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Benito mostra el cartell de les festes del 1936.

Benito muestra el cartel de las fiestas de 1936.

Benito mostra una de les falles del 1936.

Benito muestra una de las fallas de 1936.

«Para ver la primera Falla que se hizo el año 1933 vinieron 30.000 forasteros»

Recuperar las Fallas que se hicieron durante cuatro años coincidiendo con la festividad de Sant Joan «podría ser muy beneficioso para nuestra ciudad»

Actualizada 29/03/2017 a las 09:30

— ¿Le gustaría que Tarragona volviera a organizar Fallas por Sant Joan?
— Me parece una gran idea. Hace falta que mucha gente se involucre y, también, que haya dinero para hacerlo bien.

—¿Como era la primera Falla, la del año 1933?
— La primera se llamaba La Estación Central y costó 3.000 pesetas de la época –el sueldo de un año de un maestro– e, incluso, de noche estaba iluminada. Fue la única que se hizo aquel primer año.

— La iniciativa fue un éxito y creció el año siguiente.
— La gente lo cogió con muchas ganas. El año 1934 se hicieron seis fallas, una de ellas infantil. El último año, en 1936, se hicieron tres. Las comisiones falleras tuvieron algunos problemas económicos.

— ¿Se tuvieron que hacer derramas?
— Cuando se hizo la primera, que hacía diez metros de alto por ocho de anchura y era una Falla de gran nivel, el maestro fallero tuvo dificultades para cobrar. La comisión hizo una derrama.

— La experiencia nos dice que si se recupera la tradición, la cuestión económica tiene que estar bien ligada.
— Se debe ir sobre seguro y que la gente que lo quiera promover vaya junta. Personalmente, recomendaría ir a ver las autoridades para conocer su opinión y, si dicen que dan apoyo, entonces se tendría que empezar a buscar dinero, incluso llevando una maqueta de la Falla.

—¿ Recuperar las Fallas por Sant Joan tendría una repercusión social y económica notable?
— El año 1933 vinieron a Tarragona 30.000 forasteros para ver la Falla. Era muchísima gente en aquella época. A la ciudad le benefició mucho económicamente. La fiesta duraba varios días. También había música, fuegos, baile, cabalgatas... Se generó un gran ambiente.

— ¿Se podría repetir la historia?
— Si ahora se volvieran a hacer, y el primer año hubiera sólo una, como pasó el año 1933, vendría gente, pero la cifra aumentaría mucho el segundo año.

— ¿Hablamos de Fallas de gran formato?
— Las de los años treinta no eran precisamente pequeñas. Las había de quince metros de altura. Mi casa está a 33 metros del suelo y es la novena planta del edificio.

— ¿Qué se hacía, además de Fallas y actividades como música y baile?
— También desfilaban carrozas engalanadas que hacían entidades muy conocidas de Tarragona como las del Sindicato de Iniciativa y Turismo, el Nàstic, la fábrica de tabacos o la comisión del Puerto.

— La ciudad se involucró y la repercusión fue en aumento.
— El año 1935 se estrenó una zarzuela, La fallera del barrio, dedicada a las Fallas de Tarragona. La escribieron Josep Cabestany y Martí Marias Magrinyà. Conservo el texto, pero no he conseguido la música. Hay muchas cosas que explicar de las Fallas que se hicieron a nuestra ciudad.

— Entre la mucha documentación que tiene, he visto información de las Fallas en diarios como La Vanguardia y l'ABC, y una gran foto de una Falla en una portada de uno especial del rotativo barcelonés.
— Los medios de prensa se hicieron mucho de resonancia. Las fotos las hizo Hermenegildo Vallvé, que era el corresponsal.

— Incluso conoció y habló con la primera fallera mayor, la del año 1933.
— Sí. Antonieta Bonachí. Tenía 19 años cuando fue la fallera mayor. Era hija de un ferroviario. Me hizo mucha ilusión y me mostró documentación de la época. También conocí al señor Solano, quien fue presidente de la primera comisión.

— ¿Las Fallas tenían un componente satírico, como las que se hacen en Valencia?
— Todas eran una sátira. Una se dedicó al tranvía Tarragona-Reus, que nunca se llegó a hacer, o en una aparecían los Nanos –como el Nano Marqués- para criticar la construcción del edificio de Telefónica en la Rambla Nova, ya que no se respetaban las normativas municipales. Por cierto, hubo una titulada Allí en los tiempos de Roma, dedicada a los deportes olímpicos.

— Volviendo al presente, ¿Cree que Tarragona volverá a disfrutar de las Fallas como pasó ahora hace 84 años?
— A la reunión de hace unas semanas –organizada por Sageta de Foc fue mucha gente y de varias entidades. Pienso, es mi opinión, que se tendría que formar una comisión de Falles, si hace falta con gente de las entidades, pero que fuera independiente de estas. Creo que podría ir bien. Tiene que ser una comisión propia, más que se forme una a cada entidad. Esta es, al menos, mi forma de verlo.

— Las Fallas podrían ser una realidad en el 2018, cuando se cumplan 85 años de la primera que se plantó a Tarragona.
— Pienso que es posible y que Tarragona lo tendría que recuperar. En nuestra ciudad se hacen cosas y también podría hacer una actividad de gran categoría como sería organizar las Fallas.
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