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Els quatre acusats, entre els quals hi ha dos guàrdies civils, asseguts a la banqueta de la Secció Tercera de l'Audiència de Girona.

Juzgan a dos guardias civiles por secuestrar a un hombre, llevarlo esposado a una zona boscosa y exigirle dinero

Los cuatro acusados, entre los cuales hay dos guardias civiles, sentados en el banquillo de la Sección Tercera de la Audiencia de Girona.

Juzgan a dos guardias civiles por secuestrar a un hombre, llevarlo esposado a una zona boscosa y exigirle dinero

Le hicieron ponerse de rodillas, lo encañonaron poniéndole una pistola en la cabeza, le hicieron ir por el suelo y lo empezaron a golpear por todo el cuerpo

Actualizada 21/02/2018 a las 18:32

La Audiencia de Girona ha empezado a juzgar a dos guardias civiles acusados de secuestrar a un hombre en Girona, llevarlo esposado a una zona boscosa y exigirle dinero. El fiscal pide para ellos una pena de 9 años de cárcel, que la acusación particular eleva hasta los 38. Los hechos tuvieron lugar a principios de noviembre del 2013. Según sostiene el fiscal, los dos agentes se pusieron de acuerdo con dos hombres más –también acusados en el caso- para esperar a la víctima en el portal de su casa, cargarla en un coche y llevárselo hasta un descampado de Vilablareix para extorsionarla. Los cuatro procesados declararán al final del juicio, que durará dos días. Este miércoles, sin embargo, quién sí que lo ha hecho ha sido la víctima. El hombre, que antes se había visto involucrado en asuntos de drogas, ha asegurado que no se explica por qué aquel día se lo llevaron. Ha dicho que tuvo «mucho miedo», que los acusados no dejaron de amenazarlo con una pistola y darle golpes, y que llegó a pensar que lo matarían.

El caso de que se ha empezado a juzgar este miércoles se remonta al 6 de noviembre del 2013. Dos de los acusados son guardias civiles (entonces, del cuartel de Igualada) y los otros dos son vecinos de Santa Coloma de Farners y Sils (Selva). Aquel día, según recoge el fiscal en su escrito, el grupo esperó a la víctima en el portal de su casa, un bloque de pisos situado en la avenida Lluís Pericot de Girona. La acusación particular, que ejerce el abogado Joan Pere Zapata, va más allá y asegura que los cuatro hombres formaban parte, directamente, de una banda criminal. Según su tesis, los guardias civiles conseguían información de posibles traficantes de droga a través de los archivos del cuerpo. Y después, el grupo se organizava para ir a su casa con intención de extorsionarlos y conseguir dinero.

De momento, la versión de los cuatro acusados todavía es una incógnita, porque atendiendo a la petición de las defensas, el tribunal ha accedido a que sean los últimos a declarar. Es decir, cuando ya lo hayan hecho todos los testigos y peritos.

Quien sí que ha declarado este miércoles, sin embargo, ha sido la víctima. El hombre ha explicado que aquel 6 de noviembre, cuando salió de su casa al mediodía, se encontró a tres de los acusados en el portal. Ellos le explicaron que estaban allí para tratar de alquilar un piso, pero el hombre ya desconfió.

Se identifica con la placa
La víctima salió a la calle, fue a recoger a su mujer y los dos volvieron al bloque hacia la una y media de la tarde. Según ha dicho, cuándo entraron, los procesados los rodearon, uno de ellos sacó una placa identificándose como guardia civil y le dijeron que tenían que registrar su casa.

La víctima ha explicado que les preguntó dónde estaba la orden judicial para hacer el cacheo, y que fue entonces cuando los procesados se pusieron «agresivos». A él lo esposaron y lo amenazaron con una pistola, y a ella la golpearon y le cogieron el teléfono móvil.

Después, con el pretexto que no quería colaborar, la víctima ha explicado que los procesados le dijeron que lo llevarían al cuartel de la Guardia Civil. Lo hicieron subir en un coche pero, en vez de ir hacia Emili Grahit, enfilaron dirección a Salt hasta llegar a un descampado de Vilablareix, rodeado de una zona boscosa.

Durante el trayecto, el hombre ha explicado que los acusados no dejaron de golpearlo y que en todo momento le exigían que les entregara entre 50.000 y 100.000 euros. También vio que, a dentro del coche, llevaban más armas. «No me dieron ningún motivo por el cual me hubieran detenido; sólo me reclamaban dinero y yo les decía que se equivocaban de persona», ha relatado.

«Ahora cantarás»
Una vez en el descampado, la víctima ha declarado que los cuatro procesados lo hicieron bajar del coche –todavía iba esposado- y le dijeron: «Ahora cantarás». Después, le hicieron ponerse de rodillas, lo encañonaron poniéndole una pistola en la cabeza, le hicieron ir por el suelo y lo empezaron a golpear por todo el cuerpo. «Creí que me matarían», ha explicado. Y hay añadido: «Durante todo el rato sabían lo que se hacían, actuaban como un grupo e incluso a uno de ellos le llamaban 'jefe' cuando hablaban».

Mientras lo agredían, en un intento por intentar salir adelante de la situación, el hombre ha explicado que dijo a sus raptores que tenía 10.000 euros en su casa. «Era mentira, como mucho debería tener 100, pero tenía mucho miedo», ha precisado. Eso, sin embargo, tuvo su efecto. La víctima ha relatado que los cuatro procesados le hicieron subir al coche y lo devolvieron hasta Lluís Pericot, donde le dieron «dos minutos» para que fuera a buscar el dinero.

Fue entonces, después de entrar en el edificio, cuando la víctima aprovechó este momento para pedir ayuda y llamar a los Mossos d'Esquadra. «Quiero que se haga justicia y que esta gente pague por lo que me ha hecho», ha dicho el hombre.

Durante su declaración, y ya a preguntas de las defensas, la víctima ha admitido que se había visto involucrado en asuntos de droga. Ha explicado que lo habían detenido dos veces y que en 2008 pasó un mes en la cárcel después de que le encontraran 3 gramos de cocaína encima. Pero también ha dicho que la única explicación que encuentra a todo aquello que le pasó es que los procesados «se hubieran equivocado de persona».

Hasta 38 años de cárcel
El fiscal imputa a los cuatro acusados delitos de robo con violencia, detención ilegal y lesiones. Pide que se condene a los dos guardias civiles a 9 años de cárcel (porque les aplica un agravante por haberse aprovechado de su condición de agentes) y que la Audiencia de Girona imponga una pena de 8 años para los otros dos. En materia de responsabilidad civil, solicita una indemnización de más 7.500 euros.

La acusación particular, por su parte, pide 29 años de cárcel para los dos cómplices y hasta 38 para los guardias civiles. En este caso, en el listado de delitos esta parte también añade los de pertenencia a grupo criminal.
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