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Marta Pascal durant l'entrevista, aquesta divendres a la redacció del Diari Més.

«Tenemos que definir qué modelo queremos por Tarragona y ya encontraremos al candidato»

Marta Pascal durante la entrevista, esta viernes en la redacción del Diari Més.

Diari Més

«Tenemos que definir qué modelo queremos por Tarragona y ya encontraremos al candidato»

La coordinadora del PDeCAT considera que el apoyo a la independencia de Cataluña se ganará, sobre todo, desde la centralidad política

Actualizada 15/01/2017 a las 17:10

— Hace seis meses que ha asumido la tarea de refundar la antigua Convergencia en el nuevo Partido Demócrata Catalán. ¿Está siendo un parto difícil?
— Bien, el pasado mes de julio nosotros fundamos un partido nuevo, que tiene un pasado muy claro, que es Convergencia Democrática. De ella hemos cogido la mejor herencia. Hacer un partido nuevo incorpora muchos retos, desde el despliegue territorial, hasta el despliegue sectorial, escoger nuevos liderazgos, dotarlo de mensaje... y por lo tanto, como el mismo crecimiento de cualquier persona, tiene dificultades, tiene cosas positivas, tiene contradicciones. Pero estamos satisfechos de cómo lo hemos ido desplegando.

— En estos seis meses el primero que se ha culminado es el despliegue territorial?
— hemos hecho todas las agrupaciones de veguería, las comarcales y estamos a punto de acabar las agrupaciones locales. Decidimos que nos dábamos un poco más de tiempo por si en algún lugar teníamos que rehacer la estructura un poco más del previsto pero la intención es culminarlo en enero. Y hemos hecho también la elección de todos los presidentes de los ámbitos, es decir, a las personas que desde el punto de vista de las sectoriales (enseñanza, salud, industria, etc.), nos ayudan a ir articulando nuestro mensaje político.

— No quería entrar en cuestiones personales, pero hay una que no quería ahorrarme. ¿Desde que ha asumido esta tarea de rehacer el partido, qué le están haciendo pagar más, su juventud o que sea mujer?
—Para mí ser joven es un valor, pero también es una responsabilidad desde el punto de vista de que, a veces, tienes que asumir retos que quizás otros jóvenes de mi generación no hacen. Pero eso no tiene por qué ser un problema. Yo siempre lo hago con una actitud de mucha humildad y escuchando a todo el mundo, y es verdad que el papel de las mujeres en política está representando una auténtica sacudida a la política tradicional en este país. Convergencia Democrática era un partido en el qué los liderazgos masculinos estaban mucho más claros que los femeninos, y creo que el PDeCAT eso lo resuelve muy bien. No es tan sólo la coordinadora general, la presidenta del Consejo Nacional, la Vicepresidenta del partido... Por lo tanto la misma ejecutiva es casi paritaria. Empezamos a tener presidentas comarcales, alcaldesas. Poco a poco el hecho femenino lo vamos normalizando en política.

— Al mismo tiempo que se incide en la igualdad de género dentro del partido, también se está aprovechando para rebajar la edad de las ejecutivas?
—Convergencia tenía en su momento 14.000 asociados. Nosotros en el mes de julio empezamos con 7.000 como PDeCAT. Ahora, a enero de 2017, ya pasamos de los 12.500. De estos, más de un 20% son nuevos militantes, gente más joven y que también incorpora a nuestra base fuerza a más mujeres que antes, que teníamos una base social muy masculinizada. Poco a poco creo que este partido va reflejando el rostro de nuestra sociedad. No creo que sea un problema que nuestra base social sea de gente con mucha experiencia, sino que el reto tiene que ser que a partir de aquí se añada gente joven con ganas de trabajar y que se encuentren cómodos en nuestro partido.

— Durante su visita al Campo de Tarragona se ha reunido con alcaldes y responsables de ejecutivos para planificar estrategias para las próximas municipales. ¿Las elecciones serán en el 2019, qué se empieza a planificar con tanto tiempo vista?
— El tiempo que falta, en este sentido, nos ayuda a trabajar de manera consolidada. Nosotros, igual que lo fue CDC y CiU en su momento, queremos ser el primer partido en peso municipal en Cataluña y estamos muy convencidos de que en el 2019 eso lo podemos conseguir. Lo que queremos hacer este 2017 es aclarar bien el panorama de nuestros liderazgos municipales. Ver cuál son los alcaldes que quieren seguir siendo cabezas de lista, y los que no, y buscar alternativas. Y en aquellos sitios donde los resultados no han sido satisfactorios, porque creo que hace falta ser autocríticos allí donde no lo acabamos de acertar, empezar planes de acción muy concretos porque, primero, nos empezamos a imaginar qué propuesta hacemos por aquella localidad en concreto desde un punto de vista más ideológico, y en paralelo, ir identificando a la gente que potencialmente puede ir a una futura lista o trabajar para el partido. Eso no se hace en quince días, hay que hacerlo con bastante tiempo y para nosotros, insisto, las municipales son importantes, nos ponemos desde ya. Y este 2017 queremos dejar el panorama municipal clarificado.

— Un paradigma de donde los resultados no fueron satisfactorios es la ciudad de Tarragona. ¿Han empezado a estudiar si apostarán por caras nuevas o se mantendrá la candidatura de Albert Abelló, que encabezó la lista las últimas municipales?
— Lo que hemos hecho es empezar por debajo, y eso quiere decir reconstruir la estructura del partido. Hemos escogido a una nueva ejecutiva con Albert Puñet al frente y con gente que creemos que tiene muy bien identificada y palpada la ciudad de Tarragona. Venimos de un resultado que no es satisfactorio aunque todo el mundo hizo su trabajo con la mejor de las intenciones. Yo sólo puedo hacer que agradecer a la gente el trabajo que hicieron, pero es verdad que los resultados no fueron los deseados. Pero definidas las circunstancias y definidos los porqués, nos ponemos a sumar. Una vez definida la ejecutiva local creo que el siguiente reto es pensar qué modelo de ciudad queremos por Tarragona, qué propuesta haremos a los tarraconenses. Y una vez eso esté hecho, ya hablaremos de nombres y de liderazgos. Eso lo haremos con una voluntad de suma total, de ser un partido abierto, de no cerrar las puertas a nadie. Lo que queremos es buscar a la mejor gente, tanto desde el punto de vista de su pericia como de su compromiso, para que podamos ser una fuerza ganadora en Tarragona el año 2019.

— Buscar la mejor gente incluye que pueda incorporarse a la lista gente que ahora integra la ejecutiva local?
— En el tema de escoger los liderazgos tenemos que estar en disposición de encontrar a la persona que mejor conecte, no sólo con nuestros asociados, sino también con el votante potencial que tenemos en la ciudad de Tarragona. Pensamos primero qué perfil nos parece más interesante, adjetivémoslo, y después ya le pondremos caras y nombre. Y en caso de que haya más de una persona dispuesta a liderarlo, utilizaremos el procedimiento de las primarias, que es el que nos parece más objetivo de cara a escoger los liderazgos. ¿Qué es importado antes, por nosotros? Decidir y definir cómo nos queremos dirigir a los tarraconenses y tarraconenses y a través de qué perfil de persona nos parece que lo podemos hacer mejor. Si tenemos eso y sabemos qué les queremos decir sobre el modelo que proponemos de ciudad, el nombre será el más sencillo de escoger. Ahora no podemos empezar la casa por el tejado pero nos tenemos que poner a trabajar ya.

— Con todo, el partido tiene marcado algún plazo por tener resueltas sus propuestas municipales, no tan sólo para Tarragona sino para el resto de localidades?
— Queremos hacerlo bien y creo que nos equivocaríamos si nos pusiéramos un plazo. Pero sí que es cierto que la intención es que este 2017 queremos que sea el año que ‘ponemos toda la carne en la parrilla’. De todos modos, si nos vamos más allá dependerá de tener los candidatos, de tener una marca consolidada, de tener proyecto...

— Con las agrupaciones locales y las sectoriales resueltas, cuál es el siguiente paso dentro de la creación del PDeCAT? ¿Qué toca hacer ahora?
— Lo que queremos hacer hasta la primavera de este 2017 es hablar mucho de ideología y de modelo de sociedad. De hecho, ya lo hemos anunciado, lo que haremos es poner en marcha una campaña para explicar qué modelo de sociedad nos imaginamos, de manera sectorial. Queremos establecer un diálogo con todos los sectores sociales y todo tiene que culminar con una gran conferencia ideológica, prevista por la primavera, dónde explicaremos, de principio a final, cómo nos presentamos delante de la sociedad catalana y qué propuesta les hacemos. Ha habido, pues, un tiempo para consolidar la estructura territorial y ahora viene un tiempo para explicarnos.

El PDeCAT no ha perdido el perfil soberanista heredado de la última CDC. ¿El modelo de sociedad que dice que tienen que presentar es el que explicará por qué habrá que votar sí en el referéndum que se supone que tenemos que acabar convocados los catalanes?
— Nuestra formación política viene de una CDC y una Convergencia y Unión que lo intentó todo para que el Estado español entendiera que Cataluña tenía todo el derecho a progresar. Y eso quiere decir que, incluso en su momento, estuvo dispuesta a que la gobernabilidad en España fuera posible porque entendía que eso era la mejor manera de que Cataluña avanzara. El Estado español nos ha cerrado todas las puertas, la sentencia del Estatuto del 2010 así lo demuestra. Por lo tanto hemos decidido hacer nuestro propio camino y hemos visto que sin los instrumentos de un estado propio los ciudadanos es muy difícil que puedan vivir en un plan de bienestar y tranquilidad personal desde el punto de vista de desarrollar su modelo de vida. ¿Por lo tanto, ahora toca explicar esta Cataluña que sale del referéndum, esta Cataluña que quiere ser independiente, como nos la imaginamos? ¿Nos la imaginamos como el modelo que tiene Venezuela, o queremos emmirallar-os con las mejores democracias del norte de Europa, en qué el bienestar, la igualdad de oportunidades y donde también la libertad individual y la seguridad son valores fundamentales? Yo me imagino más que Cataluña se pueda parecer a este modelo danés u holandés que en el de Venezuela.

Estamos en medio de procesos judiciales, teniendo un estado que está de espalda a muchas reclamaciones catalanas y está muy bien explicar cómo queremos que sea Cataluña después del referéndum, pero quizás habría que explicar mejor cómo se llegará a producir este referéndum. A menudo parece que lo planteen de manera demasiado sencilla desde las formaciones soberanistas...
— No es que sea sencillo. Tener un Estado, ganar un Estado, no es fácil, y menos cuándo tienes en frente un Estado español que está dispuesto a hacerlo todo para que eso no pase. Y eso de la operación diálogo que tanto se ha vendido no es más que una operación de maquillaje y postureo. ¿En todo caso, a qué conclusión hemos llegado? Pues que no podemos hacer un país mejor y que los catalanes y catalanas vivan mejor si no tienen un Estado propio. ¿Cómo lo hacemos posible? Bien, nuestros ciudadanos nos lo tienen que poder decir, que lo vuelan, y la mejor manera de hacerlo desde un punto de vista democrático es con un referéndum. La primera opción es intentar pactarlo con el Estado español. Para nosotros no quedará, pero de momento no parece que haya nadie en la otra banda. La segunda opción es que sea el propio Gobierno de la Generalitat quien lo haga. Es decir, si el Estado dice que no, lo haremos desde aquí. ¿En qué contexto? Pues que se haga con todas las garantías y que tenga un reconocimiento en la respuesta que se dé. Eso se conseguirá si la gente va a votar en masa. Hace falta que haya un aval de la mayoría y tiene unas consecuencias. Evidentemente no es sencillo, pero sabiendo las dificultades con un Estado que no nos lo quiere poner fácil, lo que no podemos hacer es ir con el lirio a la mano y empezar a explicar cómo lo haremos. Tenemos que tener todos un poco de paciencia, sabiendo que el compromiso es firme y que este Gobierno está trabajando.

A menudo desde las formaciones soberanistas se expresa la necesidad de sumar gente, mucha más masa social, a este proceso. Se habla mucho de la incorporación, por ejemplo, de los Comunes. ¿Sin embargo, hasta qué punto es determinante la transversalidad de una formación como el PDeCAT en esta suma de apoyos al soberanismo?
— No creo que nosotros tengamos un mayor papel que de otros en este proceso, pero yo estoy convencida que el independentismo, la independencia, el sí, se gana desde la centralidad política. Eso quiere decir, desde planteamientos en que el matiz se pueda incorporar. En este sentido, yo niego la mayor: que el independentismo sólo puede ser de izquierdas o que poder votar sólo lo harán posible fuerzas de izquierdas. Nosotros nos definimos desde la centralidad, desde la voluntad del progreso y de reformar el país en su totalidad, pero todo este proceso no va de ideologías, va de si somos demócratas o no. El presidente Puigdemont ha solventat una situación en que el paso al lado del presidente Mas parecía que podía afectar al ensanchamiento de la base soberanista a nuestro partido. Pero también es cierto que cuándo algunos tuvieron la tentación de repetir una dinámica de tripartito de izquierdas, cuándo el mes de septiembre se hicieron los actos de Sant Boi [ERC, la CUP y Podemos celebraron un acto conjunto para conmemorar los 40 años de la primera Festividad] y a nosotros se nos excluyó, nuestra respuesta fue que eso no se gana sólo por la izquierda. Se gana desde la totalidad del país. Y nosotros, que estamos situados en este centro político, aspiramos a ganarlo por las dos bandas.

— El tipo de elector del PDeCAT, por su centralidad, puede ser más propenso a retroceder en sus convencimientos soberanistas si el Estado muestra su cara menos amable contra el proceso?
— Creo que es un error pensar que la centralidad política representa menos convicción en las cosas. Lo que creo que dice este votante nuestro es que este país tiene que poder votar, trabajamos para que pueda ser así y que mucha gente vote que sí, pero hagámoslo bien y con garantías. Hagámoslo ‘de la ley a la ley’, como dijo el presidente Puigdemont. Tenemos que hacer que procedimentalmente este proceso sea impecable y que no aleje a nadie, sino que sume. Y pienso que la centralidad representa más convicción que nunca y que este referéndum lo ganaremos ‘desde el medio’, pero también hay un contexto en que los matices ideológicos se tienen que poder incorporar el proceso. Esta sociedad es compleja y se merece que también el discurso político pueda serlo.

— Seguramente una de las cosas que ayudaría su partido sumar desde la centralidad es tener un liderazgo claro. Ya ha dicho repetidamente que ahora no toca, pero no le está haciendo ningún favor al partido que Puigdemont y Mas hayan expresado su voluntad de no repetir candidatura y que se haya abierto el debate del liderazgo.
—Nuestra formación busca un proyecto colectivo, de mucha gente. Y aunque desde su tarea institucional este es un proyecto encarnado por la figura del presidente Puigdemont, esta es una formación política que, una vez pone en valor el paso que ha dado el presidente Puigdemont, de decir que su compromiso es el del referéndum y cuando se cumpla no seguirá con esta responsabilidad, entonces ya haremos el proceso que toque para ir a la siguiente etapa. Ya buscaremos el liderazgo para después del proceso. Si ahora nos perdemos en un debate de nombres, nos olvidaremos de lo que ahora es fundamental, que es convencer a la gente. El día del referéndum llega y lo tenemos que ganar. Tenemos que aportar argumentos, hablar con la gente, hacer calle.
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