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Tres trossets de la biga que va entrar en combustió.

Tres trocitos de la viga que entró en combustión.

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Imatge l'octubre del 2016, on el fum surt per un forat fet al terra.

Imagen en octubre del 2016, donde el humo sale por un agujero hecho en el suelo.

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Una familia de la Rambla vive un calvario desde octubre por el incendio de una viga

La madera hizo combustión más de una semana sin que nadie se diera cuenta y los vecinos corrieron el riesgo de intoxicarse para inhalar monóxido

Actualizada 17/08/2017 a las 20:04

Una familia vive un auténtico calvario desde el mes de octubre del año pasado, cuando las obras de rehabilitación hechas en el edificio limítrofe con el número 27 de la Rambla Nova generó un incendio, imperceptible visualmente, en una viga de madera del techo. La intervención en el inmueble del número 29 finalizó con la colocación de tela asfáltica, hecho que, parece ser, fue el origen de una situación que ha podido acabar en tragedia. Todavía hoy, en la vivienda afectada por el incendio se detecta el olor característico de los incendios, aunque ha pasado casi un año desde que se produjo el suceso.

Seis meses antes de producirse el incidente, las obras que se hacían en el edificio adyacente ya pudieron ser el origen de un grave accidente, con el desprendimiento de una parte del techo que causó de años en un brazo a la madre de la propietaria, Roser Tarrés, según explicó a esta redacción su hija, Begoña Crespo. «Cayó un trozo de ladrillo macizo dentro de una habitación y mi madre tuvo que ser trasladada al Hospital de Santa Tecla, que le hizo entrega del correspondiente informe». «Si le cae en la cabeza, quizás ahora estaría muerta», remarcó la hija.

El hecho relatado sucedió en abril del 2016. En octubre del mismo año, de nuevo una posible tragedia visitó la casa de Begoña Crespo, a raíz del incendio de la viga de madera. El jueves, continuaban las obras que, por segunda vez, se han tenido que hacer, ya que en las primeras se dejaron olvidados trocitos de la viga afectada por el fuego.

«Desde entonces, vivimos con angustia, inquietados, y mi madre, que sufre asma, tiene que utilizar una mascarilla», dijo. La madera quemó durante más de una semana sin que nadie se diera cuenta. El primer testigo, al margen de la fuerte peste a quemado, fue el humo que salía de un enchufe. Fue en este momento que se dio aviso a los bomberos. «Estuvimos a punto de morir por inhalación tóxica», dijo Encrespo, quién recordó que «llevamos a la madre al hospital».

Riesgo de muerte por intoxicación
El informe de los bomberos, redactado el 24 de octubre del 2016, indica que «el 19 de octubre, por sospecha de presencia de monóxido, se procede a ventilar» el piso de Begoña Crespo. Al día siguiente, «observamos que sale humo de un doble enchufe y se nota olor en madera pirolitzada». El informe añade que «la tela asfáltica se coloca en caliente y –este hecho– nos lleva a pensar que en la cámara de aire existente podría haber una combustión latente en una viga afectada por la colocación de la tela asfáltica». Los bomberos especifican que «se ha comprobado que la combustión ha consumido casi media jácena de madera de unos tres metros de largo y se ha sofocado con agua».

La fase actual de este largo proceso tiene como protagonista la negociación que la familia mantiene con la empresa aseguradora de la finca del número 29, que ofrece unas cuantías económicas con las cuales los afectados no son de acuerdo. El asunto está en manos de los abogados y «el proceso sigue abierto», informó Encrespo. Incluso, la familia, después de contratar los servicios de un notario para levantar acta, ha recogido una cincuentena de firmas, «entre las que tenemos las de médicos y arquitectos», comentó.

La aseguradora «dice que sólo nos paga el trabajo del albañil y la obra, pero no el arquitecto ni la empresa que hizo la limpieza del piso, entre otras cuestiones, hecho con el cual estamos en desacuerdo».

Begoña Crespo explicó a esta redacción que la causa del incendio, que todavía está repercutiendo de manera negativa en los residentes, «fue las obras de rehabilitación del edificio del número 29, porque pusieron vigas en una pared medianera de 14 centímetros». «Nuestra comunidad –va subratlar- no dio consentimiento a apoyar estas vigas y, el informe técnico de la parte contraria que se presentó en el Ayuntamiento hace referencia a unas medidas incorrectas, ya que habla de una pared medianera de 15X15 centímetros, cuando en realidad es de 14x14». Para Encrespo, este hecho es clave en todo el episodio.

Obras de reconstrucción
El pasado enero se iniciaron las obras de reconstrucción de los dos inmuebles afectados por el incendio –un ático y el tercero primera. «Como no se contempló por parte del arquitecto la limpieza de todos los elementos residuales que se producen después de un incendio, persistió el fuerte olor, detectable en todo el edificio». Encrespo añadió que «se dejaron trocitos de madera al interior del piso que, para ser material poroso, absorbió un olor que todavía hoy notamos». La vivienda de Begoña Crespo, quien por espacio de un mes tuvo que vivir en un hotel, «no es habitable en estos momentos y, por nuestra cuenta, hemos tenido que hacer un agujero a la cámara del terrado, aunque los técnicos consideran que lo dejaron todo en perfecto estado y sin olor, cosa que no es cierta, como se puede comprobar,» explicó.
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