Cercador de l’Hemeroteca
Español
Seccions

Tarragona Reus Costa Daurada

Tribuna

Cultura a Tarragona

  • Ramón Grau Garcia
Exregidor de Cultura de l’Ajuntament de Taragona

Actualitzada 04/05/2017 a les 21:26

Con el camino liberado y a mis años,  ya no me queda carburante para inmiscuirme en política, pero conservo inercia e ilusión emotiva por mi Tarragona. Interesado en el añejo Plan Tarragona 2022, que al parecer  vuelve ahora remudado, reitero mi intención de ser participación ciudadana. Intelectuales y pensadores municipales, haciendo tandem  han hablado de dos proyectos:  El Espacio de divulgación científica y el Centre  d’Art, el primero, al parecer, ubicándolo en el Banco de España y el segundo en el Puerto. Me parecen  propósitos importantes,  la ciudad merece avanzar en ambos ámbitos.

Avezado escudriñador de mis recuerdos, recupero uno que guarda relación con el arte: el 18 de agosto de 1989, tras la moción de censura al gobierno municipal socialista, el nuevo alcalde Nadal, me sorprendió, en contradicción a mi profesión, nombrándome  teniente de alcalde de Cultura. Con apresurada y atrevida facundia, tuve que preparar un programa.

Cargué mi mochila con ideas y proyectos nuevos, un plan cultural exigente que, entre otros, incorporaba la creación del Centre d’Arts plàstiques de Tarragona, materia que  años antes había descrito en un artículo. Saturado por el ritmo usado, no me dió tiempo,  con  tan sólo 18 meses debí sembrar y cubrir componiendo las primeras urgencias. Inédito, obtuvimos  mayoría absoluta. Con sincero ánimo de coadyuvar en el proyecto actual me permitiré relacionar brevemente algunos conceptos de aquel propósito artístico:
Precisaba el conocimiento de la gran familia tarraconense de artistas, rica en todas las ramas de expresión plástica. Centro que debería ser un foco de relación donde creadores y teóricos proyecten  y muestren el trabajo de los artistas en sus múltiples tipos de expresión: Pintura, escultura, diseño, artes gráficas, esmalte, tapices, cerámica, fotografía, poesía visual, etc.  Seguro  que en la ciudad hay valiosos artistas de cada una de esas expresiones. Agrupando todas ellas, crear el catalogo actualizable de  artistas, publicación científica, sin entrar en valoraciones, incluyendo currículums para conocimiento público, indispensable para su posible contratación. A menudo el creador agradece más una adecuada  divulgación que un premio.   Debía fomentar la relación cultural, coordinando comisiones específicas, mesas redondas, conferencias y actos asamblearios. Informar al público de las tendencias artísticas menos conocidas. Exposiciones monográficas  continuadas, por temas, también  de artistas consagrados, con profundidad y  amplitud. Invitar a los colegios e institutos, facilitando a los jóvenes la comprensión de los fundamentos del arte. Imprescindible mínima biblioteca especializada. Ayudar al control y protección de  obras de arte de la ciudad y asesoramiento al público. Intercambio de relaciones con otros centros nacionales y extranjeros. Finalmente procurar en lo posible proyectar al exterior la imagen de Tarragona  y sus artistas.

El limitado espacio no me permite describir la imaginación desbordante en lo litúrgico y lo pagano de nuestros artistas en la historia de la ciudad. Me referiré brevemente a  la Tarraco romana. Ya desde el siglo I a.c. la ciudad era conocida por su puerto malo y bien fortificada, pero  embellecida  mediante  todas las artes estéticas y plásticas gracias a Augusto y los artistas nativos.

Igualmente gozábamos de poetas y maestros de elocuencia como David Silón,  decían que  el propio Augusto lo escuchaba arrobado. Floreciente época, los clientes se mostraban muy exigentes, pero nuestros talleres de escultura competían dignamente con los de Roma. Siento no poder extenderme, pero aquí tenemos grandes piezas de  autoría virtuable en la especialidad de escultores  retratistas que lo demuestran, como  las cabezas de Augusto y Livia joven.  Aquella burguesía del siglo II y III,  sumamente orgullosa, deseaba mostrar la riqueza de sus villae embellecidas con mosaicos polícromos y murales realizados por  artistas nativos. En el Museo se exhibe el magnífico mosaico de los peces, siglo III, de influencia  africana,  ejemplo de maestría local. En los hogares medios nuestros pintores, muy valorados,   retrataban  a sus dueños sobre tabla de madera y realizaban excelentes frescos murales. Era sabido que los artesanos de Tarraco poseían un claro principio estético diseñando   mesas de altar paleocristianas,  forja de metal, bronces, atalajes de los carros y bocados para los caballos que competían en el circo. 

Finalmente debo reseñar especialmente  los talleres de  sarcófagos,  competentes en  todo el Imperio, asimismo cuando en el siglo IV y V en Roma  ya habían cesado,  fueron conocidos como los de mejor calidad.

En el pasado siglo, cuando Reus recibió gratuitamente el  Banco de España me invadió una romántica sensibilidad y pensé ¡Que suerte¡ Si un día  conseguíamos  el utópico edificio  –lo fue, pero tuvimos que pagarlo– sería  ubicación ideal para el Centre d’arts Plástiques. Ahora se puede retornar a los tarraconenses la dote artística que le falta a la Rambla, regalándoles allí la belleza, ese concepto frecuente en el arte, –añoro la sala permanente de exposiciones del antiguo Sindicato de Iniciativa (actual Viena)–  seguro que  aceptarían de buen grado.  Tengo mis razones técnicas para ofrecer esta propuesta, puesto que intervine profesionalmente en el proyecto de reforma del Banco.  Conocí el edificio totalmente y lo considero idóneo  para el Centre d’Art. Incluso englobando pequeña cafetería con terraza pública y jardín. Creo que nuestro Ayuntamiento, en justa recompensa a los ciudadanos  podría simplemente cambiar ambas ubicaciones, adjudicando al Puerto  la Divulgación Científica.
Twitter DiariMes Twitter

@Diari_Mes

Envia el teu missatge
Diari MesDiari Mes és una marca registrada de Tamediaxa, S.A.

Redacció i administració: Carrer Manuel de Falla, 12 Baixos. Tarragona

977 21 11 54

Redacció a Reus: Carrer Monterols, 36 2n. Reus

977 32 78 43