicio 1-O, Sant Carles de la Ràpita, guardia civil, Tribunal Supremo, Sant Joan de Vilatorrada

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Un agente antidisturbios en el Supremo: «Los cánticos del 1-O no eran rumba catalana, sino frases de odio»

Varios agentes relatan en el Supremo «insultos, hostilidad y hostigamiento» en los colegios y las lesiones que sufrieron

Actualizada 15/04/2019 a las 20:20

«Los cánticos del 1-O no eran rumba catalana, sino frases de odio». «Mi madre se duchó 200 veces aquel día, de las veces que se cagaron en ella». «A una mujer que pesaba 40 kg no la podíamos sacar entre dos, era una tigresa». «Te miraban a la cara como una persona que te quiere matar». Son frases de uno de los agentes (número 100.445) que actuó en centros de Barcelona el 1-O y que ha testificado en el Supremo, donde ha dicho también que una pareja de mossos «se escondió detrás de un arbusto» cuando los vieron. El presidente del tribunal, Manuel Marchena, ha evitado que haga más descripciones de este tipo y ha instado en varias ocasiones la fiscalía a hacerle una nueva pregunta. Varios agentes antidisturbios han relatado esta tarde en el Supremo los «insultos y el hostigamiento» y han explicado que acabaron lesionados por las «patadas y el empuje» de los votantes.

En el desarrollo de la prueba testifical, esta tarde han declarado en el Tribunal Supremo una decena de agentes antidisturbios desplazados a Catalunya para actuar el 1-O. Actuaron en centro de la capital catalana como la escuela Mediterránea, Trini Jove, Joan Fuster o Escuelas Pies, entre otros.

Todos han coincidido en afirmar que en los centros de votación que actuaron recibieron insultos, golpes y vieron actitud «hostil» de ciudadanos que los«fustigaron». Como a rasgo común, todos han relatado lesiones y muchos de ellos acabaron recibiendo atención médica en los barcos donde se alojaban. Uno de ellos tiene una cicatriz de la herida pero ha reconocido que el que más le luto es «el orgullo» por «el odio» que vio en la cara de la gente y que «no «olvidará». «La cicatriz me la hicieron con uno paraguas porque aquel día llovía», ha añadido. También recuerda que decían 'policía asesina'. «Era el cántico más popular, me hace más daño que las heridas», ha manifestado.

A diferencia del resto de compañeros que también actuaron en otras escuelas de Barcelona, este antidisturbios (número 88.428) ha dicho que en la escuela Mediterránea hicieron uso de las defensas y que él también la utilizó para apartar gente. «¿Eso comportaba golpear a la gente»?, le ha preguntado el fiscal Javier Zaragoza. «Sí, como muchas intervenciones de orden público», ha respondido.

Otros agentes también han descrito heridas en algún dedo, una sobrecarga en la rótula o alguna inflamación a causa de la intervención. Uno de ellos también ha dicho que acabó con «las muñecas abiertas del esfuerzo de apartar gente» y con un hombro dislocado. Uno de ellos ha dicho que estuvo de baja tres meses por «tendinitis postraumàtica» y por una herida en el brazo que ha explicado que se hizo mientras rompía unos cristales de una puerta de la escuela Joan Fuster.

A pesar de aportar detalles de sus lesiones y relatar los golpes que recibieron por parte de los votantes, sólo el agente 88.428 ha reconocido que vio gente herida en la escuela Mediterránea y también que vio una ambulancia. «Hubo ciudadanos heridos, igual que hubo policías», ha manifestado.

Uno de ellos (número 120.381) ha descrito que en las Escuelas Pies de Sant Antoni tuvieron que retroceder a buscar un vehículo del convoy que había quedado «rodeado» y lo tuvieron que «rescatar» de personas «que iban con la cara tapada y les tiraban de todo». «Los tiraban de todo, vallas, adoquines, sillas e incluso un trozo de un sanitario», ha afirmado.

Entre los agentes que han testificado había también que estuvieron en la escuela Pau Claris y las defensas han preguntado por la imagen de agentes empujando personas por una escalera (incluso uno de los agentes se ve saltando y pisando a una persona). Ninguno de ellos, sin embargo, han dicho que vieran a nadie tirado personas por la escalera, alguno porqué no llegó a entrar. También les han preguntado si vieron heridos o ambulancias atendiendo personas. «No lo recuerdo», ha dicho el agente 120.381. «No me consta que nadie se cayera por unas escaleras», ha afirmado el número 103.852.

A pesar de describir esta «hostilidad» y las «barreras y muros humanos» en las escuelas, a preguntas de la defensa han explicado que a todas las actuaciones la comitiva consiguió entrar y llevó material electoral.

«No era rumba catalana»
Uno de los agentes que ha declarado (número 100.445) ha sido muy descriptivo en las respuestas. Tanto que incluso el presidente del tribunal, Manuel Marchena, le ha dicho que se limitara a responder sobre lo que le preguntaban y no añadiera más valoraciones. Entre de ellas, ha dicho que la gente «no cantaba rumba catalana sino frases de odio». «Dicen que son gente de paz pero son gente lleno de odio», ha afirmado.

También ha hecho comparativas con el País Vasco, como habían hecho otros agentes. «Mirabas a la cara de una persona que te quería matar, eso sólo lo he visto cuando el juez Marlaska [actual ministro del Interior] nos enviaba a actuaciones antiterroristas en el País Vasco», ha descrito. «Formule otra pregunta», ha replicado Marchena al fiscal, para evitar que el agente siguiera por este camino.

«Actitud pasiva y colaboradora» de los Mossos
También ha declarado el encargado hacer el atestado de todas las intervenciones del 1-O en el distrito de Sant Martí. Ha destacado que detectaron un Seat Ibiza gris que hacía «contravigiláncia» y que comprobaron que la matrícula correspondía a un vehículo del Departamento de Presidencia. Lo ha situado en la escuela els Horts, aunque otros agentes que han declarado anteriormente lo habían situado en la escuela Provençals y en Pau Romeva.

Sobre los Mossos, ha dicho que tenían actitud «pasiva e incluso colaboradora» con la celebración del referéndum y ha descrito cómo una pareja vio como dos personas se llevaban las urnas y, con un vehículo, las llevaban hasta un domicilio particular. «Cuando salían del centro de votación había mossos presentes», ha señalado.

Al final de la mañana también ha declarado un agente que también actuó en l'Hospitalet de Llobregat (número 74.881), aunque no ha sabido concretar al fiscal si se trata del instituto Viladumat. El agente ha dicho no recordar que un miembro de la policía judicial se quedara atrapado en una puerta por el pie -cómo este relató la semana pasada- y, en la línea de otras policías, que había presencia de los Mossos pero que no los ayudaron, y que no hicieron uso de las defensas. A preguntas del abogado de Jordi Cuixart Àlex Solà, ha dicho que, si no se utilizaron, es porque «se creyó que no era necesario». «La defensa está para utilizarla si se tiene que utilizar», ha dicho.
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