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Economía

Las inversiones se alejan de la Parte Alta de Tarragona a pesar del levantamiento de la moratoria

El alcalde asegura que se tiene que encontrar «consenso» pero sigue el desconocimiento sobre el otorgament de licencias en el casco antiguo

La moratoria de licencias se aplicó el 28 de diciembre de 2016 y quedó suspendida el mismo día del 2017.

Las inversiones se alejan de la Parte Alta de Tarragona a pesar del levantamiento de la moratoriaCristina Aguilar

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El 23 de diciembre de 2016, el plenario municipal del Ayuntamiento de Tarragona aprobó la moratoria de licencias para usos de restauración, recreativos, musicales y de ocio en la Parte Alta de la ciudad. Tenía una duración de un año y, por lo tanto, la moratoria se levantó días antes de acabar el 2017. Hace un mes, por lo tanto, que ha acabado la veda. Pero el desconocimiento sobre qué pasará y la poca confianza de los inversores con el Ayuntamiento provoca que el mercado de compra-venta y alquiler de locales comerciales siga parado. Así lo aseguran propietarios e inmobiliarias. Destacan que las llamadas de interesados llegan con cuentagotas y que la moratoria aplicada en 2016 aleja toda posibilidad de negocio.

La moratoria de licencias de usos de restauración, recreativos, musicales y de ocio en la Parte Alta de Tarragona llegó después de una oleada de críticas por la masificación de terrazas y los problemas con el ruido. El Plenario Municipal aprobó esta medida el 23 de diciembre de 2016 y, cinco días después, se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Tarragona.

Así pues, el 28 de diciembre de 2017 esta moratoria quedó suspendida. Los grupos municipales no trataron la temática en el último plenario del año y, por lo tanto, pedir licencias vuelve a ser posible, aunque nadie sabe cómo actuará el consistorio a partir de ahora. «Se tiene que estudiar y llegar a un consenso, entre todas las entidades, para decidir si la Parte Alta tiene que tener más establecimientos,» expresaba el alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros.

Con las palabras del alcalde no queda claro si abrir bares y restaurantes –no establecimientos de ocio nocturnos, posibilidad que el próximo plenario desdibujará con una modificación del POUM- volverá a ser posible. Lo que sí aseguraba Ballesteros es que no nos precipitaremos. Pero propietarios e inmobiliarias siguen sufriendo los efectos de la moratoria. «Sólo he recibido una llamada desde el mes de abril. Aquí no se ha movido nada», aseguraba el propietario de un local comercial de la calle Trinquet Vell, Antón Alesà. El mismo añadía que «la moratoria eliminó los intereses económicos e inversores» y se mostraba esperanzado de cara a los próximos meses: «Esperamos que el levantamiento de la suspensión reactive el mercado».

Desde Finques Villa Tarraco, Manel Fernández explicaba que «hemos recibido dos llamadas desde el verano». La inmobiliaria cuenta con dos locales comerciales, uno en venta y uno para alquilar, en el casco antiguo. «No hemos visto evolución positiva», decía, y añadía que «desde el verano para acá todo se ha detenido muchísimo». Y sobre las informaciones que el Ayuntamiento les ha hecho llegar en materia de licencias, Fernández detallaba que «nos han dicho que siguen trabajando, que la moratoria se ha levantado, pero que hay que presentar un proyecto en firme de cada local para estudiar si nos dan licencia o no». Y eso, según dice, «dificulta que lleguen inversores».

La excepción que confirma la regla

Entre el paro generalizado del mercado inversor en la Parte Alta, sólo un propietario ha visto cómo el levantamiento de la moratoria ha tenido efectos positivos. Se trata de Jean Segovia, dueño del número 4 de la calle Major. Se trata de un establecimiento con tradición en el mundo de la restauración que ha acogido marcas como La Tagliatella, pero ahora hace casi dos años que está vacío. Según explicaba Segovia, «desde que se levantó la moratoria he recibido dos llamadas cada día». De hecho, esta misma semana ha tenido dos visitas de inversores para conocer los detalles del establecimiento.

Sin embargo, Segovia aseguraba que «el desconocimiento sobre qué pasará sigue afectando a los interesados, que se preguntan si la suspensión volverá.» Habrá que esperar las decisiones políticas del equipo de gobierno para saber qué pasará con las licencias por bares y restaurantes en la Parte Alta. Lo que está asegurado es que no abrirán ni bares ni discotecas.

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