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Urbanismo

El Ayuntamiento de Tarragona dará la licencia de obras a Ikea en febrero

El otorgamiento irá de la mano de la adjudicación de las obras del PP10 que empezarán, previsiblemente, en primavera

El complejo de Ikea se ubicará entre la autovía de Reus y la Anilla Mediterránea de Tarragona, en el llamado PP10.

El Ayuntamiento de Tarragona dará la licencia de obras a Ikea en febreroCristina Aguilar

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El Ayuntamiento de Tarragona dará la licencia de obras a la multinacional sueca Ikea el mes de febrero. El otorgamiento irá de la mano de la adjudicación de las obras de urbanización del PP10, condición sine qua non para que la reconocida empresa de muebles llegue a la ciudad. La licencia de Ikea llegará con meses de retraso, porque el Ayuntamiento anunció que lo otorgaría el mes de septiembre. El jueves, sin embargo, el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Tarragona, Josep Maria Milà, explicó a este medio que «estamos terminando los trámites y la licencia la daremos el próximo mes, junto con la adjudicación de las obras de urbanización del PP10».

La multinacional sueca se establecerá en los terrenos ubicados entre la autovía de Reus y la Anilla Mediterránea. Se trata de una superficie de 302.784 metros cuadrados, de los cuales 68.000 se destinarán a usos comerciales y 30.829 a uso residencial y la construcción de 1.200 viviendas. Para que llegue a Tarragona, esta superficie tiene que estar urbanizada, en lo que se conoce como el Plan Parcial de Ikea, que se adjudicará también en febrero. «Estamos a punto de ligarlo», aseguraba Milán.

Para empezar, 3 meses de obras

Cuando se adjudique la urbanización e Ikea reciba la licencia, empezarán tres meses de obras con el objetivo de «nivelar» la parcela donde se ubicará el complejo comercial, detallaba Milán. Estas actuaciones finalizarían, previsiblemente, a finales de primavera. Sería entonces cuando empezarían las obras estrictamente relacionadas con el complejo de Ikea y con la urbanización de los terrenos. Ambas actuaciones se harán con una «ejecución simultánea». Milà adelantaba que las obras del establecimiento de la multinacional durarán un año, «según nos han comunicado», decía al concejal de Urbanismo.

Por otra parte, las obras de urbanización del polígono también durarían aproximadamente este espacio de tiempo. De hecho, el concejal de Hacienda del Ayuntamiento, Pau Pérez, explicaba durante la presentación de los Presupuestos Municipales a finales de diciembre que «las obras de urbanización finalizarán antes del verano de 2019. Así pues, toda la superficie estaría terminada en verano del próximo año.

Las obras de urbanización del PP10 tienen un coste de 1.350.009,33 euros y es la única inversión que proviene de recursos propios del consistorio, tal como consta en los Presupuestos Municipales de 2018. Aparte del complejo comercial, en el PP10 se construirán 1.200 viviendas, de las cuales más de 300 serán de protección pública. En esta zona donde estuvo el barrio de Esperança se operará un cambio urbanístico radical, que según Milán, «permitirá cohesionar la ciudad». Esta medida ya la preveía el POUM de 1985, que contemplaba la construcción de un nuevo barrio en esta zona del Ponente, en lo que será una intervención relacionada directamente con la Anilla de los Juegos Mediterráneos. La urbanización contempla, igualmente, la ampliación del Vial Tarradellas, que pasará de tener dos carriles en cuatro, y una avenida, también de cuatro carriles, que enlazará Bonavista con el nuevo barrio y que duró el nombre de Josep Maria Recasens. Milà anunció que se modificará el actual trazado de la calle Riu Algar y que la Rambla de Ponente se convertirá en uno de los principales accesos al espacio de la Anilla Mediterránea.

La multinacional sueca Ikea llegará a la ciudad después de varios retrasos en el otorgamiento de la licencia de obras. El nombre de la reconocida firma de muebles empezó a acercarse a Tarragona hace aproximadamente una década. No fue hasta el 2016 cuando se dio la primera fecha de inicio de las obras, que apuntaba en abril de aquel año. El periplo, sin embargo, se ha alargado hasta este 2018. Así pues, si las previsiones del Ayuntamiento de Tarragona no son erróneas, la ciudad dispondrá de este complejo comercial el verano del año 2019.

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