VILA-SECA
Tradición y velocidad reforçen un nuevo Coso de Sant Antoni
Les carreras de caballos retornaron con centenares de asistentes de varias generaciones

Los jinetes completaron en total 5.900 metros en tres carreras muy disputadas. José Emilio Gómez se llevó los tres premios del Coso de Santa Antoni 2026.
La tradición del Coso de Sant Antoni se volvió a vivir este domingo en el Centro Hípico de la Torre de En Dulce, después de suspenderse hace dos semanas a causa de la meteorología. Les tres carreras esperadas reunieron centenares de visitantes recuperando la efeméride en una nueva edición que repartió 30.000 euros en galardones.
Este año, los 19 caballos purasangre ingleses provenían de todo el Estado e hípicas de la demarcación, aunque durante las carreras sólo participaron 17 a causa de dos abandonos. La competición celebró tres grandes premios, que se otorgaron en poco más de una hora con carreras muy dinámicas. La primera competición de 1.700 metros arrancaba a las 12.30 h con una carrera veloz, donde la pura sangre Katalina se llevó el Premio Torre d'En Dolça en una vuelta que calentó la mañana.
El aumento de la distancia con el segundo galardón, el Gran Premio Ayuntamiento de Vila-seca, recordó la exigencia de las carreras durante los 2.500 metros de recorrido. Un galardón que recordaba cuando el año 1923, el consistorio recuperó y devolvió el prestigio a las carreras. Durante la jornada del domingo, Mauro, de la cuadra Mallow Gran Canaria, fue el caballo ganador.
El último galardón, el premio Patronato Municipal de Turismo de Vila-seca, cerró de la mejor manera la jornada, nuevamente en la categoría 1.700 metros. El caballo Super Lover, de la cuadra Carbial fue el vencedor. La competición fue dominada por el jinete José Emilio Gómez, que recogió los tres premios con tres caballos diferentes.
Tradición
En las carreras del Coso de Sant Antoni, declaradas elemento festivo patrimonial de interés nacional el año 2010, una de las tradiciones que se han conservado han sido las apuestas. Inauguradas al principio del siglo XX, ahora juntan visitantes de varias generaciones: «Nos encanta el ambiente de las carreras, hace años que venimos» afirmaba una pareja que hace dos décadas que acude.
Los visitantes podían apostar por dos caballos, confiando en el azar de la carrera. Incluso sin experiencia se podía participar. «Veníamos desde pequeñas y ahora podemos apostar», explicaban un grupo de amigas de Vila-seca que apostaba por primera vez. Este año, la tradición salía reforzada con un notable relevo generacional y con una nueva jornada de historia.